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Naturaleza y sostenibilidad: las claves del auge del turismo colombiano hacia Costa Rica

Playas, selva, cacao, surf y hospedajes sostenibles marcan el interés de los viajeros colombianos por un destino que propone reconectar con la naturaleza sin renunciar al confort.

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María Alejandra Castaño Carmona
06 de febrero de 2026 - 07:30 p. m.
Yoga frente a uno de los paisajes de playa más emblemáticos del Pacífico costarricense.
Yoga frente a uno de los paisajes de playa más emblemáticos del Pacífico costarricense.
Foto: Cortesía
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Costa Rica cerró 2025 con cifras históricas en la llegada de turistas colombianos. De acuerdo con datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), basados en la Dirección General de Migración y Extranjería, entre enero y octubre de ese año ingresaron 28.308 viajeros provenientes de Colombia, lo que representa un incremento del 10 % frente al mismo periodo de 2024. Los meses de mayo y julio registraron los mayores crecimientos, confirmando el dinamismo de este mercado.

El comportamiento positivo responde al creciente interés de los colombianos por destinos que combinan conexión con la naturaleza, bienestar y experiencias diferentes, atributos que han posicionado a Costa Rica como una de las opciones con mayor proyección para la temporada de fin de año. Su diversidad natural, la oferta de aventura en entornos seguros, la cultura local y el compromiso con el turismo sostenible, sumados a la conectividad aérea y la cercanía geográfica, han fortalecido el atractivo del país y la vivencia de la filosofía “Pura Vida”.

Las cifras migratorias también evidencian las principales puertas de entrada al país. Entre enero y octubre de 2025, Costa Rica superó los dos millones de llegadas por vía aérea, de las cuales cerca de 1,4 millones ingresaron por el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en San José. Desde allí, los visitantes se desplazan hacia destinos emblemáticos como Monteverde, La Fortuna y el Valle Central.

“Hemos identificado que el turismo familiar está tomando cada vez más fuerza y queremos que descubran la diversidad de experiencias que ofrece nuestro país”, señaló Ireth Rodríguez, jefa del Segmento Vacacional del Instituto Costarricense de Turismo (ICT). Mientras que Heilyn James, líder de los mercados de México y Sudamérica del ICT, señaló: “En el caso de Colombia, se consolida como el segundo mercado más relevante de Sudamérica, con un peso cercano al 25 % del total regional, cifra que reafirma nuestro atractivo para los colombianos y la capacidad de ofrecer experiencias memorables”.

Además de su oferta de experiencias, Costa Rica cuenta con alojamientos que integran sostenibilidad, diseño y bienestar. Estas son algunas novedades y recomendaciones.

Guanacaste: cacao, bienestar y lujo sostenible

En la Reserva Conchal, en Guanacaste, se ubican dos propiedades que operan dentro de una comunidad de 950 hectáreas, con 30 hectáreas adicionales de refugio de vida silvestre protegido.

Hernán Binaghi, gerente general de The Westin Reserva Conchal y W Costa Rica, explica que el complejo funciona como una “minicomunidad” donde la sostenibilidad es transversal. “Estamos casi llegando al casi 95 % de zero waste to landfill. Transformamos los residuos en abono, eliminamos progresivamente el plástico y somos carbono positivo”, afirma. Ambos hoteles cuentan además con certificación ISO 14001 en gestión ambiental.

El W Costa Rica, con 150 habitaciones y 18 suites, propone una lectura contemporánea del país a través del diseño y la gastronomía. Su experiencia Rum & Chocolate Tasting conecta el ron envejecido con el cacao local, evocando la relación ancestral que las culturas mesoamericanas establecieron con este fruto, considerado sagrado y utilizado incluso como moneda.

El hotel cuenta con tres restaurantes —entre ellos Latitud 10 Norte, que fusiona sabores de Tailandia y Costa Rica—, residencias privadas para familias y el Away Spa, inspirado en la metamorfosis de la mariposa morfo azul como símbolo de transformación.

Mientras que en el Westin Reserva Conchal, primer todo incluido de Marriott en el mundo, dispone de 406 habitaciones, incluyendo un área exclusiva para adultos y otra diseñada especialmente para familias. Con más de ocho propuestas gastronómicas, campo de golf de 18 hoyos diseñado por Robert Trent Jones II y el Heavenly Spa, la propiedad se ha consolidado como referente del bienestar.

Es, además, el primer all inclusive de las Américas certificado como carbono positivo, un hito que demuestra que es posible operar este modelo bajo criterios de armonía ambiental.

Experiencias con propósito en el Golfo de Papagayo

En Playa Panamá, el Mangroove Autograph Collection ofrece 121 suites y 13 villas integradas en un entorno de manglar. Su restaurante ha sido galardonado en dos ocasiones con los World Culinary Awards.

Para Irene Soto, gerente de mercadeo de El Mangroove y Santa Lucía Jungle Hacienda Autograph Collection, el diferencial está en la integración con la naturaleza: “El spa tiene espacios inmersos en el manglar. Es una propiedad que ofrece lo mejor de la playa costarricense y también tours que salen directamente desde el hotel”.

La experiencia Leave Your Leaves invita a los huéspedes a plantar especies nativas como el cenízaro o el roble, que luego son trasladadas a la Estación Experimental Horizontes. El gesto simboliza una huella positiva que trasciende la estancia.

A esto se suman recorridos por el Golfo de Papagayo para el avistamiento de delfines, tortugas, mantarrayas y, en temporada, ballenas, así como clases de surf, uno de los deportes emblemáticos del país.

Un regreso al origen en el Pacífico Central

La apuesta más reciente es Santa Lucía Jungle Hacienda Autograph Collection, que abrió sus puertas en enero en Tárcoles, Puntarenas, a 90 minutos de San José y junto al Parque Nacional Carara, reconocido por el avistamiento de aves.

Con 87 habitaciones —10 de ellas suites con vista al río—, la propiedad recrea un antiguo pueblo costarricense inspirado en haciendas y asentamientos coloniales. Su arquitectura orgánica se despliega entre senderos, plazas y una cantina central que evoca el espíritu comunitario.

El mercado colombiano es muy importante para nosotros, primero por la cercanía y la conectividad, y también porque existe una afinidad cultural. Pueden conocer el ‘pura vida’ y toda la riqueza natural muy cerca de San José”, destaca Soto.

El hotel ofrece cinco senderos internos, que incluyen puentes colgantes, avistamiento de aves, acceso a balnearios naturales y vistas a la catarata Bijagual, una de las más altas del país.

Cercanía cultural y conexión aérea

La proximidad geográfica y la conectividad directa han facilitado el crecimiento del flujo turístico desde Colombia. Más allá del sol y la playa, el interés actual apunta hacia experiencias con significado: conservación, bienestar, educación ambiental y gastronomía con identidad.

En un contexto en el que las familias buscan viajes que integren descanso y aprendizaje, Costa Rica emerge como un destino que combina infraestructura hotelera de alto nivel con un compromiso estructural por la biodiversidad y la sostenibilidad.

El resultado es una propuesta que dialoga con el viajero contemporáneo: disfrutar, pero también comprender; descansar, pero también reconectar. Una fórmula que, al parecer, cada vez más colombianos están dispuestos a descubrir.

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