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Durante años, Cancún fue sinónimo de grandes complejos hoteleros y vacaciones de “todo incluido”. Sin embargo, el mapa del turismo de lujo en el Caribe mexicano comienza a desplazarse hacia Costa Mujeres, un destino que apuesta por la exclusividad, la naturaleza y experiencias más personalizadas para conquistar a un viajero cada vez más sofisticado.
Ese cambio responde también a una transformación del mercado latinoamericano. Los viajeros de alto poder adquisitivo ya no buscan únicamente habitaciones lujosas o servicios exclusivos. Ahora privilegian la gastronomía, el bienestar, el contacto con la cultura local y propuestas capaces de ofrecer momentos memorables.
“El viajero colombiano de alto nivel ha evolucionado significativamente. Hoy es un cliente mucho más informado, exigente y global. Ya no busca únicamente lujo tangible, sino experiencias auténticas, personalizadas y memorables”, afirma Ingrid Velásquez Vilaró, colombiana y directora multipropiedad de Ventas y Mercadeo de Marriott International.
Su historia refleja también el crecimiento del talento colombiano dentro de la industria global del turismo. Tras iniciar su carrera en ProColombia, en Miami, y pasar por la hotelería en Cartagena, hoy lidera la estrategia comercial de una de las aperturas más relevantes del segmento Premium en el Caribe mexicano.
Hace más de veinte años, cuando estudiaba Administración de Negocios Internacionales, Velásquez se propuso trabajar algún día en la hotelería de lujo de Cancún. Hoy considera que ese objetivo se materializó con la apertura de The St. Regis Costa Mujeres Resort, Cancún.
“Este proyecto representa la materialización de una meta personal y profesional que me tracé hace 20 años. Hoy estoy en uno de los momentos más sólidos de mi carrera, pero también asumo una enorme responsabilidad por la confianza depositada en este destino”, asegura.
Su paso por la promoción turística de Colombia y luego por la hotelería en Cartagena también transformó su manera de entender el lujo. “El lujo no está en la ostentación, sino en la capacidad de anticiparse y responder a las necesidades del cliente”, afirma.
El lujo ya no se mide por las estrellas
Esa visión coincide con una tendencia global. Un estudio de Mabrian by Data Appeal encontró que las experiencias culturales representan el 36,9 % de toda la oferta turística comercializada en plataformas digitales de América Latina y el Caribe, mientras que el turismo activo concentra el 32 %. Las actividades relacionadas con el patrimonio, la naturaleza y la gastronomía son, además, las que reciben más valoraciones por parte de los viajeros.
La investigación también ubica a Colombia como el tercer país de América Latina con mayor oferta de experiencias turísticas comercializadas en plataformas digitales, solo por detrás de Perú y México, lo que refleja el creciente interés de los viajeros por propuestas que van más allá del turismo tradicional.
Costa Mujeres reúne buena parte de esos atributos. Ubicado al norte de Cancún, el destino ofrece playas con menor presencia de sargazo, acceso al Sistema Arrecifal Mesoamericano —el segundo arrecife de coral más grande del mundo—, cercanía con la zona arqueológica de El Meco, conexión con Isla Mujeres y una ubicación estratégica a menos de media hora del aeropuerto internacional de Cancún.
Es allí donde abrió recientemente The St. Regis Costa Mujeres Resort, Cancún, una apuesta que busca diferenciarse del modelo tradicional de turismo masivo mediante una propuesta de lujo más íntima, conectada con el entorno y la cultura local.
El complejo incorpora referencias permanentes a la herencia maya en su arquitectura, una oferta gastronómica liderada por chefs internacionales y experiencias que incluyen desde el tradicional servicio de mayordomo y el ritual del Champagne Sabrage hasta actividades enfocadas en el bienestar, el contacto con la naturaleza y la identidad cultural del destino.
“El principal reto ha sido posicionar un nuevo concepto de lujo dentro de un destino históricamente asociado al turismo masivo y al todo incluido. Queremos construir una experiencia mucho más íntima, sofisticada y conectada con la cultura local”, explica Velásquez Vilaró.
Para Marriott International, el mercado colombiano ocupa un lugar estratégico dentro de esa apuesta. La conectividad aérea y la cercanía geográfica han impulsado un flujo creciente de viajeros hacia el Caribe mexicano, especialmente dentro del segmento de lujo.
Pero, para la ejecutiva, también existe un componente emocional.
“Como colombiana, me llena de orgullo recibir a viajeros de mi país y poder ofrecerles una experiencia memorable”, afirma.
Velásquez considera que la relación entre Colombia y el Caribe mexicano continuará fortaleciéndose a medida que aumente la demanda por viajes más especializados, donde la gastronomía, el bienestar, la cultura y el contacto con el entorno tengan tanto peso como el alojamiento.
Al final, esa evolución también resume su propia carrera. Después de dos décadas en la industria turística, está convencida de que el lujo dejó de medirse por el tamaño de un hotel o la cantidad de servicios que ofrece. Hoy, dice, el verdadero diferencial está en la capacidad de crear experiencias que permanezcan en la memoria de quienes viajan.
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