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Terminó el conteo regresivo para iniciar las obras de la ampliación de la Autopista Norte. Este miércoles 7 de enero, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) otorgó la licencia ambiental al proyecto Accesos Norte, Fase II a cargo la concesionaria Ruta Bogotá Norte SAS.
De acuerdo con la ANLA, la decisión se adoptó luego de una “rigurosa evaluación ambiental en la cual se brindaron todas las garantías legales, los debidos procesos y respetando los tiempos establecidos del licenciamiento ambiental”.
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La licencia entonces, definida por la ANLA, contempla obligaciones ambientales para proteger los humedales Torca - Guaymaral, acogidos como ecosistemas estratégicos de importancia internacional en el marco de la Convención Ramsar “y que compromete al Estado en su conservación, conforme a los principios y obligaciones derivados de dicho instrumento multilateral”.
El camino para la licencia
El proceso para obtener la licencia ambiental no fue sencillo. En 2020, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), bajo la figura público-privada, estructuró el proyecto, adjudicando el contrato al concesionario Accesos Norte Fase 2. Sin embargo, en 2023, cuando la firma se alistaba para poner en marcha la ampliación, presentó los diseños, pero pronto quedó con “los crespos hechos” cuando, en enero de 2024, la ANLA archivó la solicitud por deficiencias técnicas en la conectividad hídrica y ecosistémica con los humedales Torca y Guaymaral, ratificando la decisión en mayo.
Desde entonces, el concesionario trabajó en un nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) radicado en 2025, donde recopiló los comentarios hechos en el primer momento y colaborando con entidades distritales para armonizar los estudios técnicos y asegurar el cumplimiento de los estándares ambientales.
Antes del pronunciamiento de la ANLA, la congresista Etna Támara Argote solicitó una Audiencia Pública Ambiental para discutir la conveniencia de otorgar la licencia que se realizó en noviembre del año pasado.
Allí, organizaciones ambientales, ciudadanos afectados y comunidad en general (no solo activistas, sino vecinos, estudiantes y usuarios habituales del corredor) analizaron los ajustes, presentaron nuevas objeciones y aportaron información adicional.
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Aunque la audiencia no generaba un concepto vinculante, las intervenciones y documentos, que se expusieron en casi 10 horas de reunión, debieron ser estudiadas por los técnicos de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), para luego proyectar en la decisión final.
¿Cuándo iniciarán las obras?
De acuerdo con el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, frente a la decisión de la ANLA existe la posibilidad de que particulares interpongan recursos de apelación en los próximos 10 días. De realizarse, la entidad gubernamental tendrá 60 días hábiles para dar respuesta.
Una vez se surta este trámite, en un tiempo no mayor a tres meses, la licencia ambiental entrará a regir y así la concesionaria Ruta Bogotá Norte SAS., publicará el cronograma de la megaobra “que se espera sea en un plazo de ejecución no menor a 36 meses”, concluyó Rey en diálogo con Noticias Caracol.
El proyecto
Atravesar la Autopista Norte es todo un dolor de cabeza. En un día ordinario, se realizan al menos 400 mil viajes y 1.3 millones en un puente festivo. Aparte de los trancones que pueden durar más de tres horas, en temporadas de lluvias termina inundada como se registró en marzo de 2025.
Por ello, el plan —oficialmente llamado Accesos Norte Fase II— contempla la ampliación, mejoramiento, rehabilitación, operación y mantenimiento de toda la autopista Norte, entre las calles 191 y 245 en Bogotá. El tramo tiene aproximadamente 5,8 km por calzada. La idea es ampliar el corredor de seis a hasta 12 carriles, incorporar un carril exclusivo para transporte masivo, mejorar obras hidráulicas, implementar andenes y ciclorrutas, construir puentes peatonales, retornos a desnivel y una segunda calzada en la carrera séptima, además de una posible perimetral hacia Sopó.
Con este proyecto por un costo cercano a los 1,8 billones de pesos, se promete 45 minutos menos de viaje, 35.800 empleos y la siembra de 100.000 árboles.
Más allá de las cifras, expertos y ambientalistas insisten en que el punto crítico está en corregir los “errores históricos” de la vía. El tramo actual fue construido sobre zonas de humedal, lo que en episodios de lluvia intensa ha causado inundaciones y colapsos parciales.
Una de las propuestas técnicas en el nuevo diseño es elevar partes de la autopista hasta 4,4 metros para mejorar la conectividad hidráulica y permitir pasos de fauna, medida que se discutirá durante la audiencia.
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Aun así, los ambientalistas no se convencen. Aseguran que los box culverts son estructuras “rígidas y de corto alcance”, incapaces de reproducir la dinámica de un humedal y que los rellenos necesarios abrirían la puerta a mercados ilegales de canteras en municipios vecinos.
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