“El margen de maniobra para actuar se está reduciendo”, sentenció hace unos días Qu Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al presentar el más reciente informe sobre el estado de los bosques del mundo.
Los principales hallazgos del reciente informe apuntan a que entre 1990 y 2025 se perdieron 489 millones de bosques debido a la deforestación, mientras que más de 460 millones de hectáreas se encuentran degradadas en todo el mundo.
En total, revela el informe, 1.560 millones de hectáreas de tierra se encuentran degradadas, principalmente por cuenta del crecimiento demográfico, los cambios en el uso del suelo y la creciente demanda de recursos naturales.
(Puede leer: Descubren una “desconcertante” rana venenosa en Ecuador que estaría en peligro de extinción)
En términos generales, los bosques cubren 4.140 millones de hectáreas, el 32 % de la superficie terrestre, y albergan hasta el 80 % de la biodiversidad terrestre del planeta. “Son la base de sistemas agroalimentarios resilientes, ya que casi un tercio de la población mundial depende de los bosques y los árboles para su seguridad alimentaria y su sustento”, explica la FAO.
“Junto con la creciente demanda de productos forestales y servicios ecosistémicos, estas tendencias están ampliando la brecha entre lo que los ecosistemas pueden proporcionar y lo que las sociedades necesitan”, aseguran los autores del informe.
Por estas razones, en el reciente documento la FAO defendió la necesidad de restaurar los bosques y los paisajes degradados a gran escala. De no hacerlo, la “inacción conlleva una carga económica mucho mayor que la restauración”, concluye el documento.
(Le puede interesar: ¿Viaja en la semana de receso escolar? En el Caribe habrá lluvias varios días y mar de leva)
En palabras del director de la FAO, “una restauración tardía o mal diseñada aumentará los costes a largo plazo, exacerbará las desigualdades y correrá el riesgo de condenar los paisajes a trayectorias insostenibles”.
Para ponerlo en cifras, el informe señala que el impacto anual de no restaurar los ecosistemas degradados se estima entre USD 878.000 millones y USD 6,3 billones, lo que equivale a entre el 2 y el 8,3 % del PIB anual.
Por otra parte, restaurar más de mil millones de hectáreas de tierras degradadas podría generar beneficios por valor de USD 1,8 billones anuales, “incluyendo una mayor
biodiversidad, una mejor regulación del agua y suelos más saludables”
De acuerdo con el documento, invertir USD 2,6 billones de dólares anuales durante 15 años en la degradación de la tierra y la sequía podría generar un retorno social de ocho dólares por cada dólar invertido. En condiciones favorables, advierte el informe, las ganancias podrían ser de hasta 30 dólares por cada dólar invertido.
(También puede leer: ¿Cuál es el origen de los murciélagos? Un estudio con colombianos reescribe su historia)
Sin embargo, el planeta está lejos de alcanzar estas cifras. El progreso, actualmente, es insuficiente, pues solo hay poco más de 206 millones de hectáreas de bosques en proceso de restauración.
“Los años que quedan hasta 2030 deben caracterizarse por una implementación de alta calidad: ampliar la restauración de bosques y paisajes centrada en las personas, basada en la ciencia y respaldada por políticas coherentes. Confío en que, mediante la acción colectiva y el compromiso compartido, podremos restaurar tierras degradadas a gran escala y construir un futuro mejor para todos”, concluyó el director de la FAO.
🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🐝🦜