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Durante las primeras semanas de diciembre, un brote de una enfermedad conocida como peste porcina africana en cercanías de un laboratorio en Cataluña, España, encendió las alarmas de autoridades locales e internacionales.
En Colombia, como contamos en esta nota, incluso se tomaron medidas para restringir la importación de carne de cerdo desde ese país. El brote, hasta el momento, ha sido controlado con éxito por las autoridades de Cataluña, pero aún persiste una duda: su origen.
Una de las hipótesis, aunque nunca ha sido la principal, hablaba de una posible fuga del Centro de Investigación de Sanidad Animal IRTA-CReSA, un laboratorio adscrito a la Generalitat de Cataluña, la autoridad de esa región. Tras una visita de inspección, se indicó que en las instalaciones del laboratorio había prácticas y protocolos que hacían poco probable una fuga del virus desde allí.
Sin embargo, aún estaban pendientes dos análisis de la secuenciación genética de los virus con los que se trabajaba en ese laboratorio. Recientemente, las autoridades de Cataluña dieron a conocer los resultados de la primera secuenciación.
Estos, afirmaron, descartarían que el virus haya salido del laboratorio y soportarían la hipótesis de que se trata de una nueva variante, menos virulenta y nunca antes registrada, que ha hecho que sea difícil rastrear su origen.
Sin embargo, Óscar Deig, quien está al frente de la Secretaría de Agricultura de Cataluña y dio a conocer los resultados, pidió prudencia. Aún faltan los resultados de un segundo laboratorio y un informe final que se presentará a finales de enero.
Allí se darían a conocer las causas de este brote y las acciones que se han adelantado para asegurar el radio de 6 kilómetros desde el punto de detección, con el fin de evitar que se propague a otras zonas del país.
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