El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Inundación en Facatativá: 595 familias deben resurgir del agua y el lodo

La primera temporada invernal empieza a causar estragos en Cundinamarca. Este jueves se reportaron 14 emergencias en el departamento, siendo Facatativá la zona más afectada.

Ana Rodríguez Novoa

19 de marzo de 2026 - 06:00 p. m.
En el sector Colibrí, un árbol cayó sobre un vehículo y dejó daños materiales. De acuerdo con las autoridades de atención de emergencias, hasta el momento no se reportan personas lesionadas.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
PUBLICIDAD

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

Despunta la primera temporada invernal de 2026 y la intensidad de las lluvias empieza a generar estragos. En la madrugada de este jueves Cundinamarca fue testigo del poder de la naturaleza y Facatativá el municipio que lo sintió con mayor rigor. El desbordamiento del río Botello, que cruza el pueblo, sumado al colapso de su sistema de drenaje, hizo que el agua inundara todo a su paso y los habitantes de 15 barrios amanecieran “con el agua al cuello”.

Lea: Con ambulancia simulaban emergencias para cometer robos en varias localidades de Bogotá

En total, los organismos de socorro reportaron 14 emergencias en el departamento, producto del aumento de las precipitaciones, que evidenciaron la fragilidad de la infraestructura vial y de los alcantarillados en varios puntos de Cundinamarca.

Bajo el agua

El caso más crítico se registró en Facatativá, donde la inundación de la noche del 18 y la madrugada del 19 de marzo afectó 15 barrios y cinco veredas. Una escena como esta no la vivían sus habitantes hace más de 20 años, aunque en esa ocasión fue mucho menor. Lo que comenzó con un aguacero típico de estas temporadas, se tornó en emergencia cuando el agua se empezó a acumular en las calles y luego a meterse por debajo de las puertas y por cualquier hendija. Según los damnificados, cuando fueron conscientes de la situación, ya no había margen de maniobra. A las 2:00 a. m., cuando sonaron las alarmas, ya era tarde para rescatar algo.

Más información: La trama que revela la red internacional de peleas de perros descubierta en La Calera

“Todo se me perdió. La lavadora, el televisor, la cama… hasta la mercancía, de la que derivo mi sustento. Todo lo dañó el agua”, contó Jenny León, una mujer embarazada, residente en el barrio Girardot, mientras recorría su casa llena de barro, paredes húmedas y enseres con la marca de hasta donde llegó el agua. Menciona que, en cuestión de horas el nivel superó los 40 centímetros y siguió creciendo con fuerza. “Desde la medianoche estábamos luchando contra el agua. A las 2:00 de la mañana se hizo más fuerte y a las 3:00 a.m. entraba más rápido… fue poco lo que pudimos sacar”, relató.

Read more!
Las lluvias de las últimas horas dejaron al menos 14 emergencias en Cundinamarca, con afectaciones en vías y zonas residenciales.
Gustavo Torrijos Zuluaga
Facatativá concentra el mayor impacto, con inundaciones que afectan al menos 20 barrios.
Gustavo Torrijos Zuluaga
El desbordamiento de ríos y quebradas agravó la situación en zonas urbanas y rurales del municipio.
Gustavo Torrijos Zuluaga
En varios sectores, el colapso del alcantarillado intensificó las inundaciones.
Gustavo Torrijos Zuluaga
Barrios como La Paz, Villa Miriam y San Benito registran afectaciones en viviendas.
Gustavo Torrijos Zuluaga
Las emergencias también alcanzan veredas como Mancilla, Corinto y La Tribuna.
Gustavo Torrijos Zuluaga
La caída de árboles y los encharcamientos en varias vías han complicado la movilidad de miles de personas.
Gustavo Torrijos Zuluaga
En el sector Colibrí, un árbol cayó sobre un vehículo y dejó daños materiales. De acuerdo con las autoridades de atención de emergencias, hasta el momento no se reportan personas lesionadas.
Gustavo Torrijos Zuluaga
De acuerdo con Bomberos Cundinamarca, en 2026 se han atendido 117 emergencias por lluvias en en 50 municipios de 11 provincias del departamento.
Gustavo Torrijos Zuluaga
Vecinos de los barrios más afectados señala que la presión sobre la infraestructura de alcantarillado y drenaje no es una novedad en el municipio y que los trabajos de limpieza y mantenimiento no se hacen con la regularidad que se necesita.
Gustavo Torrijos Zuluaga

La emergencia, temporalmente desintegró este hogar de seis personas. Su madre, enferma, tuvo que ser trasladada a otra casa, y sus hijos, de 6 y 11 años, pasaron la noche en la casa de una amiga. Ella no pudo quedarse. Nadie pudo quedarse. “Cualquier ayuda sirve: comida, colchonetas… lo que sea”, dijo, mientras intenta calcular el monto de su pérdida.

A pocas cuadras, otro habitante describe una escena similar. El agua entró al baño, a la cocina de los inquilinos y a los espacios donde guardaban sus pertenencias. Su moto quedó bajo el agua. “Se me perdió todo. Mire cómo quedó esto”, expresó Luis Enrique Caicedo Fajardo, señalando el barro acumulado en el piso y las paredes. Pero en medio de la emergencia, hay otra preocupación: la inseguridad.

“La gente nos ayuda, sí… pero también nos están robando las cosas. Vi a un señor llevarse un televisor”, agregó. La noche no solo dejó daños materiales, también casas inhabitables, familias separadas y una sensación compartida en el barrio: el agua no dio tiempo para nada.

Las causas

De acuerdo con la administración, en un solo día cayó sobre el municipio el agua que llueve en meses. Esto provocó el desbordamiento de las quebradas Mancilla y San Rafael, que alimentan el río Botello, y dejó expuesta la fragilidad del sistema de alcantarillado. “El sistema no fue capaz de contener tal la cantidad de agua”, explicó el alcalde Luis Carlos Casas Alvarado, quien, desde el terreno, lideró la atención de la emergencia.

Read more!
No ad for you

Más en Bogotá: Estos son los siete más buscados por homicidio en Bogotá ¿cuándo y a quién mataron?

Según detalló, la quebrada San Rafael fue una de las más críticas: su desbordamiento afectó sectores como Villa Miguel y San Rafael, y al descender hacia la zona urbana terminó impactando barrios como Las Quintas, donde se concentraron los mayores daños.

Según el balance preliminar de la emergencia, resultaron afectados 15 barrios y cinco veredas, donde reportaron pérdida total de enseres; daños en infraestructura y complicaciones en la movilidad. En paralelo, se adelantó un proceso de caracterización, para identificar las necesidades específicas de cada familia y orientar la entrega de ayudas.

De acuerdo con el censo, se contabilizaron 595 hogares afectados, para un total de 3.230 damnificados, lo que equivale a un promedio de cinco habitantes por vivienda. Entre la población impactada hay 625 menores de edad; 785 jóvenes, entre 12 y 26 años; 1.082 personas, entre 27 y 59 años; 738 adultos mayores, y 89 personas en condición de discapacidad. Los daños se concentraron en barrios como Girardot (129 hogares), Sauzalito (128), Villas de Manjuí (174), La Paz (44), Monarcas (40), Paraíso (36), Juan 23 (7), San Cristóbal (13) y sector Flandes (1), así como en sectores como Villa Myriam, Convención, La Selva y Las Mercedes, donde también se adelantaron intervenciones.

No ad for you

Ante la magnitud de los hechos, el municipio instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU) desde donde se coordinan todas las operaciones. En terreno trabajan articuladamente la Policía, el Ejército, la Defensa Civil, la Cruz Roja, bomberos, la CAR y distintas dependencias de la administración.

Una de las primeras decisiones fue priorizar la evacuación de las personas en mayor riesgo, especialmente adultos mayores, varios de los cuales fueron trasladados a hogares habilitados por el municipio. Pero, no todos accedieron a salir. “Hay personas que no quieren abandonar sus casas. Prefieren quedarse a cuidar lo poco que les quedó”, contó el alcalde Casas.

Acciones para contener la emergencia

Contener el agua no ha sido sencillo. Uno de los mayores problemas es que no se ha podido evacuar del todo. Según el alcalde, el río Botello está represado en varios puntos, lo que mantiene inundados distintos sectores. “Necesitamos que el agua se mueva”, dijo.

Para lograrlo, la administración desplegó maquinaria pesada —incluida una draga— con la que buscan intervenir el cauce, remover sedimentos y ampliar la capacidad del río, para que el agua vuelva a fluir.

No ad for you

Al mismo tiempo, con apoyo de la CAR, se hicieron sobrevuelos con dron, que permitieron identificar fallas en los jarillones, es decir, en los bordes del río.

El diagnóstico mostró dos escenarios: hay puntos donde el agua sale y vuelve a entrar al cauce, y otros donde se está filtrando directamente hacia los barrios, lo que agrava la emergencia. Desde la CAR explicaron que las intervenciones se concentrarán en esos puntos críticos, especialmente donde el agua está entrando a zonas residenciales, mientras que otros tramos no se tocarán, para no alterar el comportamiento natural del afluente. “Hay puntos que necesitamos sellar de manera urgente”, insistió el alcalde, quien aseguró que esas intervenciones ya comenzaron.

En paralelo, la administración activó ayudas y ya cuenta con un primer paquete de $80 millones, destinados principalmente a la entrega de insumos básicos.

Se trata de colchonetas, mercados, kits de aseo y otros apoyos para las familias damnificadas, a lo que se suman ayudas en especie del gobierno departamental.

No ad for you

Mientras tanto, equipos en terreno avanzan en el censo, casa a casa, para identificar qué necesita cada familia: desde alimentación hasta alojamiento temporal o apoyo para la recuperación.

Por su lado, varios comerciantes también reportaron pérdidas importantes: mercancía, equipos y locales inundados. Ante esto, la Cámara de Comercio de Facatativá adelanta desde este jueves su censo de negocios afectados.

La idea, explican, es entender caso por caso, pues mientras algunos necesitan ayudas básicas como alimentos, otros piden materiales como arena o ladrillos para proteger sus locales, elevar equipos o intentar frenar nuevas pérdidas si vuelve a llover.

Aunque las autoridades esperan que el nivel del agua descienda lo antes posible —si deja de llover y las intervenciones funcionan—, lo que queda al descubierto va más allá de la emergencia inmediata.

El colapso del alcantarillado, el desbordamiento de quebradas y la presión sobre el río evidencian fallas estructurales que requieren urgente atención, si quieren evitar que en un próximo aguacero se repita la emergencia.

No ad for you

Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.

Por Ana Rodríguez Novoa

Periodista y profesional en Opinión Pública desde 2021, formada en la Universidad del Rosario. Con especial interés en temas sociales y culturales de Bogotá. Ha trabajado en redacciones universitarias y proyectos editoriales, con experiencia en reportería y escritura narrativa. Actualmente hace parte del equipo de Bogotá en El Espectador.amrodriguez@elespectador.com
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.