En el costado occidental del parque Simón Bolívar, junto al Jardín Botánico, la Unidad Deportiva El Salitre concentra desde 1973 buena parte de la infraestructura destinada al alto rendimiento en Bogotá. Sus coliseos menores han recibido por décadas a deportistas de lucha, pesas, boxeo, esgrima, gimnasia, karate, judo, tenis de mesa, baloncesto, voleibol, entre otras disciplinas. Una parte de ese complejo lleva casi nueve años entre cerramientos, estructuras inconclusas y prórrogas de contratos.
La intervención comenzó en 2017 y terminó con un incumplimiento. En 2023, el IDRD adjudicó otro contrato por COP 43.951 millones para desmontar las obras deterioradas y levantar un nuevo centro de entrenamiento. Tres años después, la construcción no comienza y una diferencia sobre las condiciones del suelo siembra incertidumbre sobre el presupuesto definitivo.
Una diferencia bajo tierra
La controversia surgió con el estudio de suelos que se elaboró bajo el contrato actual. El documento habló de franjas de material orgánico de hasta de 5,3 metros de espesor, a 25 metros de profundidad. Con base en esa caracterización, el diseño recomendó pilotes de 35 metros para atravesar esos estratos. El problema apareció cuando el IDRD comparó esa información con estudios anteriores, que describían principalmente arcillas de alta plasticidad y no registraban una capa orgánica de esas dimensiones.
Por ello, la entidad contrató un contramuestreo independiente con siete perforaciones y ensayos acreditados de laboratorio. Los resultados encontraron pequeños lentes orgánicos de siete centímetros dispersos en la masa arcillosa. Asimismo, en las profundidades donde el contratista había dibujado franjas de varios metros, el contenido de materia orgánica osciló entre 7,5 y 15,9 %, por debajo del umbral de 20 % empleado para clasificar un suelo como orgánico. Los únicos valores superiores aparecieron en puntos aislados y a mayor profundidad.
La diferencia resulta determinante, porque el estudio relacionó la longitud de los pilotes con la necesidad de atravesar el supuesto estrato orgánico. Aun así, el contramuestreo se limitó a verificar ese componente y no analizó de manera integral la capacidad del terreno, los asentamientos ni las cargas de la estructura. Por esa razón, sus resultados cuestionan el modelo original, pero no permiten establecer por sí solos cuál debe ser la cimentación definitiva.
Presupuesto que perdió piso
La discusión técnica comenzó cuando el proyecto ya había avanzado en otros trámites. La licencia de construcción quedó en firme el 23 de abril de 2025, con una cimentación de pilotes, dados y vigas de amarre. Los estudios definitivos llegaron al IDRD tres meses después, y la entidad detectó las inconsistencias geotécnicas en agosto. Para entonces, el presupuesto para la construcción había pasado de COP 42.077 millones a COP 69.040 millones, una diferencia del 64,1 % frente al valor inicial.
El informe señala que la cimentación estaba sobredimensionada. El pleito alrededor del presupuesto debió resolverse en el Comité de Contratación, pero una inspección que realizó la Personería no encontró evidencia de dicho trámite.
Lo que sí halló el organismo de control es que en la idea de renovar la unidad deportiva se han destinado COP 61.983 millones, en nueve contratos desde 2009. Si Bogotá avala una nueva adición por CP 26.962 millones, la suma a la fecha ascendería a COP 88.945 millones. No obstante, vale aclarar que esa cifra representa una proyección y no un costo aprobado ni dinero efectivamente pagado. Tampoco descuenta los recursos recuperados mediante las pólizas del contrato anterior.

Una promesa todavía sin fechas de cumplimiento
En respuesta a los cuestionamientos de la Fiscalía, el IDRD aseguró que adelanta las últimas revisiones y mantiene la meta de empezar las obras en el último trimestre de 2026, como lo afirmó su director, Daniel García Cañón.
La entidad indicó que después de esas revisiones continuará la entrega y validación de planos, memorias y presupuestos. Sin embargo, no precisó cuál es el costo actualizado, si ya recibió los documentos que le prometieron en septiembre ni qué solución adoptará para la cimentación. Tampoco aclaró si el comienzo que anunció corresponde a la demolición, a actividades preliminares o a la construcción de los nuevos coliseos.
El proyecto prevé atender 20 disciplinas convencionales y 11 paralímpicas. Mientras tanto, el Instituto asegura que mantiene escenarios alternativos para los deportistas afectados. Con el último trimestre a punto de comenzar, la viabilidad del anuncio dependerá de que el Distrito apruebe los diseños, defina el presupuesto y explique cómo iniciará una obra cuyos principales documentos todavía están sin validación.
Más información sobre Bogotá: Así creció sobre la calle 26 el puente que conectará el viaducto del Metro de Bogotá.
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Jesus(25812)•22 de septiembre de 2026 – 18:51Las obras chimbas del alcalde de la galaxia, peñalosa