
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Todos hemos escuchado hablar alguna vez de los medicamentos basados en GLP-1, como Ozempic o Wegovy, que han transformado el tratamiento de la obesidad. Médicos, investigadores y pacientes coinciden en que representan uno de los avances más importantes de las últimas décadas para combatir esta enfermedad, que es compleja y que afecta a millones de personas alrededor del mundo. Sin embargo, hay algo que la ciencia todavía no termina de comprender: ¿por qué estos medicamentos no funcionan en todas las personas? E incluso entre quienes responden al tratamiento, los resultados pueden ser muy distintos. Mientras algunos logran perder una cantidad muy considerable de peso, otros apenas experimentan cambios.
Esa es una de las preguntas que recoge una nueva declaración científica de la Sociedad Endocrina, la mayor organización mundial de científicos dedicados a la investigación hormonal y de médicos que atienden a personas con afecciones relacionadas con las hormonas, publicada en Endocrine Reviews.
Los científicos coinciden en que la aparición de estos fármacos ha permitido alcanzar reducciones de peso que consideran sin precedentes. Para ponerle cifras a eso, estos medicamentos producen frecuentemente pérdidas superiores al 5 % del peso corporal, un umbral asociado con beneficios clínicos, y en la mayoría de los ensayos se han observado reducciones superiores al 10 %. Pero, agregan, ahí está la discusión: hay una gran heterogeneidad.
En otras palabras, dos personas que reciben el mismo medicamento y tienen el mismo comportamiento no necesariamente pierden la misma cantidad de peso. La variación puede observarse también en la duración de la respuesta, los efectos secundarios y la cantidad de peso que se recupera después de suspender el tratamiento. Los autores incluso plantean una pregunta que, por ahora, la ciencia no puede responder del todo: ¿es posible determinar de antemano quién responderá a un tratamiento, quién no lo hará y qué medicamento podría funcionar mejor para cada persona?
El problema es que todavía no existen herramientas suficientemente precisas para hacerlo. La declaración señala que la medicina de precisión para la obesidad sigue siendo, en buena medida, una aspiración. Aunque se han identificado numerosos factores genéticos relacionados con la enfermedad, los estudios realizados hasta ahora no permiten predecir diferencias significativas en la pérdida de peso que una persona tendrá con estos medicamentos.
Y esto lleva a una pregunta todavía más básica: ¿qué ocurre dentro del organismo cuando una persona toma un medicamento basado en GLP-1? Los investigadores saben que estos medicamentos actúan sobre sistemas hormonales relacionados con la regulación del apetito y del peso corporal, pero todavía tienen un conocimiento limitado de las regiones, los circuitos neuronales y las células del cerebro humano involucradas en estos efectos. La declaración señala que se sabe aún menos sobre cómo esa activación termina modificando la cantidad de grasa que el organismo tiende a mantener.
Los vacíos de conocimiento no terminan ahí. Los científicos también están intentando entender mejor por qué algunos efectos de estos medicamentos aparecen juntos y otros no. Las náuseas, la diarrea, el estreñimiento y los vómitos son algunos de los efectos secundarios más frecuentes, especialmente al comienzo del tratamiento y durante el aumento de la dosis. Pero la declaración científica señala que varios estudios han encontrado poca o ninguna relación entre la presencia o la intensidad de estos efectos adversos y la cantidad de peso que pierde una persona.
Esto podría ser importante para el futuro de estos tratamientos. Si los efectos que producen la pérdida de peso y los que generan algunos efectos secundarios dependen de mecanismos diferentes, comprenderlos mejor podría permitir desarrollar medicamentos que actúen de manera más específica.
Hay otra pregunta que se vuelve cada vez más relevante a medida que estos medicamentos consiguen pérdidas de peso mayores: ¿qué se pierde exactamente cuando se pierde peso? La declaración recuerda que cualquier pérdida importante de peso, ya sea mediante cambios en el estilo de vida, cirugía bariátrica o medicamentos, está acompañada por una reducción de masa libre de grasa. Un metaanálisis de 2026 citado por los autores encontró que, en 20 ensayos con 15.782 participantes, la masa magra representó alrededor del 26 % de la pérdida total de peso. Pero aquí también hay un matiz importante. Para los investigadores, no basta con contar cuántos kilos de masa magra se pierden. Lo relevante es qué ocurre con la función muscular. La evidencia disponible, señalan, indica que la calidad muscular y la función física se conservan en gran medida durante estas pérdidas de peso.
¿Y qué ocurre cuando el tratamiento se suspende? Los ensayos con semaglutida y tirzepatida han mostrado recuperación de peso después de interrumpir los medicamentos. También se ha observado en estudios del mundo real. Sin embargo, nuevamente hay diferencias importantes entre las personas: algunas recuperan más peso que otras y todavía no está claro qué factores permiten predecir esa variación. De hecho, la declaración plantea expresamente si será posible predecir “el grado, ritmo y composición” de esa recuperación de peso. La pregunta es importante porque los beneficios obtenidos durante el tratamiento también pueden disminuir después de suspenderlo: los autores señalan que en algunos estudios se han observado cambios desfavorables.
Mientras los investigadores intentan responder estas preguntas, los medicamentos siguen evolucionando. Además de semaglutida, la declaración menciona nuevas formulaciones orales, como orforglipron, y otras moléculas en desarrollo que actúan sobre distintos receptores hormonales o que buscan permitir tratamientos menos frecuentes. Todo esto está cambiando la manera en que los científicos estudian la obesidad.
👩⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺