Con una ubicación privilegiada entre Europa y Asia, Turquía se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más versátiles del mundo. Su combinación de historia milenaria, diversidad geográfica y riqueza cultural permite visitarla en cualquier época del año, ofreciendo experiencias distintas según la temporada, pero siempre atractivas.
Estambul, asentada sobre dos continentes, resume esa dualidad. Sus mezquitas imperiales, palacios otomanos y bazares históricos conviven con una escena contemporánea vibrante, convirtiéndola en un destino cultural atractivo en cualquier estación. Recorrer Santa Sofía, la Mezquita Azul o navegar por el Bósforo son experiencias que no dependen del calendario.
En el corazón de Anatolia, Capadocia ofrece uno de los paisajes más singulares del planeta. Sus formaciones rocosas —conocidas como “chimeneas de hadas”— y los vuelos en globo al amanecer atraen visitantes durante todo el año. En primavera y verano, los cielos despejados realzan la experiencia aérea; en invierno, la nieve aporta un matiz surrealista al paisaje. Muy cerca, Pamukkale deslumbra con sus terrazas blancas de travertino y aguas termales, un atractivo natural que mantiene su encanto en cualquier estación.
Para quienes buscan sol y mar, la Riviera Turca y destinos como Antalya, en la costa mediterránea, ofrecen playas de aguas turquesa ideales en verano. En contraste, las regiones montañosas y parques naturales del país amplían la oferta para el senderismo y el turismo de naturaleza en diferentes momentos, demostrando la amplitud de su propuesta.
La viveza del sector turístico turco también se refleja en los números. En 2025, el país registró cerca de 64 millones de visitantes totales, alcanzando un nuevo récord histórico y superando los USD 65.000 millones en ingresos por turismo, lo que reafirma su posición como potencia turística global, según el Instituto Estadístico Turco (TÜIK).
Estos datos reflejan el dinamismo de Turquía en el contexto internacional y su capacidad para mantener una evolución positiva en un entorno global competitivo. Confirman, además, una tendencia sostenida: este destino no depende de una sola temporada ni de un único atractivo. Su fortaleza radica en la diversidad. Ya sea por su legado histórico que conecta civilizaciones, por sus paisajes naturales únicos o por su oferta de playa y aventura, el país euroasiático demuestra que siempre hay un momento ideal para visitarlo.
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