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Mientras el canto de los pájaros y el ladrido de los perros se oyen al fondo, Aurora Martínez Guerrero habla de su vida, su familia y su territorio. Vive en el municipio de Vista Hermosa, en el departamento de Meta, y es la creadora de la Finca Agroturística La Piel Roja, un proyecto familiar que hoy se consolida como referente de turismo de naturaleza y conservación en la región.
Hoy, la Finca Agroturística La Piel Roja, ubicada a unos 50 minutos del casco urbano de Vista Hermosa, es reconocida no solo por su cacao y su oferta turística, sino también por la historia de resiliencia de una familia campesina que logró superar las condiciones del conflicto, el desplazamiento y experiencias que solo les trajeron dificultades, para apostarle a un camino distinto en el campo.
Aurora, junto a otros emprendedores del sector turístico, fue reconocida como uno de los Personajes del Año 2025 por El Espectador.
Turismo que comienza al amanecer
Las experiencias en La Piel Roja están pensadas para conectarse con la naturaleza desde las primeras horas del día. Una de ellas inicia a las 5:30 de la mañana con la observación del mono zocay, una especie endémica y monógama de la región, actualmente vulnerable. La jornada continúa con un desayuno tradicional, un recorrido guiado por la finca —adornada con murales—, una experiencia sensorial de transformación de cacao, un almuerzo típico y un espacio de descanso.
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Otra opción incluye una estadía de una noche y un día. Los visitantes llegan hacia media mañana, disfrutan de una exposición fotográfica, se instalan en las cabañas y comparten un almuerzo preparado por la familia. En la tarde participan en la transformación artesanal del cacao, siembran un árbol y, si lo desean, escuchan historias alrededor de una fogata, en un ambiente propicio para la observación de estrellas. Al día siguiente, la jornada vuelve a comenzar con el avistamiento del mono zocay, seguido de desayuno y descanso.
Además, la finca produce chocolatinas artesanales de arándanos y maní, elaboradas con un 72 % de cacao cultivado en el mismo bosque que sirve de hábitat al mono zocay, integrando producción, turismo y conservación.
Una empresa familiar que se volvió referente
Más allá de la oferta turística, La Piel Roja se sostiene sobre una historia familiar. Madre campesina, Aurora quedó sola con sus hijos pequeños a causa de la violencia. Con trabajo constante logró que crecieran, estudiaran y hoy sean profesionales —una agrónoma, una ingeniera agroforestal y una administradora de empresas—, todos vinculados al proyecto y al territorio.
“Eso hace que seamos un referente”, afirma, convencida de que es posible permanecer en el campo y construir iniciativas sostenibles sin abandonar la tierra.
Logros que nacen de la comunidad
La finca hace parte del programa Colombia, Territorios de Paz, cuenta con reconocimiento de sostenibilidad otorgado por Cormacarena, ha sido beneficiaria de iniciativas de Impulsa Meta e Impulsa Colombia y ha trabajado con la Universidad Uniminuto.
Sin embargo, el impacto más visible es el cambio cultural. “Ya no maten los pajaritos, ya no cacen”, recuerda decirle a la comunidad. Hoy, visitantes, niños y vecinos hablan de observación de aves y primates, y del respeto por la fauna. Incluso, la finca presta binoculares para promover una relación responsable con la biodiversidad.
Del aprovechamiento a la conservación
El turismo también transformó prácticas familiares. Aurora reconoce que proviene de una tradición cazadora y pescadora, común en la región. Hoy, el turismo de naturaleza permitió cambiar esa visión y demostrar que la fauna es más valiosa viva que extraída del bosque.
“Los animalitos se ven bonitos sueltos”, repite, una frase que resume el espíritu del proyecto.
Turismo y sostenibilidad
La experiencia de La Piel Roja evidencia cómo el turismo puede convertirse en una herramienta de desarrollo sostenible. La recuperación de bosques, los pagos por servicios ambientales, los bonos de carbono y la presencia de nuevas especies —como el ave Nyctibius, que no era común en la zona— dan cuenta de ese proceso.
“Entre más bosque, más flores y más árboles, más animales llegan”, explica. Para esta familia campesina, el turismo responsable no solo genera ingresos, sino que protege la vida y contribuye a la transformación de territorios históricamente afectados por la violencia.
¿Qué ofrece La Piel Roja?
- Avistamiento del mono zocay en su hábitat natural.
- Experiencia sensorial de transformación artesanal de cacao.
- Experiencias de turismo comunitario con participación directa de la familia y la comunidad local.
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