El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

El museo habitable de Italia donde se duerme entre cuevas y rituales de la antigua Grecia

En los Sassi de Matera, Moyseion transforma a sus visitantes en habitantes temporales de un espacio donde la arquitectura, la gastronomía y el arte recrean la vida de antiguas civilizaciones.

María Alejandra Castaño Carmona

25 de julio de 2026 - 12:15 p. m.
Moyseion, uno de los primeros museos habitados del mundo, combina arqueología, hospitalidad y experiencias inmersivas para transformar una noche de alojamiento en un viaje por la historia del sur de Italia.
Foto: Cortesía Moyseion
PUBLICIDAD

En la mayoría de los museos la experiencia termina cuando el visitante sale por la puerta. En Moyseion, en cambio, apenas comienza. Este espacio, inaugurado en noviembre de 2024 en los Sassi de Matera, al sur de Italia, propone una forma distinta de acercarse al patrimonio: no invita únicamente a observarlo, sino a habitarlo. Por eso sus creadores lo definen como uno de los primeros “museos habitados” del mundo, un lugar donde el visitante deja de ser espectador para convertirse, aunque sea por una noche, en parte de la historia.

El proyecto está ubicado en el corazón de Matera, ciudad reconocida por sus viviendas excavadas en la roca y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aprovechando este paisaje único, combina hospitalidad, investigación arqueológica y propuestas inmersivas para recrear distintas etapas del pasado del sur de Italia, desde el Neolítico hasta la época de la Magna Grecia.

En lugar de habitaciones convencionales, Moyseion ofrece 16 alojamientos tallados en la piedra calcarenita. Cada uno fue diseñado a partir de investigaciones arqueológicas y recrea elementos propios de antiguas civilizaciones que habitaron la región. Las estancias se dividen en tres categorías: viviendas neolíticas, inspiradas en los primeros asentamientos humanos; espacios dedicados a la cultura enotria, que floreció antes de la colonización griega; y habitaciones que evocan la Magna Grecia mediante mosaicos, columnas, cerámicas y símbolos característicos de aquella época.

Las habitaciones, excavadas en la roca, recrean espacios inspirados en civilizaciones como la Magna Grecia, el Neolítico y la cultura enotria.
Foto: Cortesía Moyseion

Más allá de la ambientación, el propósito es que el patrimonio cobre vida a través de la experiencia cotidiana. La estancia comienza con el ritual de Xenia, considerado en la antigua Grecia como el símbolo de la hospitalidad. Antes incluso de realizar el registro, los huéspedes participan en un lavado ceremonial de manos con agua y jabón de Alepo, mientras músicos interpretan melodías inspiradas en instrumentos de la época. Solo después de este acto simbólico se completa el proceso de ingreso al alojamiento.

Las actividades continúan durante toda la jornada. Cada noche tiene lugar el Symposium, una reinterpretación contemporánea de los encuentros sociales de la Grecia clásica. Vino, aceitunas, quesos, frutos secos y preparaciones inspiradas en recetas antiguas acompañan presentaciones musicales y narraciones que recrean el ambiente de aquellos espacios donde la conversación y el intercambio de ideas eran protagonistas.

Los visitantes participan en ceremonias inspiradas en la antigua Grecia, una propuesta que busca transformar el patrimonio en una experiencia para habitar.
Foto: Cortesía Moyseion

Otro de los escenarios más llamativos es el Santuario del Agua, una gruta distribuida en dos niveles con piscina climatizada, bañeras de hidromasaje excavadas en la roca y mosaicos inspirados en antiguos complejos termales helenísticos. El espacio no se presenta como un spa convencional, sino como un recorrido simbólico en el que cada tarde los visitantes participan en un ritual basado en el mito de Deméter y Perséfone, una de las narraciones más conocidas de la mitología griega sobre el ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento.

La gastronomía también hace parte de esta reconstrucción histórica. El desayuno, denominado Akratismòs, fue desarrollado con la colaboración de arqueólogos, historiadores, antropólogos y etnobotánicos, quienes recurrieron a fuentes arqueológicas y textos antiguos para recrear algunos de los alimentos que se consumían en la Magna Grecia. El menú incluye panes de cebada, quesos de cabra y oveja, miel, yogur, frutos secos y otras preparaciones elaboradas a partir de ingredientes documentados por la investigación histórica.

Músicos, actores y especialistas en patrimonio participan en rituales y representaciones que hacen parte de la experiencia inmersiva del museo.
Foto: Cortesía Moyseion

Uno de los aspectos que distingue a Moyseion de otras propuestas de turismo experiencial es el perfil de quienes hacen posible la iniciativa. El equipo no está integrado únicamente por personal hotelero, sino también por arqueólogos, filólogos clásicos, músicos especializados en instrumentos antiguos, bailarines, actores, investigadores y expertos en patrimonio cultural. Según sus creadores, todos participan en la construcción de una propuesta donde el conocimiento histórico se transmite mediante la interacción y no solo a través de paneles informativos o exposiciones.

No ad for you

Esta visión responde a un concepto que el proyecto denomina “arqueología poética”, una propuesta que busca pasar de la conservación pasiva del patrimonio a su reactivación. En lugar de presentar el pasado como una colección de objetos para contemplar, la iniciativa pretende que el visitante establezca una relación emocional y sensorial con la historia mediante rituales, arquitectura, música, gastronomía y experiencias compartidas.

La propuesta también coincide con la evolución de las preferencias de los viajeros. El comportamiento del turista en 2026 está marcado por una mayor búsqueda de experiencias significativas. Según ONU Turismo, se consolidan tendencias como el turismo experiencial, enfocado en vivencias auténticas, culturales y de bienestar, así como el turismo hedonista, que prioriza el disfrute, las experiencias sensoriales y el bienestar personal como eje del viaje. En ese contexto, iniciativas como Moyseion buscan responder a un visitante que ya no solo quiere conocer un destino, sino involucrarse con su historia, sus tradiciones y su patrimonio de una manera más participativa.

No ad for you
Moyseion está ubicado en los Sassi de Matera, Italia, donde antiguas cuevas fueron transformadas en uno de los primeros museos habitados del mundo.
Foto: Cortesía Moyseion

En un momento en el que el turismo cultural evoluciona hacia propuestas cada vez más inmersivas, Moyseion representa una apuesta por ampliar el concepto tradicional de museo. Aquí no se trata únicamente de recorrer un sitio histórico, sino de vivirlo durante unos días, dormir entre muros excavados hace siglos y participar en rituales inspirados en el legado de las civilizaciones que habitaron el Mediterráneo. Una forma diferente de entender el patrimonio, donde la historia deja de contemplarse desde la distancia para convertirse en parte de la experiencia del viajero.

👀🌎📄 ¿Ya está enterado de las últimas noticias del turismo en Colombia y en el mundo? Lo invitamos a verlas en El Espectador.

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.