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Una gigantesca bandera norcoreana ondea desde una torre situada en la frontera de facto con Corea del Sur, marcando un territorio del que, según los expertos, resulta cada vez más difícil escapar.
El número de norcoreanos que han logrado cruzar a Corea del Sur en los últimos seis años es menor que el de un año cualquiera en décadas anteriores.
Según los expertos, la principal razón es la estrategia del líder norcoreano Kim Jong Un de preservar la dinastía familiar aislando aún más al país del mundo exterior, al impedir tanto la salida de personas como la entrada de información.
"Por lo que tengo entendido, traer a familiares directamente desde Corea del Norte es actualmente imposible", declaró a la AFP Chae Yoon-seo, de 29 años, que huyó del país en 2019.
Con la ayuda de un traficante, cruzó a nado un río hacia China durante la noche y luego atravesó Laos, Vietnam y Tailandia antes de volar a Corea del Sur.
Las deserciones hacia el Sur alcanzaron un máximo de más de 2.900 personas en 2009 y se mantuvieron por encima de 1.000 al año durante la década siguiente.
Sin embargo, solo 63 norcoreanos lograron llegar a Corea del Sur en el primer semestre de este año, más de un 30% menos que en el mismo periodo de 2025, según las autoridades surcoreanas.

Una frontera al estilo soviético
Las llegadas de norcoreanos a Corea del Sur han fluctuado a lo largo de las décadas, pero cayeron bruscamente durante la pandemia de covid-19, cuando muchos países cerraron sus fronteras.
Sin embargo, el endurecimiento de los controles fronterizos en Corea del Norte comenzó años antes.
Tras asumir el poder en 2011, Kim Jong Un reforzó los controles en los 1.415 kilómetros de frontera con China.
Además de representar una importante vía de subsistencia económica para los norcoreanos, la frontera china ha sido tradicionalmente la primera etapa en la ruta de escape de la mayoría de los desertores.
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La frontera con China era tradicionalmente mucho más permeable que la Zona Desmilitarizada que separa a las dos Coreas. Pero Kim Jong Un la ha reforzado con vallas, cámaras y otros sistemas de vigilancia.
"Corea del Norte ha construido un auténtico sistema de control fronterizo al estilo soviético", afirmó Andrei Lankov, experto en Corea del Norte de la Universidad Kookmin de Seúl.
Según Lankov, China también ha contribuido a reforzar el control fronterizo, ya que prefiere preservar la estabilidad de la dinastía Kim y evitar posibles tensiones derivadas de las deserciones.
Derrocados, asesinados o empujados al exilio
Los cerca de 34.500 desertores que han llegado a Corea del Sur desde 1998 representan apenas una fracción de los 26,6 millones de habitantes de Corea del Norte, según datos de la ONU, pero la drástica caída de las fugas tiene consecuencias.
"Los desertores son la principal fuente de información sobre Corea del Norte", declaró a la AFP Fyodor Tertitsky, profesor de la Universidad de Corea en Seúl.
Tanto los servicios de inteligencia surcoreanos como los investigadores recurren a ellos para conocer la situación dentro del país.
Aun así, algunas personas siguen logrando escapar.
Gyuri Kang, que huyó en 2023 por mar junto a su madre y su tía hacia Corea del Sur, describió su fuga ante la ONU como un "milagro".
Su caso ilustra también por qué Corea del Norte ha redoblado sus esfuerzos para aislarse del mundo exterior.
Kang explicó que las series surcoreanas introducidas clandestinamente en memorias USB influyeron en su visión del mundo, ya que las consideraba "mucho más atractivas y creíbles que la propaganda estatal norcoreana".
"Las autoridades norcoreanas son plenamente conscientes del impacto de los medios extranjeros", afirmó.
En 2020, Corea del Norte convirtió la posesión de contenidos extranjeros en un delito castigado con años de trabajos forzados y, en algunos casos de distribución a gran escala, incluso con la pena de muerte, según Amnistía Internacional.
Para el profesor Lankov, el acceso a información del exterior constituye la mayor amenaza para la supervivencia a largo plazo del régimen norcoreano.
"Si permitieran a su población interactuar con el mundo exterior, es muy probable que fueran derrocados, e incluso asesinados o forzados al exilio", afirmó.
Por su parte, Chae expresó su temor a que la situación de los norcoreanos termine cayendo en el olvido.
"Hoy en día hay mucho escepticismo sobre ayudar a otros países, y me preocupa que algún día también desaparezca el interés por los derechos humanos en Corea del Norte", señaló.
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Jorge Mancera(jbw8b)•Hace 10 horasPorque así es el comunismo al que nos querían llevar con su constituyente la cacasena dupla petrocepedista.