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El fármaco que revolucionó la obesidad entra en su era sin patente: ¿bajarán los precios?

La pérdida de la patente de Ozempic en países como India y China abre la puerta a una ola de medicamentos genéricos que podrían reducir drásticamente su precio y ampliar el acceso a millones de personas. Detrás de este cambio hay un potencial giro en el tratamiento de la obesidad a nivel global, pero también preguntas aún sin resolver sobre su uso, efectos a largo plazo y regulación.

Redacción Salud

20 de marzo de 2026 - 09:05 a. m.
Se prevé que una avalancha de fármacos para adelgazar transforme la lucha mundial contra la obesidad, ya que la India se prepara para lanzar versiones genéricas de bajo costo de inyecciones como Ozempic, tras la expiración de una patente clave el 20 de marzo de 2026. (Foto de Indranil MUKHERJEE / AFP)
Foto: AFP - INDRANIL MUKHERJEE

El mundo de los medicamentos está a punto de vivir un nuevo gran cambio que podría beneficiar a miles de millones de personas. Según informan medios como The New York Times y reconocidas agencias como Reuters, el fármaco conocido como Ozempic, que ha marcado una revolución en el manejo de la obesidad y la diabetes tipo 2, estará muy pronto libre de patentes en países como India y China. Ambos concentran cerca de 2.800 millones de personas y cuentan con algunas de las industrias de medicamentos genéricos más potentes del planeta.

Este sábado, Novo Nordisk, la compañía que hasta ahora había tenido el monopolio de la venta del medicamento, perderá la protección de la patente en esos países y en algunos más. Se espera, dice The New York Times, que pronto suceda lo mismo en países como Canadá, Brasil, Turquía y Sudáfrica. Hay que recordar, como hemos contado en otras oportunidades, que medicamentos como Ozempic y Wegovy tienen en realidad el mismo “ingrediente activo”: la llamada semaglutida.

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Se trata de una sustancia que pertenece a una clase de fármacos que imitan una hormona natural llamada GLP-1, que ayuda a regular el azúcar en la sangre, disminuir el apetito y hacer que el estómago se vacíe más lentamente. La evidencia sobre su efectividad es sólida: muchos estudios clínicos han demostrado que puede lograr reducciones significativas de peso y un buen control glucémico en personas con diabetes tipo 2. Por eso, muchos médicos la consideran uno de los avances terapéuticos más importantes de los últimos años en el manejo de la obesidad.

Aunque todavía hay preguntas abiertas, como por ejemplo, qué ocurre cuando un paciente suspende el tratamiento, cuánto tiempo debería mantenerse su uso de forma segura, cuáles pueden ser sus efectos a largo plazo y cómo evitar un uso inadecuado o sin supervisión médica, todos los médicos que hemos consultado en el pasado para hablar de estos medicamentos concuerdan en que han cambiado el enfoque del tratamiento de la obesidad. Por eso, que Novo Nordisk pierda la patente abrirá la puerta a una carrera de genéricos que, creen los expertos, abaratará el costo de Ozempic y permitirá su llegada a las manos de miles de pacientes.

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Sin patente, llegan los genéricos

Las patentes son una especie de protección que se otorga a las compañías farmacéuticas para que, durante un tiempo limitado (generalmente unos 20 años), sean las únicas autorizadas a producir y comercializar un medicamento. La lógica detrás de este sistema es permitir que recuperen la inversión en investigación, desarrollo y ensayos clínicos. Cuando esa protección expira, como está a punto de suceder con Ozempic, el panorama cambia: otras compañías pueden fabricar versiones del mismo fármaco, conocidas como genéricos, siempre que demuestren que tienen la misma calidad, seguridad y eficacia que el original.

Los medicamentos genéricos son versiones de fármacos ya conocidos que contienen el mismo principio activo que el “medicamento original”, en la misma dosis y con efectos equivalentes en el organismo. En otras palabras, funcionan igual: deben demostrar que tienen la misma calidad, seguridad y eficacia que la versión de marca. Por eso, antes de aprobarse, pasan por evaluaciones regulatorias que verifican que actúan de forma comparable en el cuerpo. La principal diferencia está en el precio. Como los fabricantes de genéricos no tuvieron que asumir los costos iniciales de investigación y desarrollo, ya cubiertos por la empresa que creó el medicamento original, pueden ofrecerlos a un costo mucho más bajo.

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Por eso, cuando Novo Nordisk pierda la patente de Ozempic, es previsible que otras farmacéuticas comiencen a producir versiones genéricas de la semaglutida, lo que aumentará la competencia en el mercado y, muy probablemente, reducirá los precios. El movimiento podría ser rápido y masivo. Según reporta Reuters, tras consultar con médicos y actores de la industria, solo en India se espera que más de 40 compañías lancen más de 50 marcas de este medicamento en cuestión de semanas. Entre ellas figuran gigantes como Sun Pharma, Mankind Pharma, Dr. Reddy’s, Zydus, Lupin y Alkem. Todas apuntan a lo mismo: producir versiones de la semaglutida, el ingrediente activo tanto de Ozempic como de Wegovy.

Aunque los fabricantes aún no han revelado sus planes de precios, según The New York Times los analistas predicen que los genéricos podrían bajar hasta aproximadamente US 15 al mes en mercados competitivos como India. La diferencia es mucha si se compara con el precio actual bajo patente: en países como Estados Unidos, tratamientos como Ozempic o Wegovy pueden costar entre US 900 y US 1.300 mensuales, dependiendo de la dosis y del seguro de salud.

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El efecto de la pérdida de patente no es automático en el resto del mundo. Esto se debe a que las patentes son territoriales, es decir, aplican país por país.

En mercados como Estados Unidos y Europa, por ejemplo, no se prevé que la semaglutida esté disponible como genérico sino hasta comienzos de la década de 2030, cuando expiren las principales protecciones vigentes. Si en un país la patente de Novo Nordisk sigue activa, no se pueden comercializar genéricos de forma legal dentro de su territorio. Sin embargo, eso no significa que no haya ningún movimiento. En algunos casos, los pacientes pueden intentar acceder al medicamento mediante importaciones individuales, aunque esto suele estar regulado y no siempre es sencillo. Lo cierto es que, cuando la patente termine en esos países en el futuro, ya habrá un mercado de genéricos listo para entrar.

Por ahora, los fabricantes de genéricos podrían enfocarse en mercados donde la patente no existe o ya expiró, generalmente países de ingresos bajos o medios donde la protección no se solicitó o no se concedió, lo que podría ampliar el acceso en regiones donde el medicamento hasta ahora ha sido poco utilizado.

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En un mundo obeso, hay también preocupaciones

La obesidad es uno de los grandes problemas de salud pública a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.000 millones de personas en el mundo viven con obesidad, incluidos adultos, adolescentes y niños. Lejos de estabilizarse, la tendencia sigue en aumento: las tasas se han duplicado en adultos desde 1990 y se han cuadruplicado en niños y adolescentes. Esto no solo implica un desafío individual, sino un impacto creciente en los sistemas de salud, ya que la obesidad está asociada a enfermedades como la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

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Una eventual reducción de precios de medicamentos como Ozempic puede leerse, en principio, como una buena noticia, aunque, como casi todo en salud, con matices. Como ya mencionamos, estos fármacos no son una panacea: además de que aún se estudia el llamado “efecto rebote” tras suspenderlos, también pueden producir efectos adversos. Entre los más frecuentes están las náuseas, vómito, diarrea o estreñimiento, así como molestias abdominales, sobre todo al inicio del tratamiento. En algunos casos se han reportado efectos menos comunes pero más serios, como inflamación del páncreas, problemas en la vesícula biliar o una pérdida de masa muscular si no se acompaña de una adecuada alimentación y ejercicio.

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De hecho, ese punto ha sido una de las preocupaciones más insistentes entre médicos y expertos desde que estos medicamentos ganaron popularidad. Ozempic no es una cura milagrosa contra la obesidad. Su uso debe ser indicado y supervisado por un profesional de la salud y, sobre todo, hacer parte de un tratamiento integral que incluya cambios sostenidos en el estilo de vida, como una mejor alimentación y la incorporación de actividad física. En ese contexto, una mayor disponibilidad y la reducción de precios podrían ampliar el acceso a quienes realmente lo necesitan.

Pero, al mismo tiempo, podría hacer más necesario reforzar la información, la regulación y el acompañamiento médico, para evitar un uso inadecuado.

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