14 Sep 2020 - 6:30 p. m.

Diego, el estudiante de periodismo que recibió golpiza por parte de policías en Fontibón

Se trata de Diego Patiño, quien es estudiante de comunicación de 19 años. Desde el año pasado viene cubriendo las manifestaciones, pues tiene un medio de comunicación independiente. Denuncia que, además de la golpiza, los uniformados que lo retuvieron hicieron que los detenidos de la URI donde se encontraba le robaran sus pertenencias.

Diego Patiño salió el pasado jueves 10 de septiembre a cubrir las manifestaciones que se presentaban ese día tras la muerte de Javier Ordóñez, al parecer, a manos de policías. Patiño tiene un medio de comunicación independiente y viene cubriendo marchas y manifestaciones desde el pasado 21 de noviembre, en el paro nacional.

Ese jueves, el estudiante llegó hasta el parque Villemar, ubicado en la localidad de Fontibón y se acercó al CAI Santander. “Cuando llegamos (iba acompañado de algunos familiares) ya estaban agrediendo a una persona que iba a tomar unas fotos de alguien que había sido capturado. Yo seguí avanzando y me encontré con una fila de gente, cuando llegué nos cayó una piedra que había sido lanzada por la Policía”, relató Patiño.

El estudiante asegura que agarró la piedra para reclamarle a los policías por qué la habían tirado hacía ellos. “Cuando alcé la piedra uno de los policías se vino hacía mi de una forma muy amenazante, pensé que me iba a dar un cabezazo, entonces me volteé y le di la espalda, para ver si el policía lo dejaba pasar y no llegaba a mayores, pero agarró la maleta que tenía en la espalda y me tiró al piso. Ahí se me vinieron como unos ocho policías encima a pegarme”, aseguró.

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Patiño dice que intento tirarse hacía atrás, soltarse de los policías, pero que decidió dejar de forcejear cuando uno de ellos le pegó en la cara, en uno de sus ojos. “El policía bajó mi cabeza hasta su cintura y me aventó el puño en el ojo, ahí me rendí y me dejé llevar al CAI”, dijo.

Siguió su relato asegurando que cuando ya llegaron al CAI lo metieron al baño del lugar, le tiraron sus pertenencias y la paliza continuó por parte de dos policías que siguieron golpeándolo. “Después comenzaron a requisarme y cuando encontraron mi cámara se las rapé y me acurruqué con ella, porque yo temía que me la robaran o me la rompieran. Al quitárselas volvieron a golpearme, el primer agresor, el que me pegó el puño afuera, comenzó a tratar de golpear mi cabeza contra el inodoro y yo como podía colocaba los brazos para evitarlo”.

Al lugar llegó una defensora del pueblo, dice Patiño, y esta pidió que dejaran de golpearlo y los uniformados así lo hicieron. Dice que, como pudo, le entregó la cámara a la defensora y le pidió que se la entregara a los familiares que estaban fuera del CAI. “Le supliqué casi que llorando que no le fuera a entregar mis cosas a la Policía, porque una cámara siempre es costosa y es mi herramienta de trabajo”, explicó.

La defensora le recibió el celular y la cámara, pero no pudo entregarle la billetera, pues uno de los policías se la quitó y sacó su cédula, asegura que nunca se la devolvieron. Después, lo sentaron junto a otras personas que se encontraban en el CAI. “Me dejaron ahí con esos muchachos y antes de que ellos salieran del CAI nos echaron gas pimienta. Yo me cubrí con un buso como podía, pero a los otros chicos sí les afectó más porque ya estaban esposados”, contó.

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Desde entonces, dice que perdió la noción del tiempo, pues no tenía cómo mirar la hora, pero cree que sobre las 9:00 o 10:00 de la noche fueron trasladados a la URI de La Granja, ubicado en la localidad de Engativá. “Cuando llegamos, la verdad ya sentía mucho temor. Había unos policías vestidos de civiles que, aunque no nos lo dijeron directamente, hablaron duro para que los escucháramos: 'Aguanta arreglarles el otro lado de la cara´, dijeron. Eran dos personas los que decían eso y sentí mucho miedo, pues ya estaba vuelto nada”, asegura Patiño.

Sin embargo, dice que llegó un teniente que los auxilió al verlos tan golpeados. " Ahí uno se da cuenta de que no hay que generalizar. Él sí fue muy amable, me ayudó con la inflamación del ojo. Fue muy humano y yo quedé muy agradecido con él", dijo. Pero, dicho teniente solo estuvo un rato y después los trasladaron a Medicina Legal para revisarlos. Aun así, Patiño dice que no recibió ningún parte médico y no le dijeron cuáles eran las afectaciones de su ojo, que era el más afectado.

Después, los trasladaron a otra estación de Policía en Fontibón, cerca de la Zona Franca. “Nos metieron al lugar donde están todos los reclusos, y me dejaron a mí junto a otros cinco chicos en el patio. Y algo que me pareció muy indignante de parte de la institución fue que los policías trajeron a algunos reclusos y les dijeron: ‘escojan lo que les guste’ y comenzaron a quitarnos las cosas. Uno de esos me dijo que quería mi buso, y para que se lo diera el Policía me quitó las esposas y me hizo entregarle el buso al recluso. Después llegó otro y también me quitó mis tenis”, aseguró Patiño.

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Y pasó toda la noche en esa estación sin buso ni zapatos. “El abuso de la autoridad estuvo más que recalcado. Los policías dejaron de molestarnos y tuvimos que pasar toda la noche de pie. Cuando amaneció pude dormir un poco y hacía el medio día dejaron entrar un refrigerio que me trajo mi abuela, pues no había comido nada desde la noche anterior”, relató.

Finalmente, en horas de la tarde, lo dejaron en libertad. El estudiante interpuso una denuncia por las agresiones que recibió y no fue atendido sino hasta que su mamá lo llevó a un centro de salud cuando quedó en libertad. Por el momento, Diego Patiño asegura que se encuentra recuperándose en su casa, debido a que tiene incapacidad médica por los golpes.

Este no ha sido el único caso denunciado de presunto abuso policial durante las manifestaciones, pues se han registrado 13 fallecimientos de personas que resultaron heridas con arma de fuego. De acuerdo con declaraciones que la alcaldesa Claudia López entregó el pasado viernes 11 de septiembre, lo sucedido fue “una auténtica masacre con los jóvenes de nuestra ciudad. Son 13 muertos, 119 denuncias documentadas de ciudadanos que manifiestan haber sido victimas de agresión, abuso policial o que dispararon hechos por miembros de la Policía. Hay 72 heridos a bala en 48 horas, es lo más grave que ha pasado en Bogotá desde la toma del Palacio de Justicia”. Por el momento la Policía de Bogotá ha asegurado que no brindará ningún tipo de información sobre los casos denunciados y que, las declaraciones, estarán en manos del Ministerio de Defensa.

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