28 Dec 2019 - 1:00 a. m.

En lo ambiental, no solo se pensó en el río Bogotá

En este cuatrienio se avanzó en protección animal y reciclaje, pero Peñalosa sale enemistado con los ambientalistas por ideas como intervenir la reserva Van der Hammen y construir el Sendero de las Mariposas. Aseguran que se trató de un tema de comunicación con la ciudadanía.

Mónica Rivera - @Yomonriver (mrivera@elespectador.com)

En los últimos cuatro años se han sembrado alrededor de 486.000 árboles en Bogotá.   / Archivo El Espectador
En los últimos cuatro años se han sembrado alrededor de 486.000 árboles en Bogotá.   / Archivo El Espectador

Los temas ambientales hicieron impopular, en estos últimos cuatro años, a Enrique Peñalosa. Si bien se avanzó en la recuperación del río Bogotá —con la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre y el control de vertimientos sobre los afluentes— y logró ingresar once de los quince humedales de la ciudad en la lista Ramsar, otros temas como la tala de árboles y proyectos como el Sendero de las Mariposas no jugaron a su favor.

En términos generales, la administración resalta el trabajo que se realizó sobre los cuerpos de agua. Alrededor de 160 hectáreas fueron recuperadas en humedales y al menos 102 personas fueron capturadas o sancionadas por arrojar escombros en la estructura ecológica principal. Asimismo, se resalta el trabajo de la Corporación Autónoma Regional (CAR) con respecto a la adecuación hidráulica que realizó en el río Bogotá, con la que se sacaron los sedimentos del afluente y, de paso, se logró mitigar el riesgo de inundación de quienes viven cerca al río.

De la misma forma, se destacó el trabajo en los Cerros orientales, donde la CAR logró demoler una de las mansiones construidas ilegalmente dentro de la zona protegida; por su parte, el último informe de Bogotá Cómo Vamos asegura que se han dado grandes avances en cuanto al aprovechamiento de residuos sólidos, que pasó del 15,5 % al 25,1 %.

(Lea también: Disminuyeron los homicidios, pero aumentaron los hurtos)

La discusión comienza cuando se tocan temas como la tala de árboles. Si bien el Distrito indica que en los últimos cuatro años se sembraron alrededor de 486.000 árboles, así como se trabajó con jóvenes del Idipron para hacer la desactivación de las semillas y el material vegetal del retamo espinoso, proyectos como la intervención de humedales para construir senderos y la tala de 34.000 árboles en parques y espacios verdes, como el bosque de San Carlos, han generado el rechazo masivo de la ciudadanía.

Es lo mismo que ocurrió con el Sendero de las Mariposas, un proyecto con el que se busca construir un camino cortafuegos en los Cerros orientales, pero que también sería turístico, pues uniría a Usme con Chía. “Es necesaria la construcción de una estructura que lleve hidrantes y permita que la comunidad pueda ser vigía a través de los diferentes accesos. El sendero es uno de los grandes proyectos para el cambio climático en la ciudad”, dijo Óscar López, subsecretario de Ambiente.

Para Andrés Plazas, de Amigos de la Montaña, más allá de que no se quiera permitir endurecer zonas protegidas de los Cerros orientales, el Distrito no ha sabido socializar sus proyectos, pues tuvo la misma negativa con el cambio de los buses de Transmilenio y la propuesta para intervenir la reserva Van der Hammen para ampliar vías que la atravesarían.

(Le recomendamos: Salud en Bogotá: ¿qué se hizo en cuatro años?)

“La visión de Peñalosa siempre fue: yo sé qué es lo que necesita la ciudad, por eso siempre le faltó legitimidad. Nosotros queremos algo en lo que tengamos opinión y participación, no solamente algo bonito. Lo otro que le pasó, en el caso del Sendero, es que todo se manejó en secreto, lo que dio pie a mucha desinformación”, aseguró Plazas.

En este mismo sentido, la ambientalista Alegría Fonseca afirma que “no hubo apropiación ni se trabajó para que la gente se sintiera acorde; eso le significo a Peñalosa un fuerte rechazo que hizo que muchas cosas buenas que hizo no se notaran”. Entre estas, la conformación del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, que cambió las prácticas que se realizaban en Zoonosis y focalizó su atención en el rescate y la atención de los animales en calle.

En cuanto a la calidad del aire, Bogotá Cómo Vamos resalta la reducción en el promedio anual de los indicadores PM10 y PM2,5, así como la cantidad de sólidos suspendidos en afluentes como los ríos Fucha, Tunjuelo y Salitre, pero llama la atención en los valores registrados en las localidades Kennedy, Tunal y Usaquén, donde los indicadores superan lo indicado como aceptable.

Para López, este no fue un problema único de esta administración. Argumenta que en los últimos cuatro años se han mejorado las condiciones y se estrenarán tres nuevas estaciones de monitoreo, con la red más moderna del país, pero hay que tener en cuenta que “hay fenómenos locales, regionales y globales que afectan la calidad de nuestro aire, por ejemplo, los incendios al comienzo del año. Dejamos recomendaciones pero es muy probable que se sigan presentando emergencias por inversiones térmicas, dirección de los vientos o la incidencia de la arena del Sahara”.

(Le puede interesar: En lo social, a Peñalosa le bastó con lo necesario)

En cuanto a esto es importante señalar que la próxima administración tendrá grandes retos al respecto, en especial con lo que hará con el transporte de carga, uno de los principales contaminantes en la ciudad. De la misma forma, tendrá de por medio determinar qué hará con el relleno sanitario de Doña Juana, pues en campaña Claudia López señaló que lo cerrará, ante las afectaciones que genera a la comunidad aledaña del Mochuelo Alto y Bajo, pero en los últimos meses el consorcio encargado de su administración comenzó a tratar los lixiviados por ósmosis a la inversa como parte de los puntos que debe cumplir para ampliar la vida útil del relleno, que se vence el otro año.  

Aunque se lograron avances en la recuperación del río Bogotá, como lo dicta la sentencia del Consejo de Estado, y en la consolidación de Instituto de Protección Animal, a Peñalosa la impopularidad le costó, por lo menos, dos grandes proyectos de campaña, que la próxima administración deberá determinar si rescata o no.

Los avances en protección animal

La actual administración creó el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idpyba), que cambió la atención que se da a los animales en calle y ahora presta el servicio de urgencias veterinarias. En total, desde 2017, fueron atendidos unos 220.000 animales en el instituto. Por su parte, la Secretaría de Ambiente y la Policía Metropolitana se encargaron del rescate de especímenes silvestres, y en los últimos cuatro años han logrado recuperar alrededor de 10.500 animales silvestres del tráfico de fauna, el 70 % de los cuales fueron liberados en sus ecosistemas.

Pese a ello, de acuerdo con el último informe de Bogotá Cómo Vamos, las cifras de animales incautados y entregados voluntariamente han disminuido drásticamente en los últimos años, por lo que dentro de las recomendaciones que entrega a la administración entrante está ejecutar mayores acciones de control, decomiso, rehabilitación y liberación.

 

*            *           *
Si quiere conocer más sobre lo que pasa en Bogotá, lo invitamos a seguir nuestra página en Facebook

Comparte: