La capital parece estar lejos de tener un nuevo centro penitenciario distrital que no solo amplíe los 1.233 cupos que ofrecen la Cárcel Distrital y del Centro Especial de Reclusión (CER), sino que replique sus altos estándares de calidad. ¿El motivo? Los tres planes en los que se embarcó Bogotá desde 2020 con el objetivo de mejorar la capacidad carcelaria, siguen estancados en problemas contractuales como terminaciones de contratos, largos procesos de adquisición de predios y choques con algunas empresas.
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Se trata de la Cárcel Distrital II (2.000 cupos nuevos), el CER I – Fase II (273) y el CER II (500) con los que planean ampliar la oferta a 4.000 cupos, pero que siguen en fase precontractual, pese a ser claves en el cumplimiento de las ordenes constitucionales para disminuir el hacinamiento. Lo que más preocupa es que, según los cronogramas que reveló el concejal Julián Uscátegui (Centro Democrático), quien ha hecho el control político a la ampliación del sistema carcelario, queda claro que en esta administración no se verán proyectos finalizados, aunque sí algunos avances.
Cárcel Distrital II
La ampliación de la Cárcel Distrital es el proyecto más ambicioso de los tres. Tiene su predio asegurado en el kilómetro 5, cerca de La Picota. Aunque el Distrito estima una inversión superior a los COP 437.000 millones, la iniciativa continúa en fase de estructuración y aún no inicia obras. La Secretaría de Seguridad adelanta estudios y diseños para definir la viabilidad técnica y financiera del proyecto, por lo que todavía no existe un cronograma definitivo para su construcción.
Por respuestas a las consultas del concejal Uscátegui, se sabe que en 2024 culminó la transferencia del predio al Distrito. El 30 de diciembre de ese año se suscribió un contrato interadministrativo con RenoBo por COP 5.196 millones para adelantar los estudios y diseños. Sin embargo, el 12 de agosto de 2025 dicho contrato fue terminado de forma anticipada y de mutuo acuerdo, sin muchas explicaciones. La Secretaría de Seguridad aseguró que los recursos fueron reintegrados a la Tesorería Distrital, pero el tiempo siguió corriendo.
Según la entidad, tras el cierre anticipado del contrato se decidió reformular el proyecto bajo la modalidad de contratación “Llave en Mano”, lo que implicó reiniciar la estructuración técnica, financiera y contractual, así como adelantar nuevos trámites de aval fiscal y ajustar la metodología de diseño (BIM). Actualmente el proyecto permanece en etapa precontractual, con miras a adjudicar el contrato este año.
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El cabildante subrayó que existen aún riesgos en este proyecto: el principal es que se acumulen nuevos retrasos antes de llegar a la etapa de contratación. “No podemos seguir improvisando con la política penitenciaria de Bogotá. El Distrito ha gastado tiempo y recursos en anuncios que no se materializan, mientras la ciudad sigue sin solución para el hacinamiento”.
CER II
Con poco más de 200 cupos, el primer Centro Especial de Reclusión (CER) marcó otro precedente en Bogotá, al incorporar un centro transitorio con estándares nunca antes vistos. Tanto así, que se pensó en un segunda fase desde que se abrió el primero en 2022. Pero ni la fase II del CER I, ni el CER II han visto la luz. En el caso del CER II, aún no se ha iniciado su construcción, porque el proceso continúa en la etapa de adquisición del predio. Para ello, la Secretaría de Seguridad suscribió un contrato interadministrativo con RenoBo por COP 21.337 millones, que contó con una adición de COP 7.577.
Esto despertó cuestionamientos del concejal Uscátegui, quien incluso pidió a la Contraloría investigar las actuaciones de la Secretaría de Seguridad y RenoBo alrededor del predio “El Carmen”, al señalar que, tras más de un año de estudios, avalúos y trámites, el Distrito aún no cuenta con un lote para construir el CER II. Según el cabildante, el terreno inicialmente escogido estaría en riesgo de ser descartado porque la estructura existente tendría que demolerse, aumentando considerablemente los costos.
Según explicó RenoBo a El Espectador, la entidad ya cumplió con la identificación de los predios que reunían las condiciones exigidas y uno de ellos fue seleccionado. Sin embargo, aseguró que la Secretaría no ha autorizado presentar la oferta de compra, por lo que el proceso permanece detenido, pese a que el contrato sigue vigente. De hecho, los informes de supervisión muestran que la adquisición del predio no siguió por decisión del supervisor.
CER I – Fase II
La segunda fase del Centro Especial de Reclusión (CER I), en Puente Aranda, es el proyecto que presenta el mayor nivel de avance físico, con más del 70 % ejecutado (sobre 96 % programado), pero que también acumula los mayores retrasos en obra. El contrato, firmado por COP 12.271 millones ya supera los COP 18.444 millones tras una adición de COP 6.173 millones y ha requerido al menos tres prórrogas.
Ante esto, la Secretaría de Seguridad atribuyó las demoras a deficiencias en los estudios y diseños que recibió la consultoría contratada en 2022. La Contraloría, por su parte, advirtió de más de 250 inconsistencias técnicas relacionadas con redes eléctricas, ventilación, sistema contra incendios y otros componentes esenciales. El Distrito informó que inició acciones judiciales contra la consultora para reclamar por las fallas.
Aunque la Secretaría le respondió a Uscáteguí con una proyección según la cual la Cárcel Distrital II podría entrar en funcionamiento en 2029, también aclaró que se trata únicamente de un cronograma de referencia, ya que el proyecto todavía no cuenta con estudios y diseños terminados ni con un cronograma oficial aprobado. En el caso del CER II, ni siquiera existe una fecha estimada de construcción, pues el Distrito aún no culmina la compra del predio mencionado. “En atención a la solicitud, se informa que, a la fecha, no se cuenta con un cronograma oficial de obra aprobado para la construcción, dotación y entrada en operación de la Cárcel Distrital II y del CER II, en razón a que ambos proyectos se encuentran en etapas precontractuales (gestión predial y estructuración técnica)”, señaló la entidad en una de las respuestas.
Las preocupaciones del concejal del Centro Democrático aumentan si vemos que el mapa de hacinamiento no deja de crecer en cárceles como La Picota o Modelo, mientras que en la Distrital se mantiene en 0 %. Hoy la ciudad está frente a una oportunidad para avanzar al contar con más cupos para los reclusos con sistemas con altos estándares. Sin embargo, todo se sigue aplazando en medio de procesos que parecen no fluir por una mala planeación.
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