18 Mar 2015 - 2:38 a. m.

Los sonidos del mar

Del 29 al 30 de mayo, turistas y locales podrán disfrutar del Concierto Viva la Música Latina, un evento de talla mundial que rendirá honores a los ritmos del Caribe.

Redacción Buen Viaje

Una ubicación geográfica excepcional, clima ideal y cientos de kilómetros de playas blancas y aguas cristalinas han hecho de Curazao uno de los paraísos más apetecidos del Caribe para vacacionar. Sus raíces holandesas y su espíritu multicultural, que se respira y se vive en cada cuadra, se han encargado en los últimos años de contagiar a aquellos turistas que buscan, además de descanso, una alternativa para disfrutar del arte y la música.

A concurridos eventos como el carnaval de Curazao, la celebración de la Reina, el Curazao North Jazz Festival y el Curazao International BlueSea se suma un nuevo festejo para rendir tributo a los ritmos latinos. Se trata del Concierto Viva la Música Latina, en el que artistas como Gilberto Santa Rosa, Jorge Celedón, Olga Tañón, Alberto Barros y leyendas como el grupo Guaco de Venezuela y el Gran Combo de Puerto Rico se tomarán el gran complejo Sambil de la ciudad de Willemstad, la capital, entre el próximo 29 y 30 de mayo.

Pagando desde US$115, locales y extranjeros podrán hacer parte de los conciertos nocturnos y vibrar al ritmo de merengue, cumbia, son y vallenato. Durante el día, una amplia oferta gastronómica y una decena de atractivos naturales se aprestan a recibir a jóvenes y adultos. En medio de una colorida arquitectura colonial, Willemstad, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, transforma su bahía en un edén para los deportes acuáticos. Blue Bay y Kenepa, las playas más populares de la isla, cuentan con centros certificados de buceo y pequeñas cabañas donde se alquilan equipos para practicar kayak y esnórquel. En ellas también se pueden comprar planes para realizar caminatas ecológicas, paseos en moto y safaris guiados.

Cuando cae la tarde, previo a los conciertos, el plan recomendado es explorar los sabores locales con platos como el funchi (a base de harina de maíz), el keshi yená (queso relleno de pollo y verduras) y probar el licor de Curazao, una bebida de color azul elaborada con cortezas amargas del árbol laraha.

Para cerrar con broche de oro esta experiencia por la isla del encanto, no hay que olvidar visitar los bares más afamados de la ciudad, como Gouverneur de Rouville, donde el jazz, la electrónica y el reggae se encargan de encender la rumba hasta que sale el sol.

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