16 Nov 2021 - 2:00 a. m.

Las jugadas que tienen en vilo el POT

Claudia López aún cuenta con las mayorías a favor del proyecto, pero choques en su partido y dilaciones por recusaciones han atrasado la votación del articulado. El lío ahora son la desconfianza y el incierto futuro de unas de sus propuestas.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
Además del POT, el Concejo está debatiendo el presupuesto que tendrá la ciudad para el próximo año.
Además del POT, el Concejo está debatiendo el presupuesto que tendrá la ciudad para el próximo año.

Todo parecía estar del lado de la Alcaldía en la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Pero una serie de hechos en la última semana muestran que el partido de gobierno no está tan unido como se creía y que las recusaciones podrían ser la talanquera para que el proyecto se apruebe por acuerdo en el Concejo.

Al comenzar la semana algo estaba claro: tanto en la Comisión del Plan como en la plenaria del Cabildo, la alcaldesa Claudia López contaba con las mayorías para aprobar su proyecto de acuerdo, pese a que cuatro concejales de su partido Alianza Verde hicieron público que votarían en contra.

De hecho, esto no hubiera trascendido de no ser porque el pasado martes, justo cuando comenzó la sesión de la comisión en la que se realizaría la votación, siete de los doce concejales del partido decidieron aplicar la ley de bancadas, es decir, votarían en bloque, lo que les impediría a los cuatro cabildantes “disidentes” expresar su voto negativo.

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La acción tuvo varias interpretaciones. Quienes la defendían, entre ellos el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, señalaron que se trataba de una acción legal, aprobada por una mayoría. Del otro lado, los cabildantes contrarios y de otras bancadas la calificaron como una censura y un acto clientelista de la Alcaldía. La discusión no quedó allí, pues en el rifirrafe Martín Rivera (Alianza Verde) aseveró que el secretario de Gobierno le ofreció puestos al comenzar la administración. Aunque el cabildante luego señaló que era un reproche ético, el secretario anunció acciones penales.

Más tropiezos

En medio de este choque, otro incendio comenzaba en el Concejo. Pese a que tenían previsto comenzar el martes la discusión de los 608 artículos, tuvieron que suspender la sesión en la Comisión del Plan, por la recusación que radicó Carlos Carrillo (Polo) contra Diego Laserna (Alianza Verde).

El lío no es la acción en sí, pues esta sirve para dar mayor legitimidad al proceso y apartar a quienes puedan tener conflicto de interés. Lo controversial es que desde que radicaron el POT se viene usando a cuentagotas para dilatar la discusión. El viernes fue la tapa: tras resolver el tema de Laserna y estar todo listo para avanzar, llegó una nueva recusación, con logos de Colombia Humana (CH), contra todos los cabildantes.

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Ante esto, la presidenta del Concejo, María Fernanda Rojas (Alianza Verde), anunció que mandaría copias a la Procuraduría y que estudiarían cómo resolverlo, mientras que la vicepresidenta Carolina Arbeláez (Cambio Radical) pidió replantear las condiciones para la discusión, pues con estas acciones se había perdido una semana de votación.

Lo particular en esta oportunidad fue que las cabildantes de CH advirtieron que quien firmaba la solicitud no pertenecía a su colectividad y que habría usado logos antiguos del partido. En respuesta, y pese a las aclaraciones, la alcaldesa Claudia López arremetió contra el petrismo y los acusó de alinearse con los peñalosistas para frenar la discusión.

Asimismo, la mandataria les pidió a los concejales de la oposición permitir que el debate avanzara. “Ustedes son demócratas, actúen como demócratas, no impidan un debate. Denlo con argumentos y con altura, pídanle a su militancia que no siga recurriendo a este tipo de estrategias dilatorias”, dijo López.

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Lo que está en juego

A pesar del llamado de la mandataria, para algunos la discusión va más allá e, incluso, hay varios temas en juego. Quienes se oponen al proyecto insisten en que al único que le conviene este tipo de dilaciones es al Distrito, en especial luego de conocer que hasta el viernes pasado no se había logrado la unificación de las tres ponencias. Por esta razón, dicen, un retraso le daría margen de maniobra a la administración para conciliar los textos antes de ir a votación.

Este es un paso clave, en especial si se tiene en cuenta que, a pesar de que el Distrito tiene las mayorías en el Concejo para aprobar el proyecto en general, es claro que no pasará tal como se radicó. Hay proyectos estructurantes que están tambaleando, tanto en la Comisión del Plan como en la plenaria.

Por ejemplo, la bancada del partido Liberal anunció que no apoyará el cambio de las localidades a unidades de planeación local. “Faltan estudios técnicos, financieros, administrativos y participación ciudadana. Eso me parece fundamental, porque si bien es cierto que varias localidades requieren división, no se puede aprobar sin ver su conveniencia”, indicó la concejala María Victoria Vargas.

En el caso del Centro Democrático, algunos de los cabildantes han condicionado su voto a la construcción de la ALO Norte, mientras otros, como los de Colombia Humana, esperan que la administración escuche algunas de sus propuestas, al tiempo que señalan que el proyecto fue poco consultado y se entregó de afán.

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Al respecto Susana Muhamad señala que el clima político no es el más favorable. “Lo de la ley de bancadas en la Alianza Verde quita voces importantes al debate y la falta de participación se evidencia en el inconformismo. Entonces, la discusión está en un clima de desazón y con una semana de retraso, que se junta con otras discusiones como la del presupuesto”.

Por su parte, Celio Nieves (Polo) indica que la discusión en Comisión tardará cuatro o cinco días, pero “hay una serie de hechos inesperados que hay que tramitarlos. No obstante, estamos todavía con tiempo suficiente. No tenemos el afán de estar en el último minuto y eso garantiza que la votación se lleve a cabo de la mejor manera”.

Sin embargo, con los recientes inconvenientes, la agenda del Concejo ha tenido que replantearse. Abrieron la discusión del presupuesto 2022 en la Comisión de Hacienda y hoy la plenaria debe resolver la nueva recusación. El problema es que cuanto más tiempo pase, se corre el riesgo de que el proyecto no se apruebe por acuerdo.

El panorama no parece alentador, pues fuera de tener que discutir el presupuesto, el Cabildo debe elegir la nueva mesa directiva y dar el debate de la oposición, previsto para el jueves. Y si a eso se suman más recusaciones, la aprobación del POT seguirá en jaque.

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