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Así está afectando el calor a las horas de sueño en el mundo (y en ciudades colombianas)

Un grupo de investigadores analizó cómo las altas temperaturas afectan la duración del sueño de la población en 1.338 grandes ciudades. Encontraron que, entre 2020 y 2025, una persona promedio en el mundo perdió casi 56 horas de sueño al año debido al calor. De ese total, más del 10 % se atribuyó al cambio climático. En Colombia, Barranquilla, Cartagena y Cali son algunas de las ciudades más afectadas.

Redacción Ambiente

15 de julio de 2026 - 10:22 a. m.
Imagen de referencia. Desde principios de la década de los 70, se ha duplicado la pérdida de sueño relacionada con el cambio climático.
Foto: Cottonbro Studio - Pexels
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Un nuevo estudio de la organización Climate Central demostró que, al menos en los últimos 50 años, se ha duplicado la pérdida de sueño relacionada con el aumento de la temperatura a nivel global. La investigación, que evaluó 1.338 grandes ciudades, arrojó, además, que entre 2020 y 2025, una persona promedio en el mundo perdió casi 56 horas de sueño al año por el calor, y más del 10 % de ese fenómeno se atribuyó al cambio climático, causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero y por la deforestación.

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En particular, en años recientes, las personas más afectadas han sido las que viven en Medio Oriente, según el estudio. En ciudades de Arabia Saudita, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, las más elevadas temperaturas ocasionaron la pérdida de entre 55 y 87 horas de sueño, de las cuales se estima que entre 12 y 16 horas perdidas se deben al cambio climático.

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La investigación también encontró estos efectos en otras regiones, de por sí cálidas, como el Sudeste Asiático, donde sus habitantes perdieron entre 78 y 91 horas de sueño anuales (entre ocho y nueve atribuibles al cambio climático) por causa de las temperaturas nocturnas más altas. Por otro lado, en algunas ciudades de África Occidental, en localidades de Níger, Nigeria y Burkina Faso, la población perdió 65 horas o más de sueño al año, entre 10 y 11 horas relacionadas con el cambio climático.

Ante esta situación, América Latina no se ha quedado atrás, pues ya ha registrado impactos importantes, sobre todo en ciudades costeras y tropicales “donde las noches son cada vez más cálidas”. Algunas de las ciudades más afectadas han sido Barranquilla, en Colombia, y Acapulco, en México, donde una persona promedio perdió cerca de 93 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 por las altas temperaturas. De ese total, seis horas se atribuyen directamente al cambio climático.

Otros de los casos de la región que se destacan son el de Cartagena (con 91 horas de sueño perdidas al año, seis asociadas al cambio climático), Cancún (91 horas perdidas, cinco por cambio climático) y Belém, en Brasil (84 horas, seis por cambio climático). Les siguen Caracas, Venezuela, con una pérdida estimada de 67 horas de sueño al año, de las cuales siete están vinculadas al cambio climático; Cali, con 61 horas perdidas, siete atribuibles al calentamiento global, mientras que en Brasilia se calculan 52 horas de sueño perdidas, también con siete asociadas al cambio climático.

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Pero incluso en ciudades más frescas se han documentado estos efectos. En Buenos Aires, por ejemplo, el estudio encontró que las personas perdieron en promedio 44 horas de sueño por el calor, de las cuales cuatro horas fueron consecuencia del cambio climático.

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En el informe de Climate Central se menciona que el aire acondicionado puede servir para sobrellevar las noches calurosas y se utiliza ampliamente, por ejemplo, en Medio Oriente. Sin embargo, el acceso al aire acondicionado a nivel mundial sigue siendo limitado, con presencia en solo el 35 % de los hogares para 2021.

“Las investigaciones indican que el acceso a este sistema está estrechamente vinculado a los ingresos y sigue siendo muy desigual en muchos países cálidos, incluidas zonas del sur de Asia y de África”, detalló la organización.

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Impactos en la salud

De acuerdo con Climate Central, este es el primer análisis que cuantifica directamente las horas de sueño que las personas han perdido debido al cambio climático. ¿Cómo lo lograron? En palabras sencillas, los investigadores combinaron evidencia científica sobre cómo las temperaturas nocturnas afectan el sueño con herramientas de atribución climática que permiten estimar cómo habrían sido las temperaturas en un mundo sin calentamiento global. Al comparar ese escenario hipotético y actual, calcularon cuántas horas de sueño se han perdido por causa del cambio climático.

“Al combinar los últimos avances científicos en atribución climática con investigaciones sobre los efectos del calor en el sueño, ahora podemos cuantificar una consecuencia oculta, pero creciente, del aumento de las temperaturas”, declaró Kristina Dahl, vicepresidente de Ciencia de Climate Central. Agregó que estos hallazgos evidencian “que los efectos del calentamiento provocado por los combustibles fósiles van más allá de los fenómenos meteorológicos extremos y socavan una de las necesidades más fundamentales para la salud humana”.

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Por su parte, Courtney Howard, presidente de la Alianza Global del Clima y la Salud y de la Asociación Médica Canadiense, explicó que, para gozar de una óptima salud, los adultos requieren entre siete y nueve horas de sueño cada noche. “El aumento de las temperaturas nocturnas perjudica el sueño humano, afectando en mayor medida a los residentes de países de bajos ingresos, a las personas mayores y a las mujeres. Dormir menos de siete horas por noche se asocia con un deterioro de la función inmunitaria y del rendimiento, así como con un incremento de los errores, el dolor y los accidentes”.

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Según la especialista, además, una habitual falta de sueño se asocia con el aumento de peso, la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y un mayor riesgo de muerte. “A medida que el cambio climático provoca noches cálidas más frecuentes e intensas, la alteración del sueño debe reconocerse como una preocupación creciente tanto para la salud pública como para la productividad humana”, apuntó.

Climate Central también subrayó que las temperaturas nocturnas elevadas son especialmente peligrosas porque impiden que el cuerpo se enfríe y se recupere del calor del día, lo cual aumenta, entre otras cosas, el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares. El deterioro en la la calidad y la duración del sueño, el mismo modo, genera efectos negativos para la salud física y mental, el funcionamiento cognitivo, así como el aprendizaje de los niños.

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“Dormir poco o con mala calidad puede reducir la esperanza de vida y aumentar el riesgo de accidentes y lesiones”, aseguró la organización. “Las temperaturas nocturnas han aumentado con mayor rapidez que las diurnas a medida que el mundo se calienta debido al cambio climático”. Para Howard, estos hallazgos “refuerzan la necesidad de adoptar medidas de adaptación que aborden las desigualdades y de reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero para proteger la salud y la prosperidad”.

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