Publicidad

Cuando el corazón pierde el ritmo, el lugar donde lo escuchan importa

Las arritmias alteran el ritmo del corazón y, en algunos casos, pueden tener consecuencias graves. La electrofisiología permite identificar su origen y tratarlas con medicamentos, procedimientos y dispositivos especializados. En LaCardio, los avances en el diagnóstico y el seguimiento abren nuevas posibilidades para que los pacientes recuperen su día a día. 

Redación Salud
Cada minuto, el corazón late entre 60 y 100 veces cuando estamos en reposo. Y detrás de cada uno de esos movimientos hay un impulso eléctrico.
Cada minuto, el corazón late entre 60 y 100 veces cuando estamos en reposo. Y detrás de cada uno de esos movimientos hay un impulso eléctrico.
Foto: El Espectador

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Se ha preguntado alguna vez cómo late su corazón? ¿Qué lo mueve? ¿Por qué a veces parece acelerarse y en otras ocasiones va más lento? Cada minuto, el corazón late entre 60 y 100 veces cuando estamos en reposo. Y detrás de cada uno de esos movimientos hay un impulso eléctrico.

No es ninguna metáfora: en el interior de cada uno de nosotros existe un sistema eléctrico natural, con una intrincada red de conexiones que funcionan como diminutos cables que permiten la transmisión de la electricidad que hace posible cada latido. Entonces, y de ahora en adelante, cuando escuche a su médico comparar su corazón con un pequeño motor, tenga la seguridad de que no está hablando en sentido figurado.

Todo empieza en el “nódulo sinusal, que es la central eléctrica del corazón”, explica el doctor Carlos Andrés Tapias, médico especialista en electrofisiología de LaCardio. Ubicado en la aurícula derecha, una de las dos cavidades superiores del corazón, este pequeño grupo de células genera los impulsos eléctricos que ponen en marcha cada latido. La señal comienza entonces su recorrido por el tejido cardíaco.

Primero activa las aurículas, que reciben la sangre; después, los ventrículos, las dos cavidades inferiores que la impulsan hacia los pulmones y el resto del cuerpo. Y así, en una fracción de segundo, y sin que tengamos que parar a pensar en ello, la electricidad se convierte en movimiento.

Le puede interesar

Latido tras latido, esa secuencia precisa marca un ritmo. “Sí, el corazón tiene un ritmo y, cuando ese ritmo se altera, hablamos de una arritmia. De ahí procede la palabra”, explica el doctor William Bautista, electrofisiólogo cardiovascular de LaCardio.

“Arritmia”, que proviene del griego: el prefijo a-, que indica ausencia o falta, y rhythmós, que significa ritmo.

“Hay arritmias en las que el corazón late muy rápido, llamadas taquicardias, que pueden producir palpitaciones, y otras en las que late demasiado lento, conocidas como bradicardias”, explica el especialista. El corazón no tiene que latir siempre a la misma velocidad, no tiene que tener siempre el mismo ritmo. Puede acelerarse cuando hacemos ejercicio o disminuir su ritmo cuando descansamos o dormimos.

Pero lo importante es que sus impulsos eléctricos coordinen los latidos de acuerdo con las necesidades del organismo. Cuando esa actividad se altera, el corazón puede perder su ritmo habitual y, dependiendo del tipo de arritmia, su capacidad para bombear la sangre de manera eficaz.

Las consecuencias son múltiples. Cuando una arritmia que acelera el corazón se mantiene durante mucho tiempo, puede debilitar el músculo cardíaco y reducir su capacidad de bombear sangre. Básicamente, ese motor trabaja a una velocidad excesiva durante demasiado tiempo, lo que termina afectando su capacidad para llenarse y contraerse adecuadamente, hasta el punto de que ya no logra impulsar la sangre que el organismo necesita.

En algunas arritmias, las aurículas dejan de contraerse de manera coordinada, lo que favorece el estancamiento de la sangre y la formación de coágulos. Y estos pequeños cúmulos de sangre pueden desprenderse, viajar por el torrente sanguíneo y obstruir un vaso sanguíneo en el cerebro, causando, en el peor de los casos, un accidente cerebrovascular.

Un ritmo demasiado lento tampoco es inofensivo. Cuando el corazón late a una velocidad insuficiente, puede no bombear la sangre que el cerebro y otros órganos necesitan. Es como si el motor de un carro perdiera fuerza justo cuando debe subir una pendiente. El cuerpo empieza a resentir esa falta de flujo sanguíneo y aparecen señales como los mareos o los desmayos. “Los pacientes pueden sufrir mareos e incluso perder el conocimiento”, explica el Dr. Bautista. En ciertas circunstancias, esto puede tener consecuencias graves, como en el caso de un conductor que se desmaya al volante debido a una arritmia lenta.

“Lo que hacemos los electrofisiólogos, cuando hay alguna alteración de este tipo, es ayudar al corazón a recuperar un ritmo adecuado”, explica la Dra. Stephany Luna, electrofisióloga de LaCardio. Para conseguirlo, cuentan con marcapasos, desfibriladores, medicamentos y procedimientos como la ablación, según el tipo de arritmia y las necesidades del paciente.

Una vez identificada la alteración, en LaCardio se activa una ruta de atención integral, liderada por el servicio de electrofisiología, en la que participan distintos especialistas para definir el tratamiento.

El doctor Luis Carlos Saenz, líder de este servicio, destaca el trabajo en equipo: “Centrados alrededor de las necesidades del paciente, varias veces al día, entre todos analizamos los diferentes casos, los diferentes retos, diagnósticos o terapéuticos para formular las mejores soluciones que tengamos a nuestro alcance”. Esta atención no se limita a resolver la alteración del ritmo cardíaco. “Hace unas décadas, se dejaba que la enfermedad progresara, pero hoy, con el desarrollo de nuevas tecnologías, la intervención temprana ha cambiado la historia natural de esta enfermedad”, agrega el Dr. Tapias.

Después del procedimiento, los pacientes continúan bajo seguimiento para evaluar los resultados y ajustar el tratamiento con el tiempo.

“En esta institución, todo lo que hacemos es para que la persona recupere su calidad de vida”, dice la Dra. Luna. ¿Cómo hacen los médicos de LaCardio para devolverle el ritmo al corazón?

Publicidad

La epidemia de las arritmias

De entre todas las enfermedades del corazón, las arritmias son uno de los trastornos más frecuentes, especialmente a medida que aumenta la edad. “La más común, que también se considera una epidemia, se llama fibrilación auricular”, explica el Dr. Bautista. Esta alteración hace que las aurículas, las cavidades superiores del corazón, tiemblen en lugar de contraerse de forma coordinada.

Como consecuencia, el corazón pierde la regularidad de sus latidos y, con frecuencia, puede latir más rápido de lo normal. “Es usual en pacientes mayores de 60 años e hipertensos. Un porcentaje importante de la población la sufre”, dice el Dr. Bautista.

Publicidad

La dimensión del problema en Colombia quedó retratada en una investigación publicada en 2022 en la Revista Colombiana de Cardiología. A partir de los registros del sistema SISPRO, los investigadores encontraron que los casos reportados de fibrilación auricular aumentaron de 41 por cada 100.000 habitantes en 2013 a 87 en 2017. En las personas mayores de 60 años, la cifra llegó a 606,6 casos por cada 100.000 habitantes en 2017.

La fibrilación auricular, sin embargo, no es la única arritmia presente en Colombia que preocupa a los médicos y médicas. También existen otras alteraciones del ritmo cardíaco, como las taquicardias supraventriculares y las arritmias ventriculares, que pueden manifestarse con palpitaciones, mareos, desmayos o, en los casos más graves, comprometer la vida. Aunque no todas tienen el mismo nivel de riesgo ni requieren el mismo tratamiento, reconocerlas a tiempo es fundamental para evitar complicaciones. Parte del reto está en que las arritmias pueden aparecer de forma intermitente y pasar inadvertidas.

Publicidad

“Cada vez tenemos una población más longeva, y con los años vienen más arritmias”, resume la Dra. Luna. La edad es uno de los principales factores de riesgo porque el corazón también envejece, explican los especialistas de LaCardio. Con el paso del tiempo, sus tejidos experimentan cambios estructurales y pueden acumularse pequeñas zonas de fibrosis, es decir, tejido cicatricial que interfiere con la conducción normal de los impulsos eléctricos. A esto se suman otras enfermedades, como la hipertensión, que pueden modificar la estructura del corazón y favorecer la aparición de alteraciones del ritmo.

Pero la edad no es el único factor de riesgo al hablar de arritmias. “Los pacientes que ya han tenido problemas cardíacos o que han sufrido un infarto son más susceptibles de desarrollar arritmias”, explica el Dr. Bautista. Esto ocurre porque un infarto puede dejar cicatrices en el músculo cardíaco. Aunque el tejido se recupere, esas zonas pueden alterar la conducción de los impulsos eléctricos y favorecer la aparición de ritmos anormales.

Publicidad

Algunas personas nacen con enfermedades congénitas que modifican la estructura del corazón y pueden alterar su funcionamiento eléctrico, incluso años después de una cirugía para corregir el defecto. El riesgo, precisan los especialistas de LaCardio, depende siempre del tipo de anomalía que tenga la persona y de sus consecuencias sobre el corazón.

Los antecedentes familiares son otra señal a tener en cuenta. “Hay pacientes que tienen antecedentes genéticos, familiares en primer o segundo grado que ya han sido operados del corazón o antecedentes de muerte súbita familiar”, agrega Bautista. En estos casos, lo clave es identificar qué enfermedad tuvo el familiar: algunas arritmias y cardiopatías pueden heredarse, y una muerte súbita inexplicada, sobre todo a edades tempranas, puede alertar sobre una condición genética que también afecte a otros miembros de la familia.

Publicidad

Fumar también aumenta el riesgo de desarrollar fibrilación auricular, advierten los especialistas. Y otro factor que suele pasar inadvertido es la apnea obstructiva del sueño: un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente mientras la persona duerme. Cada pausa puede reducir el oxígeno en la sangre y someter al corazón a cambios de presión y estrés fisiológico que, con el tiempo, favorecen la aparición de esta arritmia.

“Cuando nos llega un paciente a LaCardio, en conjunto con cardiología le hacemos una valoración integral e identificamos esos factores de riesgo”, explica el Dr. Tapias. La evaluación permite revisar no solo la alteración del ritmo cardíaco, sino también las condiciones que pueden favorecerla o empeorarla. Por eso, el tratamiento no se limita a controlar la arritmia, sino que también busca intervenir sobre los factores modificables, como la hipertensión, la diabetes y el exceso de peso. “Cuando controlo al paciente y lo veo de manera integral, los resultados de la intervención van a ser mucho mejores”, dice.

Publicidad

“Lo importante es diagnosticar a tiempo”, agrega la Dra. Luna. “Las palpitaciones, los mareos, el dolor en el pecho y la menor tolerancia al ejercicio pueden ser síntomas de una arritmia”.

Por ejemplo, si una persona siente que el corazón se acelera de repente mientras está en reposo, nota que los latidos son irregulares o experimenta mareos sin una causa aparente, conviene consultar al médico. No significa necesariamente que tenga una arritmia, pero sí es importante evaluar qué está provocando esos síntomas. Pero estas señales no siempre aparecen ni son exclusivas de los trastornos del ritmo cardíaco.

Publicidad

Algunas personas pueden tener una arritmia sin experimentar molestias y descubrirla durante una consulta médica.

En ese punto, entran en juego unos aliados que han ganado protagonismo: los wearables o dispositivos inteligentes, como los relojes y las manillas que permiten monitorear en tiempo real variables como la frecuencia cardíaca, la actividad física y, en algunos modelos, la saturación de oxígeno. “En LaCardio los usamos y son buenísimos para hacer seguimientos de pacientes a los que ya hemos intervenido previamente”, dice la Dra. Luna.

Publicidad

La tecnología amplía las posibilidades de seguimiento, pero su verdadero potencial está en la información que aporta a los especialistas para acompañar a cada paciente y tomar decisiones.

La tecnología en el diagnóstico

Cada vez es más usual ver a adultos con relojes o manillas inteligentes que miden datos como la frecuencia cardíaca, registran la actividad física y, en algunos modelos, incluso permiten obtener un electrocardiograma. Son, en cierto modo, una pequeña ventana al corazón. “Entre las personas que hacen deporte continuamente, se han popularizado mucho”, dice el Dr. Óscar Pérez, médico especialista en cardiología de LaCardio. “En mi consulta, al menos el 95% de esos pacientes llegan con un dispositivo de ese tipo”.

Publicidad

Su surgimiento puede rastrearse hasta mediados del siglo XX, con los primeros dispositivos portátiles como el monitor Holter, que permitía registrar la actividad eléctrica del corazón durante periodos prolongados. Décadas después llegaron los monitores cardíacos para deportistas y, más recientemente, los relojes y las manillas inteligentes que todos conocemos y que incorporaron sensores capaces de registrar distintas métricas de salud.

“Lo que miden todos los dispositivos es la frecuencia cardíaca, aunque lo hacen de diferentes formas. La mayoría de los relojes utilizan un sistema de fotopletismografía que, mediante luz, permite calcular la frecuencia cardíaca y mostrarla en tiempo real. Otros dispositivos utilizan electrodos que registran la actividad eléctrica del corazón y pueden ofrecer mediciones más precisas”, explica el Dr. Pérez. “Aunque la mayoría de las personas los usa para monitorear la frecuencia cardíaca durante el entrenamiento, también permite obtener otras métricas importantes, dependiendo del deporte que se practique”.

Publicidad

Son, en su mayoría, precisos. “La mayoría son muy buenos, dependiendo, por supuesto, de la calidad del dispositivo”, dice el Dr. Pérez. “Es importante que las personas sepan qué van a comprar, se asesoren muy bien sobre para qué lo van a usar y para qué lo necesitan. Pero es claro que pueden funcionar. Estos dispositivos ya están en las guías de tratamiento y diagnóstico de algunos tipos de arritmias y hay investigaciones que los avalan”.

El Apple Heart Study, publicado en 2019 en The New England Journal of Medicine, evaluó la capacidad del Apple Watch para identificar señales de fibrilación auricular mediante un sensor óptico que detecta irregularidades en el pulso. Participaron más de 419.000 personas y, de los 450 participantes que recibieron una alerta y después contaron con un registro electrocardiográfico analizable, el 34 % tenía fibrilación auricular.

Publicidad

Ese mismo año, un estudio publicado en otra gran revista científica, Journal of the American College of Cardiology, examinó una estrategia similar en China, con dispositivos como la pulsera Honor Band 4 y los relojes Huawei Watch GT y Honor Watch. De las 262 personas con una alerta de posible fibrilación auricular que tuvieron seguimiento efectivo, 227 recibieron confirmación del diagnóstico. Además, el estudio evaluó una ruta de atención que incluía valoración clínica y, cuando correspondía, electrocardiogramas o monitorización Holter.

Y en 2022, el Fitbit Heart Study evaluó un algoritmo que analizaba las señales del pulso en ventanas de cinco minutos. De los 1.057 participantes que recibieron una alerta y tuvieron un registro electrocardiográfico analizable, el 32,2 % tenía fibrilación auricular.

Publicidad

Poco a poco, se han convertido en instrumentos que pueden ser claves para identificar arritmias como la fibrilación auricular, en donde hasta el 80% de los pacientes pueden no presentar síntomas. “Yo he recibido personas que me consultan porque el reloj les ha lanzado una alerta”, dice el Dr. Pérez.

Cuando eso pasa, médicos como él se han habituado a incluir esos datos en su evaluación. Les piden a los pacientes que compartan los registros de sus entrenamientos y revisan cómo se comportó la frecuencia cardíaca durante el ejercicio. En algunos casos, el especialista de LaCardio ha encontrado frecuencias superiores a los 200 latidos por minuto y patrones que sugerían una posible arritmia.

Publicidad

Sin embargo, hay una diferencia importante entre detectar una irregularidad, como lo permiten estos dispositivos, y diagnosticar una enfermedad. “Es importante saber que los dispositivos pueden ayudar, pero que el médico es el que finalmente debe interpretar los datos”, dice el Dr. Pérez. De hecho, una revisión publicada en 2022 en la revista Circulation, que analizó la evidencia disponible sobre el uso de estos dispositivos para detectar fibrilación auricular, incluyendo los ya reseñados aquí, advirtió que las alertas deben confirmarse mediante un electrocardiograma y la valoración de un profesional de la salud.

En LaCardio, por ejemplo, los médicos pueden recibir a distancia información de dispositivos implantados, como marcapasos y desfibriladores, y revisar las alertas que estos generan. “La información del marcapaso nos llega a nuestros computadores y nosotros podemos ver alertas con suficiente antelación para poder ejecutar una acción, es decir, un cambio de terapia, llamar al paciente, etcétera”, explica el Dr. Saenz. Esta tecnología, agrega el especialista, también ha ampliado las posibilidades de seguimiento a otras variables fisiológicas, como la presión arterial, la saturación de oxígeno y la actividad física.

Publicidad

Estos avances hacen parte de un rápido desarrollo de la electrofisiología, tanto en las tecnologías para detectar arritmias como en las herramientas para diagnosticarlas y tratarlas. “Colombia se caracteriza por ser un país en donde, en general, hay una disponibilidad de tecnologías de manera relativamente temprana en comparación con varios países de la región”, afirma el Dr. Saenz.

El líder de ese servicio en LaCardio recuerda que la electrofisiología es una rama relativamente joven de la medicina y que su evolución se aceleró durante los últimos 15 o 20 años. Entre los hitos que menciona están el inicio de los procedimientos de ablación con catéter mediante radiofrecuencia, alrededor del año 2000, y la llegada, hacia 2005, de procedimientos para tratar arritmias complejas, como la fibrilación auricular. A estos avances se sumó la incorporación progresiva de nuevas tecnologías.

Publicidad

En LaCardio, en todo caso, explica la Dra. Luna, la evaluación no se limita a los síntomas que presenta el paciente, sino que también incluye pruebas como el electrocardiograma y el Holter, que permiten estudiar la actividad eléctrica del corazón, y el ecocardiograma, que ayuda a evaluar su estructura. En algunos casos, además, se analiza cómo responde el corazón al ejercicio o a medicamentos que aceleran la frecuencia cardíaca.

Con toda esa información, el equipo médico determina qué tipo de arritmia tiene el paciente, cuánto afecta su calidad de vida y cuál es el tratamiento más adecuado.

Publicidad
En 2025, LaCardio generó ingresos por $824.391 millones COP, un crecimiento del 8 % frente al año anterior. /LaCardio.
Después de salir del quirófano, la recuperación también depende del procedimiento y de las condiciones de cada persona. /LaCardio.
Foto: LaCardio

La intervención y la recuperación

Una vez identificada una arritmia, la pregunta es qué hacer con ella. No todas requieren una intervención, ni todas tienen las mismas consecuencias. Mientras algunas se pueden controlar con medicamentos, otras necesitan procedimientos o dispositivos que ayuden a restablecer el ritmo cardíaco. “Sumando los signos, los síntomas, qué tanto afecta esto la calidad de vida del paciente y los resultados, tomamos las decisiones”, explica la Dra. Luna.

Las alternativas son varias. Cuando el corazón late lento y no logra responder a las necesidades, puede ser necesario implantar un marcapasos, que ayuda a mantener una frecuencia cardíaca adecuada. Hay distintos tipos, con uno o varios electrodos, según las necesidades de cada paciente. En otros casos, cuando existe riesgo de arritmias potencialmente mortales, puede indicarse un desfibrilador implantable, capaz de reconocer determinados ritmos peligrosos y administrar una descarga eléctrica para corregirlos.

Publicidad

Otra opción es la ablación con catéter, un procedimiento que busca corregir el origen de ciertas arritmias. Para hacerlo, los especialistas introducen catéteres por un vaso sanguíneo, generalmente en la ingle, y los llevan hasta el corazón para identificar el circuito eléctrico que está provocando el problema. Una vez localizado, los médicos aplican energía para modificar el tejido responsable, mediante calor —radiofrecuencia— o frío —crioablación—, según la técnica indicada.

“Buscamos dónde está la alteración y la corregimos”, explica el Dr. Tapias. En algunas arritmias, la ablación ofrece una posibilidad de curación; en otras, se busca disminuir los episodios y mejorar la calidad de vida.

Publicidad

Después de salir del quirófano, la recuperación también depende del procedimiento y de las condiciones de cada persona. En LaCardio, entonces, cuenta la Dra. Luna, los pacientes reciben seguimiento durante la hospitalización, suelen tener una primera revisión en la semana siguiente y vuelven a consulta a los dos o tres meses. Además, mantienen comunicación con el equipo médico si aparecen síntomas diferentes a los esperados.

En este punto, de hecho, los wearables son, de nuevo, muy útiles para ese seguimiento.

Publicidad

Las restricciones iniciales suelen concentrarse en el cuidado de las heridas y de los sitios por donde se introdujeron los catéteres o se implantó un dispositivo. El objetivo, sin embargo, no es que el paciente viva pendiente de su corazón ni que abandone las actividades que disfruta. “La idea no es llenarlo de limitaciones”, dice la Dra. Luna.

Por eso, una vez superada la recuperación inicial y siguiendo las recomendaciones médicas, los pacientes pueden retomar su vida cotidiana y volver a las actividades que disfrutan. Hoy, las nuevas tecnologías para detectar y tratar las arritmias amplían las alternativas para quienes las necesitan. Cuando el corazón pierde el ritmo, la electrofisiología de LaCardio busca identificar qué ocurre y cómo ayudarlo a recuperarlo.

Publicidad

👩‍⚕️📄¿Quieres conocer las últimas noticias sobre salud? Te invitamos a verlas en El Espectador.⚕️🩺

Por Redación Salud

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Lo que es tendencia

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido