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¿Cómo crear una contraseña segura? Consejos y errores que debe evitar

Repetir la misma clave, usar datos personales o confiar en enlaces falsos siguen siendo algunos de los errores más comunes en seguridad digital.

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Kevin Stiven Ramírez Quintero
17 de marzo de 2026 - 06:30 p. m.
Una contraseña fuerte sigue siendo una de las primeras barreras para proteger correos, redes sociales y otras cuentas digitales.
Una contraseña fuerte sigue siendo una de las primeras barreras para proteger correos, redes sociales y otras cuentas digitales.
Foto: EFE - Juan Carlos Gomi
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En internet, una contraseña sigue siendo una de las primeras barreras de protección para correos, redes sociales, servicios de trabajo, plataformas de estudio y aplicaciones personales. El problema es que muchas veces se sigue entendiendo como un simple requisito de acceso, cuando en realidad puede ser la puerta de entrada a información sensible, cuentas encadenadas y hasta otros servicios vinculados.

Hoy, además, el riesgo no está solo en usar una clave débil. También influye si esa contraseña se repite, si se guarda mal, si se comparte o si termina entregándose en medio de un engaño. Por eso, más que pensar en una clave “difícil”, el reto es construir mejores hábitos de seguridad digital.

¿Qué debe tener hoy una contraseña segura?

“Una contraseña segura debe ser robusta, extensa y única para cada cuenta. Es recomendable que tenga al menos 12 caracteres y combine letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos especiales”, asegura Javier Castrillón, gerente regional de ventas en Veeam para El Espectador.

La recomendación no se limita a sumar caracteres. También implica evitar datos fáciles de deducir, como nombres, fechas de nacimiento o lugares. Castrillón recuerda que “la fortaleza de una contraseña es la primera línea de defensa ante cualquier intento de acceso no autorizado”.

Francisco Lugo, ingeniero de soluciones senior de BeyondTrust, pone el foco en una fórmula que puede ser más práctica para muchas personas: “Debe ser una frase larga, de varias palabras concatenadas, debe ser única para cada cliente (una clave diferente para cada buzón de correo, red social, wifi de la casa), y debe estar almacenada de forma segura”.

Ahí aparece una idea clave: una contraseña segura no solo debe ser fuerte, sino también única y manejable para el usuario.

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Los errores más comunes siguen siendo los de siempre

Uno de los grandes problemas es que las fallas más básicas siguen muy presentes. Castrillón advierte que entre los errores más comunes están “el uso de contraseñas demasiado cortas, predecibles o basadas en información personal fácilmente obtenible”. También recuerda que “es muy habitual reutilizar la misma contraseña en diferentes servicios o variarla solo mínimamente”.

Lugo coincide y suma otro riesgo frecuente: “Otro error muy común es almacenarla de forma insegura o compartir las claves con conocidos, puede ser en el ámbito laboral o personal, y esto aumenta también el riesgo de un uso sin autorización”.

Entre las contraseñas más vulnerables, hay ejemplos ya conocidos, como “123456”, “qwerty”, “contraseña” o fechas significativas.

BeyondTrust agrega que existen “listas públicas de contraseñas débiles” y “diccionarios de contraseñas comunes”, usados por atacantes para probar accesos sin necesidad de técnicas complejas.

Es decir, muchas cuentas no se comprometen por un ataque sofisticado, sino porque la clave era predecible, estaba repetida o fue mal administrada.

Repetir una clave puede convertirse en un problema grave

Usar la misma contraseña en varias cuentas sigue siendo una de las prácticas más riesgosas. Castrillón lo explica con claridad: “Si una de esas plataformas sufre una filtración, los atacantes pueden utilizar esa combinación de usuario y contraseña para intentar acceder a otros servicios, lo que conocemos como ‘ataques de relleno de credenciales’”.

Lugo aterriza ese riesgo en algo muy concreto: “Porque permite que un atacante con acceso a una cuenta robada, como la cuenta de una red social, además obtenga acceso a otra cuenta más delicada, como la cuenta de correo o una cuenta privilegiada del trabajo”.

Ese punto es especialmente importante con el correo electrónico. BeyondTrust advierte que “el acceso a buzón de correo es crítico, porque alguien con acceso a su correo puede restablecer la clave de la cuenta de redes sociales y otras cuentas, recibir notificaciones del banco y mucho más”.

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¿Es mejor una clave compleja o una frase larga?

Una frase larga es mejor, porque se mantiene difícil de adivinar, pero es más fácil recordarla e ingresarla en cualquier idioma de teclado”, dice Castrillón.

Además, añade una idea de fondo que suele pasarse por alto: “La usabilidad en aspectos de seguridad informática es fundamental, porque los datos y sistemas informáticos son herramientas de productividad, y si para protegerlas disminuimos la productividad, el usuario buscará saltarse los controles de seguridad”.

Entonces, si una contraseña es tan compleja que obliga a escribirla en un papel, guardarla en un chat o reutilizarla en todas partes, esa supuesta seguridad pierde valor.

Una contraseña fuerte ya no basta por sí sola

Óscar Acuña, especialista en ciberseguridad y consultor para Latinoamérica de Hewlett-Packard, advierte que hoy muchas amenazas se apoyan menos en adivinar claves y más en engañar a la persona.

En conversación con El Espectador, explicó que “gran parte de los ataques, inclusive, más del setenta por ciento de los ataques viene por phishing y la ingeniería social previa a eso”.

También recordó que estos fraudes ya no siempre son fáciles de detectar: “el phishing ha evolucionado a algo que se llama el phishing en tiempo real”.

En esa evolución entran también mensajes de texto engañosos, llamadas falsas y páginas que imitan portales legítimos. Eso significa que incluso una contraseña robusta puede terminar expuesta si el usuario cae en un enlace falso o entrega información en un entorno que parece confiable.

Por eso, además de pensar en la contraseña, Acuña insiste en un principio más simple: “Lo único que nos queda es nuestra lógica. Y acudir a la lógica para poder identificar riesgos”.

Esa advertencia dialoga con otra recomendación recurrente de Castrillón y Lugo: acompañar la contraseña con autenticación en dos pasos o multifactor.

Acuña lo resume como un sistema “donde no solo voy a ingresar una contraseña, sino que también voy a recibir una notificación por algunos de mis medios y voy a confirmar realmente si soy yo”.

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Consejos para crear contraseñas más seguras y protegerlas mejor

A partir de las tres entrevistas, estas son algunas recomendaciones concretas para el día a día:

  • Use una contraseña distinta para cada cuenta.
  • Procure que tenga al menos 12 caracteres.
  • Evite nombres, fechas, lugares o datos visibles en redes sociales.
  • No use patrones comunes como “123456”, “qwerty” o “contraseña”.
  • Considere una frase larga como alternativa a una clave corta y difícil de recordar.
  • Guarde sus credenciales en un gestor o bóveda digital confiable.
  • No comparta sus claves por llamadas, mensajes, chats o correos.
  • Active la verificación en dos pasos o autenticación multifactor.
  • Mantenga actualizado el software de sus dispositivos y aplicaciones.
  • Si recibe un mensaje alarmante o un enlace inesperado, no haga clic de inmediato: vaya directamente a la fuente oficial.

En conclusión, una contraseña segura sigue siendo necesaria, pero hoy la protección real depende de algo más amplio: no repetir claves, no guardarlas de forma insegura, activar capas extra de verificación y desconfiar de mensajes que apelan a la urgencia o al miedo.

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Kevin Stiven Ramírez Quintero

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

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