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Más de la mitad de los colombianos duerme mal: por qué debería importarle

Dormir bien no solo es descanso: durante el sueño el cerebro se “limpia”, consolida la memoria y regula procesos clave del organismo. Sin embargo, los trastornos del sueño afectan a cerca del 40 % de la población mundial y a más de la mitad de los colombianos.

Redacción Salud

10 de marzo de 2026 - 04:41 p. m.
Educar sobre la importancia del sueño: Tanto en casa como en el entorno escolar, es fundamental concienciar a niños, niñas y adolescentes sobre el impacto del descanso en su salud integral.
Foto: Getty Images

Dormir bien y durante un mínimo de horas es más importante para la salud de lo que cree. Y, de hecho, cada vez menos personas cumplen con ambos elementos. Cada 13 de marzo se organiza el Día Mundial del Sueño, una iniciativa propuesta y liderada por la Sociedad Mundial del Sueño que busca “llamar a la acción sobre temas importantes relacionados con el sueño, como la medicina o la educación”.

Los trastornos del sueño son mucho más comunes de lo que se suele pensar. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca del 40 % de la población mundial presenta algún problema para dormir. En Colombia la situación es incluso un poco más marcada. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño, alrededor del 59 % de los colombianos tiene algún trastorno del sueño, y más del 40 % tiene que recurrir a medicamentos para poder descansar.

La cantidad de horas necesarias, sin embargo, no es la misma para todos. Según el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI, por sus siglas en inglés), las necesidades de sueño varían entre personas y también cambian a lo largo de la vida.

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La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas de sueño cada noche. Los recién nacidos, por otro lado, duermen entre 16 y 18 horas al día, y los niños en edad preescolar duermen entre 11 y 12 horas al día. Los niños y adolescentes en edad escolar necesitan, por lo menos, 10 horas de sueño todas las noches.

Dormir, explican entidades como el NHLBI y la Sociedad Mundial del Sueño, no es solo un periodo de descanso: durante la noche el cerebro y el cuerpo realizan procesos para el aprendizaje, la salud mental y el funcionamiento del organismo.

“El sueño es un proceso biológico de reparación: durante la noche el cerebro activa mecanismos de limpieza de metabolitos acumulados en la vigilia, como el beta-amiloide, vinculado con enfermedades neurodegenerativas”, afirma la doctora Johana Valderrama, neuróloga clínica del Hospital San Vicente Fundación Medellín.

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En palabras más sencillas, cuando dormimos el cerebro aprovecha para ‘limpiarse’: elimina desechos que se acumulan durante el día mientras pensamos, aprendemos y estamos activos. Ese proceso ayuda a que las neuronas funcionen mejor, a consolidar la memoria y, a largo plazo, podría contribuir a reducir el riesgo de algunas enfermedades como el Alzhéimer. El sueño es fundamental para el rendimiento cognitivo. Mientras dormimos, el cerebro reorganiza la información del día y fortalece las conexiones neuronales relacionadas con la memoria.

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El sueño también influye en el estado de ánimo. Dormir mal o de forma insuficiente puede generar irritabilidad y dificultades para manejar las emociones, lo que a su vez afecta las relaciones con otras personas. Cuando la falta de sueño se vuelve crónica, además, aumenta el riesgo de desarrollar problemas de salud mental como depresión y algunas otras condiciones. Por ejemplo, según la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Vascular, el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS) tiene una estrecha relación con la obesidad, una condición en crecimiento a nivel global, lo que anticipa un aumento sostenido en su prevalencia.

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“Cuando la calidad del sueño se altera —ya sea por insomnio o por apnea— se genera una desregulación cardiometabólica que puede favorecer o agravar hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular. Dormir mal no es un detalle menor, es un factor que impacta de manera directa el pronóstico y la salud a largo plazo", agrega Valderrama. Los trastornos respiratorios del sueño son mucho más frecuentes de lo que imaginamos en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio. Están presentes entre el 32 % y el 63 % de los casos, y esta asociación no solo incrementa la mortalidad, sino que se relaciona con peores desenlaces funcionales después del evento neurológico.

¿Cómo se identifica que no estamos durmiendo bien? Los especialistas como Valderrama, del Hospital San Vicente Fundación , recomiendan prestar atención a síntomas como ronquido intenso, pausas en la respiración, somnolencia diurna o dificultad persistente para conciliar el sueño permite actuar antes.

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