Luis Ara ha dirigido más de 20 películas y otros contenidos, incluyendo algunos que han alcanzado el top 10 en diferentes países de América Latina y que se han estrenado en grandes plataformas como Netflix. El director y guionista tiene una sólida experiencia en distribución y el negocio audiovisual y durante más de quince años ha logrado llevar historias desde Uruguay al resto del mundo. Su trabajo abarca desde figuras icónicas hasta temas sociales profundos y personales. “Por siempre Chape” narró el devastador accidente aéreo que enlutó al fútbol brasileño en 2016; “Higuita, El camino del escorpión” exploró la vida del arquero colombiano más allá de su legendaria atajada; “Andes mágicos” llevó a Netflix las historias de la cordillera; y un polémico documental sobre Laura Bozzo, desafió las percepciones del público sobre la controvertida presentadora.
Ara es un cineasta que también se siente impulsado por su vocación de activista social, quien utiliza el documental como una herramienta para generar cambios. Su primer proyecto fue tan impactante que logró que Uruguay modificara su legislación sobre la donación de órganos. Desde ese momento, ha comprendido que el cine puede captar la atención de las personas durante más de una hora y, en ese tiempo, transformar su perspectiva del mundo. “Ha sido una montaña rusa mi carrera, pero sí puedo decir que me da mucho orgullo ver el primer documental que hice que fue sobre donación de órganos. Se aprobó una ley en Uruguay como consecuencia de ese documental y gracias a lo que generó la película todos los uruguayos somos donantes a no ser que manifestemos lo contrario, eso quedó plantado en mí. Después hice películas de todo tipo: deportes, cultura, viajes, pero hacer películas sobre temáticas delicadas y vinculadas con la salud, me da mucho orgullo", dijo.
El cine como herramienta de transformación social
Recientemente hizo un proyecto titulado “VIH: la causa justa” que muestra realidades, desafíos y experiencias de personas que viven con el virus en América Latina: “Me gusta hacer películas que generan una conversación, y claramente este es un tema sobre el que falta hablar mucho para poder trabajar, primero en levantar un tabú del que nadie quiere hablar y segundo para intentar derribar esos estigmas, preconceptos y prejuicios que hay en la sociedad y si lo logramos, probablemente lograremos que la gente que vive con VIH viva en una sociedad un poco más empática”.
Para Ara, el cine documental es mucho más que entretenimiento: “El cine en general es una gran herramienta de comunicación y probablemente, en este caso, nosotros podamos generar una conversación. Es una herramienta de reflexión y también de explicación de muchos temas. A mí siempre me gusta decir que, a veces en el cine uno tiene la atención del público por más de una hora en un mundo donde todo pasa en 15 o 30 segundos, entonces si lo logramos hacer de manera atractiva y entretenida, estamos teniendo la atención de la audiencia por mucho tiempo y de una forma bastante eficiente”.
El “lado B” de las figuras públicas
Luis asegura que, gracias a su trabajo, ha logrado descubrir la humanidad que se esconde detrás de las historias que todos creen conocer de figuras reconocidas a nivel mundial: “Contar historias de personas que las vemos en la televisión, es un desafío importante. A veces pasa que hay pequeños hitos en la vida de ellos que se vuelven muy importantes o marcantes en su vida y todos los recuerdan por un hecho puntual y a veces, la realidad de lo que fuese hecho no es como lo recordamos. Me pasó con la película de René Higuita, que todo el mundo recordaba que él había estado preso, pero nadie se acordaba por qué y nosotros hicimos un análisis de esa situación en la cinta y fue muy bueno. En el caso de Laura Bozzo que también pasó un poco lo mismo, no es fácil, pero lo más difícil es quitar de la imagen de la gente esas ideas que a veces quedan incrustadas, que se vuelven un reflejo de las historias de estos personajes”, afirmó el director.
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Sus documentales actúan como ventanas, mostrando facetas que contrastan con la imagen que proyectan al público. “Trabajar con personas que tienen una exposición pública tan fuerte me ha mostrado un poco que a veces, uno desde afuera no puede llegar a conocer o a entender la sensibilidad que hay detrás de ellos. Me motiva mucho contar esas historias porque es como contar el “lado B” el cual vimos a lo largo de todos los años en sus programas de televisión, o actividades deportivas o por fuera. Nosotros al hacer un documental de esa persona podemos conocer realmente lo que hay detrás y muchas veces no hay lo que todo el mundo ve, no todo lo que brilla es oro y a veces hay muchas tristezas, batallas internas y contar esas historias, sin duda, es muy motivante”.
Para Luis Ara, ser director de este tipo de material no se trata solo de observar; implica también forjar un lazo profundo con aquellos que deciden compartir su historia. Esta relación de confianza es fundamental para desarrollar su trabajo: “Lo primero es generar la confianza con el personaje, creo que el director de un documental genera ese vínculo con su personaje y logra crear esa confianza a partir de ahí se puede conseguir lo segundo que es el objetivo principal: contar una historia auténtica, que se sienta bien real y eso creo que es lo más importante, respetar lo que ellos cuentan, ser muy fiel a lo que ellos están contando. De hecho, yo no hago películas si ellos no aceptan mostrar lo bueno y lo malo de sus vidas”.

