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Durante los últimos 6.000 años, los científicos creían que la zarigüeya pigmea de dedos largos (Dactylonax kambuayai) y el petauro de cola anillada (Tous ayamaruensis), dos tipos de marsupiales, estaban extintos. Sin embargo, recientemente investigadores encontraron a dos ejemplares en las remotas selvas tropicales de Nueva Guinea.
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Hasta entonces, la información que se tenía sobre estos marsupiales se debía a los datos recopilados por medio de especímenes fósiles. Se sabía que la zarigüeya era proveniente de Australia durante el Pleistoceno y, del petauro, se conocía que era de Nueva Guinea en el Pleistoceno y principios del Holoceno.
Los investigadores también habían determinado que, al parecer, ambas especies se habían extinguido sobre la misma época.
En un artículo publicado en la revista del Museo Australiano, Tim F. Flannery, paleontólogo australiano, y su equipo describen que la zarigüeya pigmea se caracteriza por tener una raya a lo largo de la espalda y un dedo anular inusualmente largo, que es quizás el doble de largo que el resto de sus dedos. Lo usa para cazar larvas de insectos.
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Sobre el petauro de cola anillada, Flannery y su equipo en otro estudio detallan que “es el primer género nuevo de marsupial descrito en Nueva Guinea desde 1937″.
El equipo analizó una serie de fotografías que habían sido tomadas por investigadores locales y fragmentos fósiles que estaban albergados en algunos museos. En el trabajo, en el que participaron integrantes de la comunidad, encontraron que había ejemplares de ambas especies que estaban viviendo en la península Vogelkop de la isla.
Rika Korain, integrante de la comunidad y coautora del artículo, le explicó a IFL Science que “algunos clanes Tambrauw y Maybrat lo llaman localmente Tous (...) el petauro es un animal sagrado. Se considera una manifestación de los espíritus de los antepasados y es fundamental para una práctica educativa conocida como ‘iniciación‘“.
Aunque los investigadores celebraron la noticia, todavía les queda una pista por resolver: ninguna de las dos especies tiene parientes cercanos en ninguna otra parte de Nueva Guinea. Entonces, ahora la pregunta que se plantean es cómo llegaron a la isla.
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Además, el estado de conservación de ambas especies sigue siendo una incógnita, pues parece que tienen una distribución limitada y que podrían ser vulnerables a amenazas como la tala y la conversión forestal. Por eso, al final del estudio, piden que se tomen las medidas pertinentes para promover su conservación.
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