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Durante el empalme que se está llevando a cabo con los alcaldes de los municipios de Cundinamarca y el gobernador de ese departamento, en el Cubo de Colsubsidio, en Bogotá, el presidente electo, Abelardo De la Espriella, anunció que la bióloga marina y buzo profesional Sandra Bessudo será la directora general designada de Parques Nacionales Naturales de Colombia.
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Bessudo, hija de padre francés y madre belga, ha dedicado tres décadas a la defensa de los océanos colombianos. De hecho, como fundadora y directora de la Fundación Malpelo, logró ampliar el área marina protegida alrededor de la isla de Malpelo y conseguir que fuera declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.
También fue la encargada de liderar la construcción del plan ambiental ABC (Agua, Biodiversidad y Comunidades), presentado durante la campaña de De la Espriella. Una de las propuestas que más ha generado debate es la de los pilotos de fracking, siempre y cuando estos se hagan con “pilotos regulados, evaluados con la mejor ciencia disponible y veeduría independiente, que permitan decidir con evidencia”.
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Sobre este tema, Bessudo respondió en un video que “gracias a la tecnología actual, es posible disminuir los riesgos en el medio ambiente a la hora de realizar fracking, siempre y cuando no se hagan en ecosistemas estratégicos como en el páramo, acuíferos y selvas”.
Como lo contamos en este artículo, son varios los riesgos ambientales de esta práctica. Uno de ellos, por ejemplo, es el mayor consumo de agua necesario para producir combustibles. En Estados Unidos, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Science Advances en 2019, el uso de agua por pozo de extracción se incrementó en un 770 % entre 2011 y 2016.
Esto, decían los científicos en ese momento, “resultará en mayores volúmenes de aguas residuales de petróleo y gas producidos”. Cuando el agua se extrae de acuíferos cercanos a la zona de explotación, esto genera, de acuerdo con una revisión de evidencia científica de 2018 de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés), un riesgo para la disponibilidad de agua en zonas donde este recurso ya es escaso.
Otra de las propuestas es agilizar licencias ambientales y consultas previas. A esto se suman un sistema de monitoreo satelital para detectar deforestación, nuevas medidas de trazabilidad para el oro, el impulso al turismo de naturaleza y el fortalecimiento de los mercados de carbono.
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Además de su labor en la Fundación Malpelo y de su liderazgo en expediciones científicas o proyectos de monitoreo de tiburones, ha trabajado como alta consejera presidencial para la Gestión Ambiental, la Biodiversidad, el Agua y el Cambio Climático durante el gobierno de Juan Manuel Santos, y después dirigió la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC-Colombia).
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