
Cada año, la ciencia incorpora miles y miles de especies nuevas al registro de la biodiversidad. Aunque no todas llegan a ser noticia, son alrededor de 16.000 al año, según un estudio publicado a finales de 2025, que analizó los registros entre 2000 y 2020. Aunque es un número enorme , no en todos los grupos los hallazgos son igual de frecuentes. En algunos, encontrar y describir una especie nueva es un acontecimiento extraordinario. Es el caso de los gatos silvestres.
Hasta ahora, se creía que estos felinos, también conocidos como gatos tigre, pertenecían a un único grupo (Leopardus tigrinus). Pero un grupo de científicos acaba de identificar una nueva especie: Leopardus tilcayo, la primera en más de un siglo.
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“Los gatos tigre han sido un enigma durante décadas”, dice Eduardo Eizirik, PhD en Biología y autor principal del estudio que describe la nueva especie, el cual fue publicado este jueves en la revista Current Biology. Son animales esquivos, difíciles de estudiar y de distinguir de otros pequeños felinos silvestres, con los que pueden confundirse fácilmente.
Un ejemplo de esa dificultad ocurrió en 2024, cuando la revista Scientific Reports publicó un estudio que reconoció como especie al tigrillo nublado, Leopardus pardinoides, que habita en Colombia. Aunque este gato era conocido desde 1867, cuando fue descrito por el naturalista británico J.E. Gray, durante décadas fue considerado una subespecie de Leopardus tigrinus. Nuevos análisis de sus características morfológicas, ecológicas y de distribución, respaldados por evidencia genética, mostraron que se trataba de un linaje distinto y llevaron a los investigadores a reconocerlo como una especie independiente.
El caso de Leopardus tilcayo, sin embargo, es diferente. “Nunca nadie lo había descrito ni colectado. Ni siquiera se sabía que era diferente a los tigrillos que conocemos”, cuenta Paola Nogales Ascarrunz, coautora del estudio y exploradora de National Geographic. Nogales lo vio en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, en Bolivia, donde permanece desde que fue rescatado, alrededor de 2017. Una familia de la zona lo había cuidado hasta que decidió entregarlo al santuario.
En ese momento, todos asumían que se trataba de un L. tigrinus, pero Nogales tenía sus dudas. También consideraban que podía ser un tigrillo nublado. Pero las características del animal no encajaban del todo con ninguna de las dos posibilidades.
La primera diferencia era evidente a simple vista: el tamaño. L. tilcayo, la nueva especie, es mucho más pequeño; incluso, asegura Nogales, es más pequeño que un gato doméstico. Mide aproximadamente 46 centímetros desde la cabeza hasta el final del cuerpo y pesa apenas 1,3 kilogramos. No es solo su tamaño. Sus orejas son redondas, y tiene una cola larga, aunque más corta que la del tigrillo nublado. En lugar de los “anillos” que caracterizan la cola de este último, L. tilcayo tiene manchas y un pelaje mucho más abundante.
Diferenciarlos, dice Nogales, requiere de un “ojo entrenado en gatos” o, en el mejor de los casos, de un estudio de ADN. Esto último fue lo que hicieron.
Pero el trabajo no se simplificó con esa decisión. “Los gatos tigre fueron descritos originalmente en el Escudo Guayanés, pero como hoy en día casi no se ven por allí y no existían muestras recientes disponibles, recurrimos a los escasos especímenes conservados en museos de Europa y Estados Unidos”, explica Eduardo Eizirik.
Allí, Jonas Lescoart, uno de los integrantes del equipo, encontró cráneos de gatos silvestres colectados en 1960 en Guyana. A este material le pudieron extraer un “polvillo” que les permitió armar el ADN. Los resultados fueron comparados con el ADN del macho de 10 años que está en Bolivia, pero también con otras muestras, incluidas algunas de Colombia, gracias a la participación de la investigadora Alejandra Bonilla.
Fue una forma de darle mayor solidez a la investigación, pues el ejemplar de Senda Verde es, hasta ahora, el único individuo conocido de L. tilcayo. “Generalmente uno espera tener más de 30 individuos en un estudio científico, pero eso no era posible en nuestro caso. No hay muchos; no se encuentran atropellados fácilmente, ni hay muchos reportes de la gente. Puede ser que la población sea pequeña”, aventura Nogales.
Por eso decidieron centrarse en el estudio genómico y después de años de análisis pudieron confirmar que se trataba de una nueva especie de gato silvestre.
Su nombre rinde homenaje a las comunidades que encontraron y cuidaron al felino por primera vez. Los habitantes locales lo llamaban “Tilcayo” y los investigadores decidieron conservar ese nombre como parte de la denominación científica para reconocer y preservar el conocimiento local y el vínculo de las comunidades con este animal.

L. ticalyo no era la única especie
Si bien el hallazgo de la nueva especie es la noticia más importante de esta historia, no es la única que surgió durante la investigación. Tras los análisis que realizó el equipo, se pudo confirmar que existen al menos cinco especies distintas de gatos silvestres. El estudio valida formalmente otras cuatro: L. guttulus, L. emiliae, L. pardinoides, que se consideraban subespecies, y L. tigrinus, la que ya se conocía. También incluyeron la nueva subespecie peruana L. tigrinus antisuyo.
“En el caso de los gatos, si una especie se separó evolutivamente de otra hace más de un millón de años, se considera una especie distinta. Si esa separación ocurrió hace menos de un millón de años, se considera una subespecie ", explica la exploradora de National Geographic.
Sobre L. Ticlayo determinaron que divergió de L. tigrinus hace 1.4 millones de años. En cambio, el leopardus tigrinus antisuyo, la nueva subespecie de tigrinus, lo hizo hace 0.8 o 0.9 millones de años.
Los científicos aún desconocen cuántos ejemplares de L. Tilcayo existen en estado silvestre. Por esto, la exploradora de National Geographic está instalando cámaras trampa en los bosques de Las Yungas, una región que va desde el norte de Perú hasta el noreste de Argentina, con el objetivo de documentar la presencia de Leopardus tilcayo en su hábitat natural.
Encontrar más individuos permitiría a los investigadores comprender mejor dónde vive la especie, cuántos hay, cómo se comportan, qué tipo de hábitat necesitan y cuáles son las mejores estrategias para su protección.

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