En España, un centro dedicado a la atención integral de personas mayores puso en marcha una iniciativa poco convencional al incorporar una mascota de apoyo emocional que no es real, sino tecnológica. Se trata del Centro Municipal de Día Acaymo, ubicado en la isla de Tenerife, que ha integrado un gato robótico de última generación a sus terapias rehabilitadoras y cognitivas, con el objetivo de combatir el aislamiento y fortalecer la estimulación sensorial entre sus pacientes de la tercera edad.
La iniciativa fue impulsada por la Concejalía de Bienestar Social y Calidad de Vida del Ayuntamiento de La Laguna y busca complementar los programas dirigidos a promover un envejecimiento activo. La concejala responsable del área, María Cruz, explicó en un comunicado que este tipo de dispositivos “ya se han testado con éxito en otros rincones del mundo”, mostrando resultados positivos en la mejora del estado de ánimo y la activación cognitiva de las personas mayores.
El felino tecnológico, bautizado cariñosamente como “Estrellita” por los propios residentes del centro, está equipado con sensores que le permiten reaccionar al movimiento y al contacto humano. Puede emitir ronroneos, abrir y cerrar los ojos y realizar gestos similares a los de un gato real, lo que, según explican, contribuye a generar una experiencia más cercana y reconfortante. A diferencia de una mascota tradicional, no requiere alimentación ni cuidados veterinarios y su pelaje sintético evita posibles reacciones alérgicas.
Desde el centro destacan que la incorporación de este recurso tiene un componente terapéutico. El contacto con el gato robótico estimula la motricidad fina y la coordinación en los adultos mayores, aspectos fundamentales en los procesos de rehabilitación física. Además, favorece la interacción social entre los pacientes, quienes comparten la experiencia, conversan y participan en dinámicas grupales alrededor del dispositivo.
Desde el área de Bienestar Social del Ayuntamiento recordaron que el aislamiento social está estrechamente vinculado a problemas de salud mental como la depresión o la ansiedad, especialmente en edades avanzadas. Por esta razón, herramientas innovadoras como esta buscan ofrecer estímulos positivos que refuercen la autoestima y el bienestar emocional de los mayores.
La iniciativa también ha abierto el debate sobre si la tecnología puede reemplazar el vínculo que se genera con los animales de compañía reales. Desde el Centro Municipal de Día Acaymo aclaran que, en cualquier caso, tanto el gato robótico como un animal vivo serían un complemento a las terapias que se aplican en el centro y no sustituyen al personal especializado. Sin embargo, explican que optar por una mascota real implicaría una serie de condicionantes logísticos y sanitarios. Entre ellos, las posibles alergias de los usuarios, así como los cuidados permanentes que requiere un animal.
Además, dicen que el centro funciona de lunes a viernes en jornada de mañana y tarde, por lo que durante las noches y los fines de semana no habría personal encargado de su atención. “Una mascota requeriría un cuidador o entrenador especializado y no es el caso”, señalan desde la administración local.
El dispositivo tecnológico aparece como una alternativa que busca ofrecer beneficios emocionales y sensoriales sin las responsabilidades adicionales que conlleva una mascota real.
Este tipo de tecnologías no son nuevas en el Centro de Día Acaymo. A finales del año pasado, el Ayuntamiento de La Laguna anunció también la incorporación de un robot especializado en terapias de rehabilitación física y cognitiva, ampliando así la oferta tecnológica al servicio de este colectivo.
Según María Cruz, la combinación entre innovación e intervención profesional es clave. “El poder de la inteligencia artificial nos está permitiendo complementar los programas de acción que desarrollamos en estas instalaciones, siempre de la mano de nuestro equipo de profesionales”, señaló.
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