“Una imagen vale más que mil palabras”. Esa fue la frase con la que José Yunis Mebarak, coordinador del programa REM Visión Amazonía del Ministerio de Ambiente, hizo entrega del mapa biofísico de Colombia este 11 de junio. El instrumento, que muestra en detalle las más de 114 millones de hectáreas de su área continental e insular, no se actualizaba hace casi tres décadas. Hoy, sin embargo, ayuda a dimensionar mejor dónde se conservan los bosques del país y dónde los hemos perdido.
El último mapa de este tipo, de relieve en 3D, había sido publicado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en la década de los 90. Esta vez tiene una particularidad: incluye los datos que genera el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), con corte al año 2024, para ofrecer una visión más completa del territorio. En palabras de Edersson Cabrera, coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono de ese instituto, la herramienta “permite tomar decisiones en el territorio y saber cuál es el papel del bosque”.
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El especialista explica que, según la reconstrucción de las últimas décadas, la Amazonia ha sido la región que ha perdido la mayor cantidad de bosque natural, con cerca de 1.1 millones de hectáreas afectadas en la década de los 90 y aproximadamente 2 millones perdidas entre 2000 y 2024. “La deforestación sigue siendo el principal desafío ambiental en Colombia y cerca del 60 % de este fenómeno ocurre en la Amazonia”, agregó, durante el encuentro la ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez.
Cabrera aclara, en todo caso, que la Amazonia todavía tiene una superficie de bosque significativa. “Esta es la región que está asegurando que Colombia todavía no llegue a un punto de no retorno, en el que las condiciones ambientales cambien completamente y la regulación hídrica y climática que presta el bosque deje de funcionar como la conocemos”. Por esa razón, agrega, es clave que cualquier Plan Nacional de Desarrollo integre la conservación de ese bosque continuo que se encuentra en la Amazonia y en el Pacífico y se ve reflejado en el mapa.
En ello concuerda Yunis Mebarak, quien dice a este diario que la apuesta con este nuevo instrumento es que, cuando llegue un gobernante, “sepa que hay historia y dónde están los problemas”. El coordinador de Visión Amazonia resalta que, más allá de las diferencias de los actuales candidatos a la Presidencia, abordar la pérdida de cobertura vegetal debe ser una política de Estado, “una línea continua, si Colombia quiere reducir la deforestación”. Pero la Amazonia, como hemos contado en estas páginas, no ha sido uno de los puntos protagónicos en las campañas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
Cabrera apunta que tampoco se pueden perder de vista otras regiones que también se encuentran en aprietos. La Caribe, por ejemplo, es la que porcentualmente más bosque ha perdido durante las últimas décadas. El bosque que había a inicios de los años 90 se redujo en un 34 % para 2024, lo cual es evidente en departamentos como Sucre, Córdoba, Bolívar y Magdalena, según el especialista del Ideam.
“Las zonas de bosque natural que quedan están asociadas a los ríos o a áreas protegidas de la Sierra Nevada de Santa Marta y la parte norte de la Serranía de San Lucas”, subraya Cabrera. “El resto son mosaicos súper fragmentados y aislados, por lo que la restauración va a tomar un tiempo significativo. Sería bueno recuperar esa estructura hidrogeológica relacionada con el buen manejo por parte de los indígenas”.
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El mapa, en suma, puede servir como herramienta para los jóvenes, incluyendo estudiantes con discapacidad visual. “Los niños requieren herramientas”, asegura Ricardo Lara, ingeniero geógrafo en Visión Amazonia. “Esto va a ser tema de discusión en las aulas de clase porque la gente cree que los problemas ambientales son distantes cuando no los conocemos. A través de la cartografía y un modelo digital del terreno podemos comprender de mejor forma cómo es el país”.
Un trabajo articulado
A diferencia del último mapa, en esta ocasión fue la empresa especializada Cuatro Conceptos la que estuvo al frente de su elaboración, basándose en la cartografía oficial del IGAC. Héctor Ramírez Daza, director técnico y de innovación de la empresa explica que, debido a los pleitos en torno a la delimitación de fronteras internacionales, especialmente con Nicaragua, el IGAC no ha podido publicar una nueva versión del mapa.
Cuenta, no obstante, que él trabajó en ese instituto durante 15 años, llegando a ser subdirector, por lo que siempre tuvo la idea de actualizarlo. Además, su interés surgió de una perspectiva particular: “Yo tengo hijos y veo que en los colegios hay ausencia de material pedagógico para enseñar la geografía, ya no es un elemento del aula, no está en la cátedra. Están las aplicaciones móviles, hay un montón de tecnología, inteligencia artificial, pero un niño, desde preescolar, necesita instrumentos”.
Esa fue su principal motivación para iniciar. Posteriormente, Visión Amazonia se unió al proyecto. En él participaron varios equipos de profesionales de distintas disciplinas, desde lo técnico, lo geográfico e incluso lo artístico. Durante casi dos años, los especialistas se enfocaron en construir este mapa, que está registrado en la Superintendencia de Industria y Comercio como una obra.
“Fue un trabajo mancomunado. Hicimos la depuración, el procesamiento y todo el renderizado para generar este modelo, que fue un desafío interesante. Aprendimos, pudimos explorar diferentes materiales para poder llegar al que nos permitiera obtener una realidad lo más cercana al territorio colombiano”, recuerda Paula Blanco Rubio, quien hizo parte de la coordinación del proyecto.
Lara, de Visión Amazonia, detalla cómo fue ese proceso. Para construir el mapa, en palabras sencillas, se utilizó un radar de la NASA, un sensor activo que permite hacer una radiografía de los distintos picos de nuestro país, unas alturas que tienen que determinarse “con la mejor precisión”. Una vez reunieron esa información, los expertos hicieron un modelo en madera, luego lo pasaron a metal y, finalmente, a un tipo de plástico. Se trató de un proyecto de ensayo y error.
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De acuerdo con Yunis Mebarak, se van a repartir 2.500 mapas no solo en los colegios, sino también en el Congreso, a los ministerios, así como a alcaldes y gobernadores. Apunta que será un reto, tanto financiero como logístico, llevarlo a zonas que quieren priorizar, como los núcleos de deforestación en la Amazonia.
*Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.
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