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En el corazón de la Amazonía colombiana, el Guaviare está escribiendo una nueva historia. Lejos de la estigmatización marcada por décadas de conflicto, hoy el territorio se posiciona como un destino de turismo sostenible y responsable, donde la conservación ambiental, el bienestar y la identidad cultural se convierten en motores de desarrollo. Uno de los protagonistas de esta transformación es Ricardo Alexis Niño Álvarez, emprendedor turístico de 42 años, nacido y residente en San José del Guaviare, quien junto a otros emprendedores del sector fue reconocido como uno de los Personajes del Año 2025 por El Espectador.
Sensible, soñador y con una capacidad natural para comunicar, Ricardo habla con pasión de su proyecto de vida: Ecopradera Tours, una empresa de turismo de bienestar y gastronómico que nació en 2018 gracias al apoyo de Fondo Emprender, que le otorgó 120 millones de pesos como capital semilla.
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“Todo surge de la necesidad de conservar una reserva privada que mi padre adquirió hace más de 27 años, sin tener que talar el bosque para meter ganado, que es lo más común en esta región”, explica. A partir de esa visión, Ecopradera Tours se convirtió en pionera en el Guaviare al ofrecer experiencias enfocadas en reducir la huella de carbono, generar conciencia ambiental y promover el bienestar de los visitantes.
Entre los servicios que se desarrollan dentro de la reserva se encuentran el hospedaje campestre, cenas con energía solar y el uso de baños secos, propuestas innovadoras que han marcado un antes y un después en la forma de hacer turismo en el departamento. “No somos dueños del territorio, somos guardianes de estos espacios naturales”, afirma Ricardo.
Un territorio único por su gente y su cosmovisión
Para Ricardo, la verdadera riqueza del Guaviare no está solo en su biodiversidad, paisajismo o formaciones rocosas, sino en la resiliencia de su gente, la cosmovisión de las comunidades indígenas y el invaluable patrimonio del arte rupestre, considerado único en Colombia y América Latina.
“Este territorio permite la introspección, tiene una energía especial que conecta a las personas con su esencia”, señala. Esa conexión es la base del turismo de bienestar que promueve su empresa y que busca cambiar la manera en que visitantes y habitantes se relacionan con el entorno.
Logros que impactan a toda la comunidad
Entre los mayores logros de su trayectoria, Ricardo destaca haber sido uno de los fundadores del Festival Gastronómico ‘Sabor a Selva y Río’, que ya cuenta con dos ediciones. Este evento ha fortalecido la apropiación cultural y la salvaguarda de los saberes gastronómicos tradicionales, empoderando a cocineras y cocineros locales y revalorizando las materias primas del territorio.
Además, Ecopradera Tours fue reconocida en 2022 como una de las diez experiencias turísticas más innovadoras de Colombia, en los premios Enrutados a la Innovación de Fontur y ProColombia. “Ese reconocimiento nos confirmó que íbamos por el camino correcto”, asegura.
Pero más allá de los premios, Ricardo considera que su mayor logro ha sido demostrarle a la comunidad que el turismo puede ser un mecanismo de conservación, y no una nueva bonanza extractiva. “El turismo bien hecho permite generar riqueza sin tumbar el bosque”, afirma.
El turismo como propósito de vida
El impacto del turismo en su vida ha sido profundo. “Me cambió la vida en ciento ochenta grados”, confiesa. A través del turismo, Ricardo encontró su propósito, se conoció a sí mismo y entendió la importancia de vivir en sociedad y de ayudar a otros sin esperar nada a cambio.
Hoy, también lidera una corporación gastronómica conformada por doce emprendedores, desde donde sigue impulsando procesos colectivos basados en el amor, la cooperación y el respeto por el territorio.
Una herramienta para el desarrollo sostenible
Ricardo sostiene que el turismo responsable es una de las herramientas más poderosas para el desarrollo sostenible del Guaviare. Genera educación, apropiación territorial, economía circular y dignifica a comunidades históricamente excluidas. Además, contribuye a cambiar la imagen de un territorio marcado por la violencia, mostrando que el Guaviare ha sido habitado por más de 7.000 años y posee una riqueza cultural invaluable.
“Cuando involucramos a todos —prestadores, comunidades indígenas, jóvenes, familias— el turismo se convierte en una oportunidad para vivir mejor y de forma más tranquila, entendiendo la esencia de este territorio mágico”, concluye.
Así, desde la selva y el río, el Guaviare avanza hacia un futuro donde el turismo no solo transforma paisajes, sino también vidas.
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