En medio de las críticas por el deterioro de la cancha del estadio El Campín a comienzos de febrero, que obligó al aplazamiento de un compromiso del torneo profesional de fútbol, tanto el Distrito como Sencia (operador del escenario), anunciaron acciones para garantizar la óptima recuperación de la cancha.
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Por un lado, el IDRD anunció un seguimiento a los compromisos que adquirió Sencia, entre ellos un plan de choque para intervenir las zonas más afectadas de la grama; priorizar el calendario futbolístico; no realizar conciertos durante febrero, y garantizar que el campo de juego cumpla los estándares para los partidos en torneos internacional.
Por el otro, el operador no solo ya empezó a cumplir los compromisos, sino que anunció la reprogramación de un concierto, denominado festival Pa’ Gozar y Cantar 2.0, previsto inicialmente para el 28 de febrero, el cual aplazaron para el 28 de marzo de 2026, ampliando un mes más el compromiso de no hacer eventos masivos que afecten la grama. Frente a los que adquirieron boletería para este evento, la empresa indicó que garantizarán la misma nómina de artistas y la validez de las boletas. Lo único que cambia es la fecha.
Todo esto se hace atendiendo uno de los compromisos del contrato de Asociación Público-Privada (APP), que obliga al Sencia a priorizar los eventos deportivos, sobre los eventos culturales o conciertos.
“El estado de la cancha era inaceptable para un escenario de esta relevancia. Nuestro deber es proteger este patrimonio y garantizar su destinación principal, que es el fútbol”, afirmó Daniel García Cañón, director del IDRD.
La entidad también reforzó la interventoría para verificar el cumplimiento de las obligaciones contractuales y evaluar periódicamente la evolución del terreno mediante informes técnicos y visitas especializadas.
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Un respiro para la gramilla
La reprogramación fue anunciada por Sencia tras advertencias técnicas sobre la necesidad de darle descanso al terreno de juego, lo que llevó a aplazar el festival Pa’ Gozar y Cantar 2.0, previsto inicialmente para el 28 de febrero, y trasladarlo al 28 de marzo.
Expertos, entre ellos académicos de la Universidad Distrital, han señalado que el césped requiere al menos 15 días de reposo entre espectáculos masivos para conservar su estructura y capacidad de drenaje.
Con este ajuste, febrero quedó destinado exclusivamente a la recuperación del campo y a la programación deportiva, lo que permitió que la gramilla continuara su proceso de mejora antes de los próximos compromisos de los equipos capitalinos.
Nuevas tensiones para finales de marzo
Aunque el aplazamiento alivió la presión sobre la cancha en febrero, el traslado del concierto al 28 de marzo vuelve a generar inquietudes sobre el calendario de finales de mes.
Esto, debido a que Millonarios tendría un partido programado el 29 de marzo, apenas un día después del evento musical, una situación similar a la ocurrida el 1 de febrero, cuando el equipo enfrentó al Medellín tras un concierto y el partido tuvo que suspenderse por problemas en el drenaje.
Además, Santa Fe jugaría el 1 de abril en el mismo escenario, lo que deja un margen reducido para la recuperación del césped.
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¿Qué hará Sencia?
Frente a estos riesgos, Sencia señaló que ha intensificado los trabajos de hibridación, una técnica que combina césped natural con fibras sintéticas, con el objetivo de mejorar la resistencia del campo ante calendarios exigentes.
Según el concesionario, estas intervenciones deberían evitar que se repitan los problemas registrados a comienzos de febrero.
No obstante, las autoridades distritales advirtieron que seguirán evaluando el impacto de estos eventos y no descartan tomar medidas contractuales o administrativas si se incumplen los acuerdos.
A la espera de resultados
Por ahora, el Distrito espera que los ajustes en la agenda y el refuerzo en el seguimiento técnico permitan consolidar la recuperación del césped y evitar nuevas afectaciones al fútbol, actividad principal del estadio según el contrato de concesión.
Mientras tanto, el calendario de finales de marzo y comienzos de abril será clave para determinar si las medidas adoptadas resultan suficientes para proteger uno de los escenarios deportivos más importantes de Bogotá.
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