29 Aug 2018 - 3:38 p. m.

Excluír la ganadería de zonas poco productivas, la propuesta del Instituto Humboldt

Colombia le dedica 35’709.158 hectáreas a la ganadería. Pero muchas de ellas, particularmente en la región Andina, Pacífico y Amazónica deberían tener ciertas restricciones. El Instituto Humboldt propone cómo lograrlo.

- Redacción Vivir

En los departamentos de Córdoba, Sucre y Antioquia, la ganadería está intrincada en la cultura. Estos suelos al noroccidente del país son altamente productivos, pero la actividad ganadera se desarrolla en humedales, que son zonas importantes para la conservación.

Esta y otras conclusiones hacen parte del informe sobre las áreas aptas para la actividad ganadera en Colombia. Andrés Etter y Andrés Zuluaga, de la Universidad Javeriana, el cual hace parte del reciente Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia (Bio2017) publicado por el Instituto Humboldt. 
 
De acuerdo con la propuesta del Instituto, la ganadería no es buena ni mala per se, por lo tanto, su análisis debe de nacer del contexto donde esta se desarrolla.

En los últimos años se han librado fuertes debates acerca de cómo identificar áreas que se excluyen de la actividad ganadora y que requieren intensificación productiva o necesidad de un manejo específico para garantizar la conservación de sus ecosistemas naturales. 

Y es que parte de la responsabilidad de la ganadería en el deterioro ambiental y  la destrucción de los ecosistemas es debido a que su expansión ha sucedido en áreas silvestres como los bosques tropicales de tierras bajas, andinos y secos, complejos de humedales, páramos y sabanas con transformaciones drásticas, muchas de ellas irreversibles. (3.000 ganaderos colombianos que frenan el cambio climático)
 
Sin embargo, el sector ganadero en Colombia sigue teniendo un rol importante en la economía nacional porque genera alrededor del 19% del empleo agropecuario rural y cerca del 6% del empleo total nacional.

En la actualidad, el problema de la ganadería en Colombia se concentra en una frase: es poco productiva y tiene un alto impacto ambiental, y no hay planificación o gestión de la biodiversidad a la hora de hacerla, o programas de conservación y restauración regional o nacional en humedales y páramos.

El informe del Insituto Humboldt analizó las zonas en donde se hace pastoreo en Colombia y si esas zonas coinciden con la presencia de anfibios y mamíferos endémicos, si esas zonas son áreas fértiles (que podrían competir con sitios ideales para agricultura), con áreas de pendiente (que es un factor clave pues entre mayor inclinación el nivel de degradación aumenta), si está en zonas de  humedales y páramos, o si se está realizando en parques nacionales, parque regionales o reservas de la sociedad civil destinadas para conservación.

Una vez identificadas las áreas, se revisaron los niveles de productividad de las zonas actuales en pastoreo para definir cuáles excluir, restringir o promover de la actividad ganadera. Según el informe las áreas que deberían excluirse, de acuerdo con las limitaciones biofísicas y la baja productividad, se concentran principalmente en las regiones de los Andes, Caribe y Pacífico, mientras que aquellas susceptibles de restricción están, en especial, en el Caribe y los Andes.

Colombia le dedica 35’709.158 hectáreas de territorio a la ganadería. La Orinoquia colombiana ocupa el primer lugar con 11.411.948 ha, le siguen, la Andina con 10.915.099 ha,  el Caribe con 6.969.226 ha, la Amazonia con 3.187.019 ha, el Magdalena con 2.154.982 ha, el Pacífico con 848.750 ha, y el Catatumbo con 222.134 ha.

También hay una repartición desigual de las ganancias que genera la ganadería. En términos generales, la ganadería a pequeña escala es la que predomina en el país. El 45% de las fincas tienen menos de 10 animales. También hay concentración en unos cuantos latifunsitas: el 81% controla tan solo el 25% del hato nacional, con menos de 50 animales por finca. El 19% de los finqueros controla el 75% del ganado colombiano. (Sacar carne contamina más que explotar petróleo)

Por ejemplo en la región Andina, caracterizada por altas pendientes, ecosistemas de páramo y áreas de nacimiento de gran parte de los ríos que surten la demanda hídrica del país, el tipo de ganadería que se realiza hace evidente su impacto negativo en términos de degradación del suelo y contaminación de los cuerpos de agua.
 
En la Caribe, los conflictos por ganadería están asociados a la trasformación de humedales (gran parte de ellos ubicados en dicha zona) y de suelos fértiles (en especial en las sabanas de Córdoba y Sucre) considerados como de gran potencial agrícola.
 
Según el informe, un escenario ideal para el país es aquel en donde las áreas de la geografía nacional que presentan conflictos por uso ganadero y que deben excluirse del pastoreo sean usadas para la conservación de ecosistemas naturales, y las que puedan ser declaradas como restringidas, se implementen sistemas agropecuarios sostenibles que combinen árboles con pasturas y animales, y distintos cultivos.

 

 

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