La naturaleza nos restaura

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Estos estudios tienen una sugerencia para aliviar su estrés: visite los bosques

En Colombia, los diagnósticos de depresión y ansiedad son hoy más frecuentes que hace diez años, según la Encuesta Nacional de Salud Mental de 2025. En medio de este panorama, distintos estudios han explorado una pregunta: ¿pasar tiempo entre la naturaleza puede ayudar a mejorar la salud mental?

Redacción BIBO Redacción BIBO
En la Calera, a casi 20 km del centro de Bogotá, se encuentra ubicada la finca Metanoia que ofrece la técnica japonesa Baños de Bosque.
En Colombia, varios lugares ofrecen las terapias de "baño de bosque".
Foto: Cortesía - Cortesía

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En los años 80, el trabajo y el estrés empezaban a ocupar un lugar cada vez más visible en las conversaciones sobre salud en Japón. Las encuestas del Ministerio de Salud del país asiático señalaban que el 50,6 % de los trabajadores experimentaban estrés laboral. Por esos mismos años, Japón también comenzaba a prestar mayor atención al karoshi, un término utilizado para referirse a las muertes asociadas al exceso de trabajo.

Para hacerle frente a este problema de salud pública, el país empezó a mirar a los bosques, que cubren las dos terceras partes de su superficie territorial. En 1982, la Agencia Forestal de Japón acuñó y promovió el término shinrin-yoku o “baño de bosque”, que significa "sumergirse o absorber la atmósfera del bosque".

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Se trata de una práctica que consiste en pasar tiempo en un entorno natural utilizando los sentidos —caminar, observar, escuchar o respirar los aromas del bosque—. La agencia retiraba que esta actividad se consideraba beneficiosa tanto para la salud física como para la mental.

Cuatro décadas después, el shinrin-yoku es una práctica bastante común. Periódicamente, la Agencia Forestal publica los resultados de una encuesta sobre el uso que los habitantes le dan a los bosques. La más reciente, publicada en 2024, señala que el 44,9 % de las personas que visitan estos entornos naturales lo hacen para “revitalizarse con los efectos curativos de los baños de bosque".

“Al preguntarles qué les gustaría hacer en el bosque en su vida diaria, el mayor porcentaje (70,0%) mencionó "pasear o caminar por el bosque para la salud física y mental", se lee en los resultados de la encuesta. La agencia subraya que en estos espacios se están llevando a cabo diversas iniciativas para integrar continuamente los bosques en la vida cotidiana, incluyendo el trabajo, el cuidado infantil y la promoción de la salud.

Pero no solo pasa en Japón. Con los años la práctica fue tomando más fuerza hasta llegar a diferentes países de Europa, y América Latina, como Chile y Colombia. En 2023, por ejemplo, el Jardín Botánico de Bogotá informó que estaba listo para ofrecer “baños de bosque” como opción terapéutica con personal certificado.

Cuando hicieron el anuncio, también afirmaron que se encontraban realizando una investigación con el Instituto Nacional de Salud (INS) para evaluar los efectos de las terapias de inmersión en la naturaleza sobre la salud mental de las personas. Estos resultados finalmente se publicaron el año pasado en la revista European Journal of Investigation in Health, Psychology and Education.

El caso de los trabajadores de salud de Bogotá

La investigación contó con la participación de funcionarios del Hospital Militar Central y del Instituto Nacional de Salud, tanto de áreas operativas como administrativas. De acuerdo con los investigadores, la decisión de trabajar con personas de este sector se tomó teniendo en cuenta que las exigencias en los entornos hospitalarios se han intensificado en los últimos años, especialmente durante la pandemia de covid-19.

“Resulta fundamental identificar estos factores estresantes y desarrollar intervenciones eficaces para fortalecer la resiliencia de los trabajadores frente al estrés, mejorando así su productividad, salud y bienestar general”, mencionan los autores, entre los que están Nórida Velez, Angélica Cruz y Paola Rodriguez.

En total, seleccionaron 82 participantes, que se dividieron en tres grupos que fueron monitoreados durante seis meses. Uno fue expuesto semanalmente en espacios como los parques Simón Bolívar, Los Novios y el Jardín Botánico de Bogotá. El otro grupo también fue expuesto con la misma frecuencia pero en bosques urbanos como Entrenubes, Las Mercedes y La Florida. El tercer grupo simplemente recibió capacitaciones en temas como liderazgo, relaciones interpersonales, trabajo en equipo, inteligencia emocional y adaptación al cambio.

Los dos primeros grupos siguieron el modelo típico de terapia forestal, incluyendo momentos de observación y reconocimiento del entorno, caminatas y respiración consciente. Todas las sesiones se llevaron a cabo en las mañanas.

Al tiempo, los investigadores realizaron evaluaciones psicológicas de estrés, ansiedad, fatiga y calidad del sueño. Los resultados, en síntesis, confirman los beneficios que empezó a promover Japón en los años 80.

El cambio más notorio fue en el grupo que visitó los bosques urbanos. Según el estudio, los niveles de estrés elevados disminuyeron del 25,9 % al 7,4 % en estas personas. También hubo disminuciones importantes en quienes fueron a los parques: pasaron de niveles de estrés elevado del 30 % al 16,6 %. Con el grupo que recibió las capacitaciones el cambio fue menor: del 16 % al 12 %.

Respecto a la calidad del sueño, los autores dicen que surgieron patrones distintos entre los grupos. Tanto el grupo de parque como el que recibió las capacitaciones no mostraron cambios: el 66 % y el 56 % de los participantes, respectivamente, reportaron una mala calidad del sueño a lo largo del estudio. En el grupo que realizó la intervención en el bosque, en cambio, ese porcentaje pasó del 71 % al 56 %.

Los autores explican que “el aislamiento y la reducción de estímulos urbanos propios de estos espacios pudieron haber influido en dichos cambios” en el sueño.

Por esto, su conclusión es que la terapia de inmersión en la naturaleza, particularmente en bosques urbanos, repercute positivamente en la salud mental y física, reduciendo el estrés, la ansiedad, la fatiga. Sin embargo, algo en lo que llaman la atención es que es necesario prolongar la duración de estas intervenciones para evaluar si estos beneficios se mantienen, disminuyen o se potencian con una exposición prolongada y recurrente.

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“Comprender los efectos a largo plazo de la inmersión en la naturaleza podría aportar evidencia valiosa para su integración en las estrategias de salud pública, reforzando los programas existentes de prevención de riesgos psicosociales en el lugar de trabajo y optimizando su eficacia tanto a nivel normativo como organizacional”, señalan los investigadores.

Más verde en las ciudades

El caso de Japón y de Colombia hace parte de la evidencia que existe sobre la relación entre la naturaleza y la salud mental. Diferentes estudios han confirmado que estar en contacto con entornos naturales ayuda a mejorar la ansiedad y los síntomas depresivos.

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El Centro Europeo de Medio Ambiente y Salud de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, ha publicado varios informes sobre el tema. En 2021, uno de estos analizó dos revisiones sistemáticas sobre los espacios verdes y azules (lagos o ríos urbanos) y su relación con la salud mental. Sus principales conclusiones señalan que, en general, la mayoría de los tipos de espacios verdes tuvieron efectos positivos tanto a corto como a largo plazo en la salud mental. Dicen que la vegetación densa y los matorrales fueron los únicos tipos de espacios verdes que parecieron no tener efectos, o incluso tener efectos negativos.

Por esto, una de las principales recomendaciones que ha hecho la OMS desde hace varios años es tener en cuenta los espacios verdes y azules en la planificación, especialmente, de las ciudades. Actualmente, el 56 % de la población humana global habita en zonas urbanas, pero se espera que en 2050 este porcentaje aumente al 70 %. Es decir, que en 26 años, aproximadamente 6.000 millones de personas vivirán en las ciudades del mundo.

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Esto cobra especial importancia frente a otro desafío: los trastornos mentales, considerados por la OMS como un importante problema de salud pública a nivel mundial. Se estima que una de cada cuatro personas en América Latina y el Caribe experimentará un trastorno de salud mental a lo largo de su vida. En ese contexto, los espacios naturales dentro de las ciudades no son solo lugares de recreación, también pueden ser parte de las estrategias para proteger y promover la salud mental.

Por Redacción BIBO Redacción BIBO

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