En noviembre de 1994, cuando Tatiana Castro Abuchaibe le dio la primera corona al departamento de Cesar, el convertirse en soberana de la belleza nacional, era, sin duda, una plataforma llegar a los medios de comunicación. Entre los planes de la cesarense estaba la actuación.
En el certamen de belleza, Tatiana llamó la atención por su belleza, su altura y su manera de expresarse. Muchos recuerdan que en la noche de coronación se llevó el aplauso del público cuando Fernando González Pacheco, el anfitrión del evento, le preguntó que ante un incendio qué salvaría: cuadros de arte muy valiosos o el perro del celador del museo. La respuesta de la candidata, que por esos días tenía 20 años, se salió de las evasivas o de las frases de cajón. Sin titubear dijo que el arte se regalaba, que el perro era vida, y la vida se preservaba.
Tatiana, que recibió la corona de Carolina Gómez, recorrió el país atendiendo los compromisos que le correspondía como reina. Pausó su carrera de Arquitectura en la Universidad Javeriana y siempre habló de su gusto por servir a otros. Hoy su filosofía es la misma, la del servicio y así lo puntualiza una y otra vez en su charla con El Espectador.

Así lucía Tatiana Castro en 1994 cuando fue coronada Miss Colombia. Carolina Gómez le entregó la corona
Tatiana Castro: de reina a presentadora y casi actriz
Siente que la posición, el dinero y todo lo demás le ha llegado por añadidura. En 1995 entregó la corona, se marchó a México y se convirtió en una figura de la pantalla. TvAzteca creó “Con M de mujer”, programa diario, que iba en vivo diario y del cual era anfitriona. Al tiempo estudió Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de ese país. “Me fui a México porque quería recomenzar, encontrarme a mí y reestructurarme a mí misma, sobre todo en la parte espiritual”.
Cuando volvió a Colombia se presentó la oportunidad de actuar, pero su altura le cerró puertas. “Hice casting en tres oportunidades, pero es que siempre era más alta que los protagonistas masculinos”. Recuerda que llegaba hasta el último filtro, pero cuando había prueba con el galán de la producción, se detenía el proceso. Uno de esos galanes fue Jorge Enrique Abello en “El cachaco y la costeña”.
Ahora, cuando Tatiana piensa en si la actuación era algo que le hubiera gustado hacer, contesta que en realidad no lo cree. Más bien, considera que la vida le hizo un favor, porque “me hubiera resultado muy difícil besarme con alguien que no fuera mi pareja”.
De su experiencia como reinase lleva la vocación de servicio, en la que ha procurado trabajar durante más de 30 años. No vive de sus recuerdos como soberana porque prefiere el aquí y el ahora. “El mayor aniquilador de los éxitos futuros son los éxitos pasados, porque cuando nos quedamos sentados en esos éxitos pasados y nos adormecemos tanto por conservarlos, no luchamos por seguir construyendo en la vida”.
Tatiana se casó con un líder de una iglesia cristiana y se convirtió en pastora, labor que desempeñó durante 10 años. En el 2015 vivió tiempos difíciles: su matrimonio terminó y dejó su trabajo en la iglesia. Experimentó el duelo de la ruptura y vivió en carne propio situaciones de escasez económica e incluso ansiedad. Ella que había ayudado a sanar a muchos de su comunidad religiosa, necesitaba sanar y recuperarse.
Tatiana Castro ahora enfocada en Constelaciones familiares
Castro comenzó a formarse en talleres de crecimiento personal, y cuando superó sus propios conflictos, decidió que estaba lista para ser coach de vida, pero también autora de sus textos. La editorial rechazó su primer intento de publicar un libro. Luego de la primera negativa vinieron días mejores, y hoy son nueve los escritos que tiene en su haber.
Tatiana explica que se ha convertido en una especie de “influencer de vida”. Dicta talleres, comparte sus mensajes a través de las redes sociales y se siente plena al sentir que ayuda a otros a sanarse interiormente. En sus charlas, se ha permitido combinar las herramientas que han sido útiles para ella.
“Cuando me divorcié me di cuenta de que la religión no era suficiente para sanarme y sí necesitaba sanar mi familia, mi interior y mis hijas”, por eso suma aspectos del cristianismo, con constelaciones familiares y su conocimiento de crecimiento personal.
Explica que no se define como cristiana, ni se circunscribe en ninguna religión, más bien ha inventado su propio método de sanación con el que siente ayuda a otros. Ahora está enfocada en las constelaciones y explica que para llegar al equilibrio y la plenitud no se pueden dejar de lado las historias familiares. “No puedo diferenciarme ni querer por ego distanciar al otro cuando realmente somos parte de lo mismo”.
En sus libros habla de fortalezas, autoestima y prosperidad, entre otros temas. En todos estos aspectos ella ha tenido situaciones complejas: “Tenía una relación con el dinero desde el temor”. Fue algo que trabajó y ahora es distinto. “Muchas veces la gente no tiene plata porque hay huellas en el sistema, donde por ejemplo un ancestro lo perdió todo, entonces por lealtad a ese ancestro, los siguientes descendientes no se permiten tener dinero. O tal vez otro ancestro más allá que le robó a otra persona y hay una huella en el sistema, donde generación en generación de ahí en adelante los descendientes son estafados o pierden plata”, ese es el tipo de asunto que Tatiana, asegura, ayuda a otros a identificar.
En febrero próximo la ex reina comenzará una vez más a dictar sus talleres, esta vez entrenará para que otros sean coach de vida.
