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Katherine Vélez, de ‘La mujer prohibida’: el impacto de la actuación en la salud mental

La actriz considera que los actores son más propensos a sufrir problemas de depresión y ansiedad debido a la inmersión prolongada en personajes emocionalmente intensos. Ella en particular ha rechazado roles por esta causa. Reflexiona sobre la manera en que sus interpretaciones de alguna manera han moldeado su vida y su papel como madre.

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Por Luz Alexi Castillo
18 de agosto de 2026
Katherine Vélez, de ‘La mujer prohibida’: el impacto de su profesión en la salud mental
Fotografía por: Andrés Rein

Que la actuación es un juego y por ende el actor se divierte cuando asume un personaje es una de las descripciones que usualmente hacen los intérpretes sobre su oficio. Katherine Vélez, la actriz bogotana que actualmente vemos en la novela ‘La mujer prohibida’ de Caracol para Netflix está de acuerdo con ello. Lleva más de 30 años jugando.

Pero el hecho de que sea un juego no lo hace tan simple ni inofensivo. Vélez habló con Vea de El Espectador del impacto que considera tiene este oficio en los intérpretes, que recurren básicamente a sus emociones para hacer su trabajo.

Destaca que hasta hace un tiempo cuando se permitían jornadas extensas de trabajo que superaban las 12 horas la situación era aún más compleja. “Eran jornadas de 16 horas diarias, con un personaje puesto durante siete, ocho meses y es inevitable, no hay cuerpo entrenado, no hay técnica que alcance para que tú le digas al colon, ‘este sufrimiento no es suyo’ Y para que le mandes las señales al cerebro. Ahora son solo 12 horas con un personaje puesto todo el día. Pensemos en uno dramático, por ejemplo, que ha pasado por la tragedia de perder un hijo, por ejemplo. Cambia la biología de tu cerebro, cambia la biología de tus células, porque hay una permanente exposición a la sensibilidad, por mucha técnica que tú emplees”.

Ella ha experimentado esos personajes muy demandantes emocionalmente hablando. Recuerda especialmente el protagónico de María Luisa, en ‘Retrato de mujer’, el remake de ‘La Madre’, que debía lidiar con cinco hijos de distintas edades. algo que la afectó bastante, ya que además el proyecto se grababa de noche y le costaba recuperarse en el día.

En ‘El Capo’ como Isabel Cristina enfrentó luchas y perdidas como la de un hijo, algo que sin darse cuenta comenzó a modificar su estado de ánimo fuera del set. “Yo me sentía como triste. Entonces fui con Santiago Rojas, él me dio algunas medicinas naturales, me hizo unas terapias. Fui con mi terapista y ahí aprendí con ejercicios sencillos a deshacerme de los dolores que no me correspondían. Era también entender que ese dolor de ese personaje no era mío, que mi cuerpo no tenía por qué asumirlo como propio”

Sin embargo, no quiere caer en el fatalismo y aclara que no es una constante. “No todos los personajes llevan a terapia, yo creo que, sin necesidad de hacer muchos personajes, necesitamos hacer terapia y atender la salud mental”.

Resguardando la salud mental

La experiencia la ha llevado a ser meticulosa no solo en sus personajes, sino en la manera en que despoja de ellos para salvaguardar su salud emocional y estar lista para nuevos retos. “Hay ejercicios prácticos para uno soltar, soltar lo que meses ha cargado, eso no le pasa a ningún otro ser humano, ninguna otra profesión tiene que cargar emocionalidades ajenas por meses”.

En coherencia con esa consciencia de la profundidad y las implicaciones de su profesión en ella revela que en una ocasión rechazó un proyecto. No entra en detalle del nombre de la producción, pero si menciona que actoralmente pudo haberlo asumido, pero su costo parecía alto.

“Sí hubo un personaje, no voy a decir cuál, pero iba a hablar de un hecho real, no es lejano a nuestra historia. Me invitaron a ser la mamá y me metí a ver imágenes de ella, una mujer que está viva y quien creo, a estas alturas sigue haciendo el duelo por la muerte de su hijo y yo dije ‘no, yo no soy capaz. No me siento cómoda haciéndolo’”.

Acepta lo que le permite retarse a sí misma, jugar y seguir en el aprendizaje. Todos sus roles han impactado su vida profesional de alguna u otra manera, pero algunos también han ido más allá y le han hecho cambiar personalmente. Katherine, que es madre en la vida real destaca por ejemplo que sus personajes de mamá en la ficción han forjado su propia maternidad: “Ser mamá es difícil, pero es un hecho que trae mucha felicidad (…) Con mis interpretaciones he aprendido que no todo es tan serio; que la a vida es demasiado complicada para tomársela tan en serio; que hay muchos errores que no son tan complicados y que hay muchas circunstancias de la vida donde no hay que irse hasta el extremo. Las mamás, en ese ánimo de volvernos permanentemente aleccionadoras, le damos más peso a cosas que a veces no son tan importantes. He aprendido que no todo tiene que ser una guerra, que no todas las guerras hay que darlas, ni mucho menos ganarlas”.

De su rol actual en ‘Esta Navidad de Mierda’, una comedia del Teatro Nacional, destaca lecciones no solo para ella sino para todo aquel que la vea. “Hay una lección ahí tremenda, y es que el otro tiene derecho a ser como es, y que mi amor no se puede confundir con la restricción, ni con el juicio permanente. El amor no tiene que entrar a los juicios para ser válido”.

Sobre Gladys la madre del protagonista en ‘La mujer prohibida’ menciona que le debe esa alegría permanente que procura también llevar aún en medio de situaciones difíciles.

¿Dónde, cuándo ver y por qué ‘Una Navidad de mierda’?

La obra en la que participan Katherine Vélez, Ernesto Benjumea, Luna Baxter y Víctor Tarazona se presenta de jueves a sábado en la sala Leonardus, del circuito del teatro Nacional, ubicada en la carrera 21 Número 127-23. De jueves a sábado. Los jueves y viernes a las 8:00 p.m. y los sábados en doble función: 6:00 p.m. y 8:30 p.m.

Sobre la temática Katherine opinó: “Esta Navidad de Mierda es una comedia, pero no está parada en lo banal ni en la vulgaridad, es divertida y tiene un mensaje profundo. En el fondo lo que hay es un llamado al respeto por la diferencia, al amor sano y al amor respetuoso y esos son temas profundos”.

La comedia sigue a una familia que celebra la Navidad y alrededor del festejo surgen preguntas incómodas y situaciones que se mantenían en secreto, lo cual genera el conflicto y hace que cada miembro se haga preguntas importantes.

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Por Luz Alexi Castillo

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