Desde los 17 años Paula Galindo, entonces estudiante de Administración de Negocios internacionales de la Universidad del Rosario, empezó a compartir en Youtube sus trucos de belleza y maquillaje. Así, poco a poco, llegó a ser una importante youtuber y sus publicaciones tuvieron repercusión en todo el continente.
Pautips es bogotana, está radicada en Miami, ha recibido varios reconocimientos que resaltan su trabajo como los Kids Choice Awards, y se ha concentrado únicamente en la digitalidad. Pero este año decidió combinarla con algo totalmente nuevo: su participación en la undécima temporada de ‘MasterChef Celebrity’.
Así comenzó Pautips a prepararse para ‘MasterChef Celebrity’
La llamaron un mes antes de comenzar grabaciones. “La verdad es que me encantan los retos y soy demasiado competitiva. Cuando me ofrecieron la oportunidad de estar en ‘MasterChef’ dije: ‘voy a sacrificar un poco estar en redes, pero voy a intentar algo nuevo’. Llevo más de 15 años haciendo videos para diferentes redes sociales y definitivamente esto me puso la vara alta”.
La creadora de contenido conoce de primera mano los límites de lo que se muestra en la digitalidad.“Las redes sociales son un mundo ficticio que está hecho para entretener, como en la televisión, tú no puedes pensar que esa persona tiene la vida perfecta. Todos tenemos una vida común y corriente detrás de cámaras, solamente que mostramos solo lo que queremos que la gente vea”.
La influenciadora recalca que es primordial que los usuarios sean conscientes de esta situación. “La salud mental claro que se puede ver muy afectada si uno se deja solamente influenciar por lo que ve en redes. Yo las veo de una manera diferente porque es mi trabajo, yo sé que todo lo que produzco es como quiero que la gente vea el producto. Siempre digo ‘es una imagen manipulada, no es el 100% de la persona’. Entonces creo que eso también te hace entender, te ayuda a tener conciencia de lo que consumes en redes”.
La verdadera Paula Giraldo
La bogotana tiene muy bien diferenciada la Pautips digital de la real y cotidiana y por eso no tiene ningún dilema. Anticipa que sus seguidores conocerán ahora a la verdadera Paula. “La Paula que está reflejada en Pautips, siento que es un personaje que le gusta mucho hablar de moda, de viajes, de cosas muy materiales, pero la Paula real soy yo, una mujer muy sencilla y callada, que ya lo verán en el programa”.
La entusiasma que sus millones de seguidores descubran esa faceta. “Soy un poco introvertida, un poco tímida, reservada y eso para mucha gente va a ser muy chocante, porque en redes soy muy extrovertida y muy habladora, entonces creo que es algo muy bonito también que me puedan ver en otra faceta”.
En el reality tuvo que empezar a desmontar muchas de sus prácticas en la cocina porque sencillamente no funcionaban en la competencia: “Cocinaba lo más básico, lo que enseñaba en mis tutoriales en redes sociales. El arroz, el caldo, pero siempre cocinaba con poca sal, no usaba aceite, estaba nula en todo este mundo de la alta cocina, de cocina diversa, de cocina colombiana, para mí fue realmente empezar de cero”.
Estudiar y prepararse para cada reto implicó inversión de tiempo, que derivó en una ausencia de las redes que cobró su precio, algo que ella había calculado. “Mi comunidad me ha visto crecer, hago contenido desde los 17 años y ya llevo más de 15 años en redes sociales. La gente hace parte de mi vida y cuando les conté que venía a este proyecto, se emocionó un montón y siento que dijeron: ‘Ok, te vamos a dar tu tiempo porque sabemos que estás haciendo algo grande y vas a ir a representarnos y estamos muy ansiosas y muy ansiosos de verte en televisión’ (…) Sí, los números caen en el sentido de que uno ya no produce tanto contenido como antes, pero sé que las redes sociales me esperan, las voy a tener por siempre”.
Ahora que la competencia ha terminado en las grabaciones y se ve al aire, Paula reflexiona en que se enfrentó a un mundo nuevo. “Para mí lo más difícil fue estar lejos de casa, pues resido en el exterior. Vivo en Miami con mi esposo y mi perro. Regresar a Bogotá, que es mi ciudad natal, donde ya no tengo nada, no tengo casa, no tengo mis papás, fue un reto. Fue duro llegar todas las noches a un hotel y estar como aislada. Una ventaja de estar solo en Bogotá mientras se grababa el proyecto es que estaba 100% enfocada en eso. No tenía más vida, salía de grabación y me iba a estudiar casi tres, cuatro días a la semana, los fines de semana también me ponía a estudiar y como siempre he sido como muy pila, muy ñoña y como muy competitiva no me conformaba, me exigía y me sobre exigía. Sacrifiqué también el sueño, el ejercicio, porque tenía una meta muy grande”.
