Las fotografías de puntos críticos de Bogotá muestran una escena que se repite en diferentes sectores: bolsas de basura, escombros y residuos acumulados en calles y esquinas, incluso junto a avisos que recuerdan las sanciones por arrojar desechos en el espacio público.
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El problema no es menor. Durante 2025, Bogotá recolectó 320.374 toneladas de residuos en puntos críticos y zonas de arrojo clandestino. Al mismo tiempo, el volumen de residuos que terminó diariamente en el espacio público llegó a 968 toneladas, un aumento de 18,96 % frente a las 813 toneladas registradas el año anterior.
La ciudad también redujo el número de puntos críticos activos, que pasó de 623 en 2024 a 478 en noviembre de 2025. Sin embargo, el aumento del arrojo clandestino muestra que recoger los residuos no necesariamente evita que vuelvan a aparecer.
La localidad de Santa Fe ha desarrollado diferentes intervenciones para atender puntos críticos. En marzo de 2026, la Alcaldía Local, junto con Aguas de Bogotá, UAESP y la Policía Comunitaria, retiró 10 toneladas y 16 metros cúbicos de escombros y material voluminoso de un punto ubicado en el barrio El Dorado. La intervención había sido solicitada por la comunidad y estuvo acompañada de acciones pedagógicas sobre la adecuada disposición de residuos.
La administración local señala que este tipo de acciones hacen parte de la Operación Espacio Público, que incluye la recuperación de zonas afectadas y el seguimiento a puntos críticos. En El Dorado, además, se realizaron visitas con la comunidad antes de la jornada de limpieza y se anunció la continuidad del seguimiento al lugar.
Las sanciones no han detenido el problema
La existencia de normas y sanciones tampoco ha impedido que los residuos continúen llegando al espacio público. En 2025, Bogotá impuso más de 2.400 comparendos por el manejo inadecuado de residuos ordinarios y residuos de construcción y demolición. En los primeros meses de 2026, la cifra ya había superado los 600 comparendos.
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En Santa Fe, la Alcaldía ha articulado estas acciones con la Policía, la UAESP y los operadores de aseo. En mayo de 2025, durante un comité con 20 presidentes de Juntas de Acción Comunal, uno de los temas centrales fue precisamente el manejo inadecuado de las basuras. En esa reunión se planteó fortalecer el cumplimiento de los horarios de recolección y sancionar comportamientos como sacar residuos fuera de los horarios establecidos o arrojar escombros en el espacio público.
Las cifras distritales muestran así una contradicción: Bogotá recoge cada vez más residuos de los puntos críticos, pero también continúa recibiendo grandes cantidades de basura en sus calles. En 2025, la ciudad logró retirar más residuos de estos lugares y reducir el número de puntos críticos activos, pero el arrojo clandestino diario aumentó.
En una ciudad donde se generan más de 6.600 toneladas de residuos diariamente y se han identificado más de 23.400 puntos de arrojo clandestino, según cifras citadas por el Concejo de Bogotá, las fotografías de estos lugares dejan de ser únicamente registros de suciedad, y pasan también a dejar en evidencia la dificultad de sostener las intervenciones.
En Santa Fe, las jornadas de limpieza, los controles, la pedagogía y el seguimiento buscan recuperar esos espacios. El desafío ahora está en evitar que el punto vuelva a convertirse en un lugar de disposición clandestina.
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