En los próximos meses, con especial énfasis en el último trimestre del año y el primero de 2027, buena parte del mundo vivirá uno de los fenómenos de El Niño más fuertes de las últimas décadas. Aunque no todas las regiones del planeta se verán afectadas, en varias se espera que las temperaturas estén por encima de los registros históricos, lo que puede aumentar incendios forestales y periodos de sequía.
Mientras varios países, como Colombia, empiezan a sentir los efectos de El Niño, investigadores de la Academia China de Ciencias, una de las instituciones de investigación más importantes del mundo, acaban de publicar un estudio en el que cuestionan la capacidad de adaptación que tienen los árboles luego de sequías prolongadas, como las que se vivirán en los próximos meses.
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Hasta el momento, resumen los científicos, se creía que la aclimatación de los árboles mitigaría los impactos de la sequía. Sin embargo, continúan los investigadores, el grado de aclimatación de los árboles no se ha estudiado en profundidad, lo que también limita las bases que se tienen en cuenta en las modelaciones climáticas.
Por eso, la pregunta que guio la reciente investigación fue si los árboles pueden aclimatarse al estrés hídrico prolongado (sequías, en otras palabras) modificando su fisiología, es decir, su funcionamiento.
Para responder a su inquietud, los científicos adelantaron 40 experimentos que realizaron en bosques de todo el mundo, “lo que representa una de las evaluaciones de campo más completas sobre la aclimatación a la sequía”. Los resultados de este trabajo fueron publicados recientemente en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
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En términos generales, el experimento consistió en instalar canaletas bajo la cubierta forestal para desviar parte de la lluvia antes de que llegara al suelo. El objetivo era reducir la disponibilidad de agua mientras los árboles permanecían enraizados en suelos naturales y rodeados por sus comunidades forestales.
“Este enfoque permitió a los investigadores examinar las respuestas a la sequía a largo plazo en condiciones forestales realistas, en lugar de en experimentos artificiales en macetas o a lo largo de gradientes de precipitación naturales”, describió la Academia China de Ciencias en un comunicado.
Tras el experimento, los científicos examinaron 24 rasgos fisiológicos relacionados con el transporte del agua, la resistencia a la sequía y la fijación de carbono.
La principal conclusión, explicó Liang Xingyun, primer autor del estudio, fue que “los árboles mostraron una notable falta de adaptación en sus capacidades hidráulicas y fotosintéticas a pesar de las prolongadas reducciones en la disponibilidad de agua”.
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Dicho de otra manera, los márgenes de seguridad hidráulica (el rango entre el estado hídrico de un árbol y el punto en el que su sistema de transporte de agua se vuelve vulnerable a los daños) se redujeron significativamente. Los árboles, agregaron los investigadores, “operaban más cerca de sus límites hidráulicos sin aumentar sustancialmente su resistencia a los daños hídricos”.
Los resultados, indicaron los científicos, cuestionan la suposición de que los árboles se aclimatarían a un clima más seco, lo que a su vez proporciona un punto de referencia más ajustado para mejorar las proyecciones de las futuras respuestas de los bosques a la sequía.
“A medida que las sequías se vuelven más frecuentes y severas, reconocer la limitada capacidad de aclimatación de los árboles será fundamental para comprender mejor y proteger el futuro de los bosques”, concluyeron los científicos.
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