
A grandes rasgos la función de la batería de ion de litio es almacenar energía de forma electroquímica para transmitir carga eléctrica a algún dispositivo o máquina. Como una caja de música que guarda dentro de sí el mecanismo que le permite sonar cuando se gira la manija.
Hoy en día, el uso de las baterías de litio es cada vez más recurrente porque tienen la misma capacidad de almacenamiento de energía pero cuentan con un menor peso y menor tamaño, esto facilita que estén instaladas en celulares pero también en carros eléctricos, paneles solares o turbinas eólicas.
De hecho, el mercado mundial de baterías de iones de litio supera hoy en día los USD 150 mil millones que se mueven en la industria automotriz, en redes eléctricas, en centros de datos o en sistemas de generación de energía renovable. La investigación sobre estas baterías y sus posibles usos empezó a inicios de la década de los setentas tras las crisis petroleras y fue hasta el 2000 cuando empezaron a integrarse en teléfonos inteligentes.
Le puede interesar: Colombia está desaprovechando la energía solar, pero hay una solución cerca. ¿Funcionará? | EL ESPECTADOR
La demanda mundial ha ido incrementando y junto a eso los precios han ido disminuyendo. Para 2010 la demanda mundial de baterías se había multiplicado diez veces en comparación al 2000, según la Agencia Internacional de Energía (AIE) y los precios de las “celdas” de batería cayeron de un 80 %.
En 2025 también hubo una multiplicación de la demanda mundial, pues esta era mil veces mayor que aquella del 2000 y en ese momento el precio promedio de las unidades de batería había caído de un 97 %.
China se conformó en los últimos años como el mayor productor y exportador de carros en el mundo, por ejemplo, y hoy en día cuenta con más del 70 % de la producción mundial de carros eléctricos y el 85 % de la producción de baterías de iones de litio.
Hacia dónde va la industria de las baterías de iones de litio en el mundo
El 40 % de todas las patentes energéticas en 2023 estaban relacionadas a la innovación en baterías y según la AIE este es el nivel más alto de patentes alcanzado por las tecnologías energéticas.
Sin embargo, China sigue siendo el principal motor en la ecuación. Allí, por ejemplo, impulsaron el Plan de Desarrollo de la Industria de Vehículos de Nueva Energía (VNE) 2021-2035 que convirtió a los vehículos eléctricos en una estrategia de Estado centrada en tecnologías de baterías de iones de litio. Algunos de sus objetivos a nivel de política pública son justamente: mejorar la eficiencia, reducir los costos y ser líderes a nivel tecnológico.
“Hoy en día, los dos mayores productores chinos de baterías representan más de la mitad de la producción mundial” afirman en el informe de la AIE. Además, agregan que “para competir en la industria actual de baterías de iones de litio se requiere tanto excelencia científica como fabricación a gran escala y de alta precisión”.
Óscar Restrepo, profesor e ingeniero de la Universidad Nacional, dice que “entre 2020 y 2024, los tres principales refinadores de cobre, litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras pasaron de controlar en promedio el 82 % al 86 % del mercado mundial. Es decir, la concentración de la etapa de refinación (no solo de la mina) se está profundizando y China domina esa etapa en casi todos los minerales de batería salvo el níquel”.
Según la agencia, para que haya realmente una diversificación de las cadenas de suministro globales de baterías de iones de litio es fundamental que haya un compromiso político detrás que posibilite la producción de las mismas, pero también debe haber una demanda predecible de estas baterías y un capital que pueda sostener la industria.
Con el capital también se refieren a una inversión sostenida que reduzca las brechas actuales en costos y tecnologías.
Por ejemplo, en el caso de las energías renovables, que también requieren de baterías de iones de litio. “Nos han vendido que la energía renovable es barata porque el sol no cuesta y uno tiene el sol pero necesita infraestructura para poder generar la energía. Además, solo nos entrega energía cuando hay luz. Entonces para que nosotros podamos tener energía todo el tiempo, tenemos que poner baterías y eso sube el costo total”, cuenta Ernesto Pérez, ingeniero electricista de la Universidad Nacional.
Pérez afirma que el mercado de baterías es económicamente viable en Colombia pero sigue siendo costoso y persisten los retos a nivel de infraestructura y de capacidades institucionales, pero también por las implicaciones medioambientales y sociales que puede provocar la fabricación de las baterías.
Lea más: Prepare a su empresa para el fenómeno de El Niño y evite interrupciones eléctricas | EL ESPECTADOR
Los límites de las baterías de litio
Las baterías dañadas pueden significar un riesgo de incendio y esto exige, por lo tanto, protocolos específicos para mitigar esos riesgos, personal capacitado y una normativa específica de transporte y almacenamiento de estas baterías.
Además, Restrepo indica que uno de los límites de esta industria es la ausencia de “integración vertical”, es decir “no existe en el país ningún actor, público ni privado, que cubra más de un eslabón de la cadena completa: mina, concentrado, refinación, material activo, celda y reciclaje. Sin esa integración, cualquier eslabón que se desarrolle de forma aislada queda expuesto a la volatilidad de los precios internacionales; el litio, por ejemplo, llegó a multiplicarse por nueve entre 2021 y 2022, para luego caer de forma abrupta”, dice.
El informe de Word Resources Forum Association coincide con esto y afirman que uno de los principales límites de estas baterías está en su gestión al final de la vida útil pues esto conlleva desafíos ambientales, técnicos y económicos "relacionados con la recuperación de materiales críticos, aspectos de seguridad en su manipulación y la consolidación de cadenas de valor para su reutilización y reciclaje".
Además afirman que se reducen los aspectos positivos de implementar baterías de iones de litio en energías renovables si el final de su vida útil no se gestiona bien, y eso depende de quienes usan las baterías, sean personas, entidades públicas o empresas y hay pocos incentivos económicos para el procesamiento y reciclaje de estas baterías usadas.
Algunas de las alternativas que propone el informe es que las entidades y empresas se vinculen con los recicladores del sector informal, por ejemplo, para fomentar la recolección de las baterías usadas, que haya reglamentaciones para garantizar la trazabilidad de las baterías, que se desarrollen las medidas de seguridad para evitar los riesgos de incendios, explosiones o descargas eléctricas e impulsar campañas de educación y sensibilización.
Para Colombia, el desafío no solo consiste en evaluar las oportunidades económicas que ofrece este mercado, sino también desarrollar las capacidades técnicas, regulatorias e institucionales necesarias para participar en una industria estratégica. Sin descuidar el medio ambiente, las comunidades, su papel en la energía renovable y la importancia de asegurar una adecuada disposición al finalizar su vida útil.
💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.