A pesar de ser un sistema al cual se debe pagar para ingresar, en Transmilenio también se palpita el fenómeno de la habitabilidad de calle. Varios videos e imágenes de personas durmiendo en los vagones o simplemente sentados en algún lugar de los biarticulados o estaciones viene generando entre los usuarios una preocupación adicional a todo lo que ya ocurre en buses y estaciones. Pero el problema es más complejo y refleja una problemática con rostros humanos que se vive en toda la ciudad.
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Su presencia, con sus costales cargados de reciclaje, su higiene y, en ocasiones la percepción de inseguridad que generan, ha llevado a pasajeros y a conductores a pedir la intervención de las autoridades, exigiendo que el Distrito los atienda y, de paso, garantizar en el sistema un derecho que parece básico: la mínima tranquilidad en los buses.
El debate se reabrió recientemente tras la publicación de un video en redes, en el que un conductor, preocupado con la situación tras encontrarse con un habitante de calle durmiendo en el ‘acordeón’ del biarticulado, pidió acciones de la administración. El transportador se dirigió al alcalde Carlos Fernando Galán indicando que, en seis de cada 10 buses, se ven habitantes de calle. “Este es un mensaje para el señor alcalde de Bogotá, para que por favor nos colabore a todos los conductores y, en especial, a los usuarios. Los habitantes de calle están cogiendo los móviles para dormir”, sostuvo.
Las respuestas oficiales avivaron la discusión. Roberto Angulo, secretario de Integración Social, por ejemplo, salió a calificar al conductor de “desinformado”, al explicar que existen protocolos para que los transportadores pongan en conocimiento de las autoridades la presencia de habitantes de calle en el sistema.
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No obstante, las críticas van más allá de un simple reporte. Como lo evidencia la declaración del concejal Juan David Quintero, quien llegó a cuestionar a la Alcaldía si es que esta población tiene pase gratuito al sistema. Agregó que solo 2026, TM reportó 21 casos de agresiones contra usuarios del sistema, las cuales no pueden analizarse desde un porcentaje. “Detrás de cada caso existe un ciudadano afectado y una situación que deteriora la confianza en el transporte público”, señaló.
El Distrito, aunque negó que los habitantes de calle tuvieran “pase libre” y resaltó que ellos se aprovechan de las diferentes maneras de evadir el pasaje, reconoció que han abordado a más de 2.700 habitantes de calle este año y que se han atendido cerca de 120 casos dentro de los buses, cifras que demuestran que el fenómeno no es pequeño.
Vladimir Torres, psicólogo con experiencia de 30 años liderando Ponte en mi lugar, fundación que trabaja con habitantes de calle y la reducción de riesgos y daños, concuerda y dice que Transmilenio también funciona como un espacio de “supervivencia y habitabilidad” para ellos, donde algunos piden dinero, transportan reciclaje, interactúan con pasajeros o encuentran un lugar para descansar con cierta seguridad. “Transmilenio es un medio de transporte público, masivo y popular. Es para todos, no puede ser excluyente”, sostiene.
El debate: falta de orden y estigmatización
Si bien la indignación de la ciudadanía parece justificada frente a la presencia de habitantes de calle, lo cierto es que este sería el menor de los problemas: Robos, acosos, peleas, consumo de drogas hacen parte de su día a día, reflejando una problemática más compleja asociada al orden y la vigilancia dentro del sistema. Todo lo anterior, en medio del debate por colados, las agresiones al personal y demás situaciones que ponen a tambalear la tranquilidad en buses y estaciones.
Más atención
Con una radiografía parcial de 10.478 ciudadanos censados en la última medición realizada en 2024, el perfil demográfico y social de las personas en situación de calle indica que la mayoría son hombres, con una edad promedio de 41 años.
No obstante, 18,2 % tiene entre 18 y 29 años y el 70 % supera los 30. Y un dato revelador: una de las principales razones de terminar a la intemperie fue por conflictos familiares (38,3 %). El consumo de sustancias psicoactivas, por su parte, sigue siendo la principal razón por la que permanecen allí, aumentando del 38,2 % en 2017 al 49,3 % en 2024.
Como parte de los programas sociales para atender a esta población vulnerable, en 2026 la Alcaldía a abordado a cerca de 2.800 habitantes de calle Transmilenio, es decir casi el 26 % del total censado, lo que indica que el transporte es un lugar habitual para muchos de ellos, así sea de manera itinerante.
Desde su lectura, Torres cuestiona que la atención institucional se concentre principalmente en servicios asistenciales como la alimentación, duchas, ropa o atención médica y apunta a que se deberían reforzar los procesos efectivos de resocialización y vinculación laboral.
“Por las malas decisiones administrativas, que vienen del pasado, la equivocada atención a esta población, en cada barrio y esquina, y bus, nos encontramos con habitantes de calle. El presupuesto no es solamente para bañar y limpiar las caras. Se debe mirar al individuo como un ser humano, no como una cifra para llenar una estadística”, afirma.
Detrás de cada una de estas imágenes que sin duda impactan a la ciudad, hay un fenómeno complejo y una historia humana: la gran parte de los habitantes de calle encuestados en el censo tiene historias de situaciones de la infancia o sociales, que marcaron ese rumbo.
Profesionales como Torres piden cambiar la mirada social sobre esta población. “No son vagos”, dice, y recuerda que entre los habitantes de calle hay estudiantes, padres de familia, profesionales y otras personas que llegaron a esa situación por múltiples circunstancias.
Dentro de los hallazgos del censo, se enfatiza en que el hecho de permanecer expuestos al frío, a la lluvia y al sol hace que ellos afronten problemas de salud como enfermedades respiratorias. Uno de cada cuatro reportó haber sufrido problemas respiratorios en el último mes, lo que explica, en parte, que el Transmilenio sea usado por estas personas.
Vale destacar que de 2.774 habitantes de calle abordados en 179 recorridos, solo 405 aceptaron la oferta institucional de servicios como hogares de paso, centros de inclusión y atención para el autocuidado, un margen menor al enorme volumen.
Una de las estrategias del Distrito ha sido entregar pasajes gratis de TM a exhabitantes de calle que avancen en sus procesos de resocialización; también incluirlos en ofertas laborales dentro del sistema o la Alcaldía, pero los retos siguen siendo grandes.
“Hay que vincular a la sociedad de la cual unca debió de salir, de desarrollar sensibilidad social para entender que son seres humanos, que no se debería ser que no debería ser parte del paisaje callejero. Darles la oportunidad y reconocimiento, entenderlo como personas con talento y capacidades”, agregó Torres.
El experto propone que los habitantes de calle y quienes han superado esa situación participen en las decisiones públicas: “La Alcaldía tiene que obligatoriamente vincular a los habitantes de calle y a los exhabitantes de calle a estas mesas”. A su juicio, sus experiencias son fundamentales para entender unas dinámicas de calle que “cambian todos los días” y para diseñar respuestas que permitan su verdadera inclusión social.
‘Plan Cambuches’ para atender la problemática
Ante el panorama que se vive en Transmilenio, la Alcaldía decidió fortalecer la estrategia del sistema denominada ‘Plan Cambuches’: son 57 personas dedicadas exclusivamente a esta tarea, atención durante 14 horas diarias, una cuadrilla nocturna y talleres para los actores del Sistema, incluidos los operadores.
Pedro Mauricio Gutiérrez, gerente de Transmilenio, indicó que, mediante duplas, los equipos intentan a diario sensibilizar a los ciudadanos habitantes de calle de la oferta de servicios que la ciudad tiene para ellos, y sobre las reglas de convivencia. Con este plan se han realizado más de 160 recorridos de caracterización, en los que se han levantado 96 cambuches ubicados en corredores estratégicos del sistema.
Mientras las inquietudes inmediatas de los usuarios son atendidas con más agentes y gestores de Integración Social en las estaciones y servicios, Transmilenio sigue consolidándose como un lugar que, además de transportar a cuatro millones de capitalinos a diario, es escenario y reflejo de las problemáticas de la ciudad.
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