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Emergencia humanitaria en Libia: dos millones de personas claman por ayuda

En Libia se está presentando un incremento de enfermedades infecciosas mientras más del 20% de los hospitales están cerrados.

EFE
27 de enero de 2016 - 04:51 p. m.
Archivo AFP / Archivo AFP
Archivo AFP / Archivo AFP

Casi dos millones de personas necesitan asistencia sanitaria urgente en Libia, un país donde más del 20 por ciento de los hospitales están cerrados y donde se está detectando un incremento de enfermedades infecciosas, según denunció en rueda de prensa el ministro de salud libio, Reida El Oakley.

El funcionario denunció que incluso en los hospitales que funcionan se percibe una "carencia extrema" de personal sanitario y una "muy escasa" disponibilidad de medicamentos.

Asimismo, denunció la "falta de vacunas" por lo que los índices de inmunización están cayendo considerablemente y hay miedo de que puedan surgir brotes de enfermedades como el sarampión.

El Oakley indicó, además, que se ha detectado un aumento de los casos de tuberculosis, malaria, VIH-sida y otras enfermedades a causa de que "el sistema de vigilancia ha colapsado".

"Además, el flujo de inmigrantes provenientes de África no cesa. Y como no hay seguridad ni control, nadie los controla y por supuesto no se les hacen test sanitarios", agregó el ministro.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo el 37 por ciento de los centros de atención primaria está funcionado; un 49 % lo hace parcialmente; un 10 por ciento no funciona, y un 4% se está rehabilitando.

Ante esta situación, el ministro se lamentó de "que el Banco Mundial siga considerando a Libia un país rico porque tiene petróleo".

"Hace unos años sí que vendíamos 1,7 millones de barriles de petróleo diarios, pero ahora solo (se venden) unos 300.000. Si se nos considerara un país pobre podríamos beneficiarnos de la ayuda de Gavi (la Alianza para las Vacunas) o del Fondo Mundial para la Lucha contra la Malaria, el SIDA y la Tuberculosis, pero actualmente no".

Además, Oakley se lamentó que la ONU considere a Libia "un país de alto riesgo, porque así nadie viene a ayudarnos, ningún funcionario internacional se queda permanentemente".

El ministro pidió que "más allá de los problemas políticos del país y del eventual acuerdo para alcanzar un gobierno de unidad nacional, el mundo debe reconocer y reaccionar ante la emergencia humanitaria.

"El proceso político pude durar meses o años, pero la respuesta humanitaria no debería esperar para resolverse", sentenció.

Libia es un Estado fallido, víctima de la guerra civil y el caos, desde que en 2011 la comunidad internacional apoyara militarmente el alzamiento rebelde contra la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde las últimas elecciones, el poder está dividido entre Tobruk y Trípoli, gobiernos a los que apoyan distintos grupos islamistas, señores de la guerra, líderes tribales y contrabandistas de armas, petróleo, personas y drogas.

Esta semana, el Parlamento libio con sede en Tobruk votó en contra del nuevo Gobierno de unidad nacional propuesto el pasado martes por el presidente del Consejo presidencial designado por la ONU, por lo que el proceso sigue paralizado.

Por EFE

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