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Kevin Roldán y su fuerte cambio. No cantará más con groserías: “Me considero otra persona”.

El cantante urbano experimenta un renacer espiritual que, asegura, le permite ser consciente de que su papel como padre es dar ejemplo. Por ello, decidió no seguir incluyendo palabras soeces en su música y encaminarse en lo romántico. Se mudó a su natal Cali.

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Por Luz Alexi Castillo
26 de agosto de 2026
Kevin Roldán se confiesa sobre las causas de su cambio interior: “Me considero otra persona”
Fotografía por: cortes

Kevin Roldán es uno de los nombres más destacados en el género urbano. Comenzó su carrera musical a los 16 años y hoy, con 33, ha girado con su espectáculo por América y Europa y grabado con representantes del reguetón como Maluma, Bad Bunny, Wisin, Arcángel, Jowell y Randy. Su éxito le permitió incluso abrir King Records, su propia disquera, que tuvo a Ryan Castro como su primer artista firmado.

La fama no ha sido para nada esquiva con este caleño que ha vivido en Medellín, Bogotá, Nueva York. México y Miami, siempre buscando proyectar su carrera. En medio de tanto éxito profesional, la parte personal había pasado a un segundo plano. Ahora prioriza ese aspecto y por lo mismo, el artista deja un pasado donde se sentía encerrado en una burbuja.

El sacrificio de Kevin Roldán

Asegura que 15 años atrás era un adolescente muy responsable, enfocado en posicionar su carrera y por ello se radicó en Bogotá junto a su familia, que lo apoyó e impulsó. Sacrificó experiencias propias de la juventud por su trabajo, algo que ahora valora por lo que pudo construir en ese tiempo. “En Bogotá era un niño muy juicioso, disciplinado, siempre con mis papás. Mucha gente veía no más el artista, pero no sabían que a mí no me dejaban salir ni compartir mucho (…) Prácticamente ahorita como que logra uno detenerse a pensar cómo fueron las cosas y fue una bendición, pero también extrañé no poder ir a los cumpleaños de los amigos del colegio o ir a la excursión o muchas cosas, por estar trabajando y por estar luchando por el sueño. Como que no tuve la oportunidad de vivirlas”.

Luego, durante su etapa en Medellín y tras alcanzar fama a temprana edad, admite haber sido en ocasiones desenfocado, pero menciona que esa “mala fama” que tuvo por momentos, en realidad no tenía fundamento. Pasaba la mayor parte del tiempo en hoteles, estudios de grabación o en casa, y no desmentía los rumores en los medios, lo que contribuyó a esa imagen. “Mucha gente también aprovechó que yo estaba como en una burbuja (…) Fueron muchas cosas que decían, que no tenían nada que ver conmigo, hasta problemas legales que nunca existieron o que se resolvieron”, asegura.

Desde el año pasado, el artista se radicó en su ciudad natal, Cali, y desde allí maneja su carrera. Fue su prometida Stephanie, la madre de Christopher, su hijo más pequeño, quien lo alentó a regresar a la capital del Valle, cautivada por su gente, su clima y la familia de él, y no se arrepiente de haberla escuchado. “Ahorita estoy mucho más enfocado en devolverme a la esencia, a lo que me hace feliz, estar cerca de mi familia, en la ciudad que me vio nacer. (…) En este momento, como al comienzo de mi carrera, como que Cali siempre me dio toda esta esencia de mi música, de mis letras y ahorita poder estar acá, poder volver a reconectarme con mis amigos del colegio, con ese sueño, me tiene feliz. Me acuerdo mucho cuando paso por acá, por las calles, de mi padre, en paz descanse, que nos la pasamos por aquí. Junto a mi mamá, también, luchando, yendo a los colegios, a las emisoras, entonces me ha traído muchas bendiciones estar acá”.

El nacimiento nuevo de Kevin Roldán y de su prometida

Evidentemente Roldán ya no es el mismo de hace unos años. Presto a la entrevista es consciente de que tuvo fama de complicado, pero asegura que no se trataba de eso. “Prácticamente me encerré mucho (..) me decían ‘mira, están diciendo esto de ti en los medios’ y yo decía ‘no, no’. Yo como con esa costumbre de estar siempre en casa (decía) ‘no quiero salir a refutar nada de lo que digan, quiero seguir con mi camino’. Muy poquitas veces tenía estos espacios que ahorita me agrada mucho de poder hablar, comentar cómo estoy, cómo me siento, de poder compartirle también a las personas que me escuchan parte de mi proceso y cómo estoy anímicamente”.

Han sido varias las causas de su cambio de vida, pero sabe que fue la partida de su padre, Peter Roldán, quien trabajó como su manager, la que marcó un antes y un después y lo llevó a comenzar un profundo viaje de autodescubrimiento y transformación personal y musical.

Consciente de que los cambios deben reflejarse en acciones, él tiene claras varias. Nos menciona una en especial: ha desechado el uso de groserías en sus canciones, una práctica común en la “era del trap” en la que participó. Ahora, como padre, reflexiona sobre la fuerza de esas letras. “Sí, de pronto la música se oscureció y empezó todo el mundo no sé por qué a decir groserías y yo caí en eso, entonces como que ahorita lo veo y digo ‘wow’, escucho las canciones y las escuchamos por ahí o las canto en los shows y ya pienso ‘está fuerte’”.

Otro factor que ha motivado su cambio es la consciencia de ser padre. Con tres hijos, reconoce que la llegada del menor, que cumplió 2 años, es la que más lo ha llevado a reflexionar en ese rol. “Hablo mucho por teléfono, por ejemplo, me llama mi manager o mi mamá, y después volteo a mirar para atrás y él está así con el teléfono; o me gusta mucho ponerme gafas y él coge mis gafas y se las pone y se mira al espejo. Entonces yo digo ‘wow, todo lo que yo estoy haciendo lo repite’. Claro, soy un ejemplo para él, entonces por eso me gusta que él me vea sobrio siempre, que él me vea acostándome temprano, que él me vea en el gimnasio”.

La nueva propuesta musical de Kevin Roldán

Ha decidido volver a enfocarse en las canciones de amor, que le conectan profundamente con su público. Su nuevo tema, “Postrecito de Cali”, es un ejemplo de esta fusión entre romanticismo y su reggaetón enérgico y distintivo.

Cuando le indagamos a Roldán si hay un componente espiritual en su transformación revela que hace un tiempo vivió un renacimiento con su prometida. Se convirtieron en católicos practicantes, asisten a la iglesia cada domingo y recientemente se confirmaron. También pasaron por un proceso de cuaresma hace tres años. “Me considero otra persona, dispuesto a cambiar, dispuesto a mejorar, porque siento que el Kevin de antes era otra persona. No sé si de pronto también fue porque nunca salí, nunca compartí, solamente con los productores o gente de la industria. Después de los eventos la mayoría siempre después van y se toman algo, cenan y yo, pensándolo bien, era tan cerrado que nunca tuve tampoco la oportunidad de hacer amistades dentro del negocio. Siempre había algo dentro de mí que me decía ‘no, vámonos ya para el hotel, yo no quiero hablar con nadie’ y salía. De pronto también perdí oportunidades de conocer personas nuevas o de compartir”.

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Por Luz Alexi Castillo

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