El 31 de agosto de 1997 la princesa Diana de Gales murió a los 36 años de edad. La madre de William, futuro rey de Inglaterra, y de Harry, actual duque de Sussex, iba junto a su novio Dodi Al-Fayed, a bordo de un automóvil que huía a gran velocidad de los reporteros que los perseguían buscando una imagen que diera cuenta del buen momento sentimental que vivía Lady Di, cuando se chocó.
Cuando Diana falleció, sus hijos William y Harry tenían 15 y 12 años respectivamente. Su muerte significó un golpe fuerte para la familia real y las imágenes de sus hijos en el funeral se quedaron instaladas en la memoria de millones que vieron en pantalla la despedida a la famosa ‘Reina de Corazones’, considerada el miembro de la familia real más querido y popular.
En su más reciente visita a Australia, donde permanecerá hasta el próximo viernes 17 de abril, Harry y su esposa Meghan Markle se refirieron, en distintos eventos, a la presión de las redes sociales, a los dilemas emocionales y a los conflictos pasados sin resolver.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la revelación del hijo menor de actual rey de Inglaterra acerca de que la distancia que tomó en el 2020 de la corona británica, cuando decidió radicarse en América, inicialmente en Canadá y luego, en Estados Unidos, donde reside actualmente, al parecer, no fue una idea que nació en la mente de su esposa Meghan Markle, como muchos habían imaginado. El príncipe dejó ver que en realidad, fue algo que comenzó a acariciar desde que su madre murió hace 29 años.
Príncipe Harry confesó que no quería ser parte de la monarquía desde los 12 años
El príncipe de alguna manera, puso en evidencia la infelicidad que vivía en la monarquía británica. Fue en medio de la cumbre InterEdge donde pronunció las palabras más emotivas que haya dicho últimamente cuando el duque de Sussex habló de sus emociones. Comenzó confesando que por largo tiempo estuvo “escondiendo la cabeza durante años y años” y se libró de aquello cuando cambió de país y se alejó de la monarquía.
“Después de que mi madre falleciera justo antes de cumplir 13 años, pensé: ‘No quiero este trabajo. No quiero este puesto, sea cual sea el rumbo que tome esto, no me gusta”. Luego sugirió que de alguna manera Lady Di estaría de acuerdo con su decisión: “Aquello mató a mi madre, y yo estaba totalmente en contra, y me negué a aceptarlo durante años y años. Finalmente me di cuenta: ¿Qué querría mi madre que hiciera? Y eso realmente cambió mi perspectiva”.
Tanto Harry como Meghan han procurado hablar de salud emocional cuando son invitados a algún evento y esta oportunidad no fue la excepción, el duque se mostró entusiasta con la posibilidad de hablar a otros para mejorar. “Ayudar a la gente también me ayuda a mí. Y ese servicio para mí es una cura en sí misma porque realmente es increíblemente energizante. Tanto mi esposa como yo disfrutamos mucho del trabajo que hacemos. Nos permite pasar tiempo juntos, conocer gente increíble y visitar lugares maravillosos”.

