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Continúa la conmoción por la trágica muerte de dos adultos mayores de 68 años, identificados como Clara Lucía León y Santiago Rodríguez, en medio de un reprochable acto de justicia por mano propia en Engativá.
Noticias Caracol conoció el relato del conductor que, por perseguir a dos delincuentes, causó un choque múltiple en el que iban Clara y su esposo Santiago. El testimonio entregado a la Policía brinda más detalles de los momentos previos a la tragedia.
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“Salimos de almorzar y nos subimos al carro (él y su familia). Yo había dejado la ventana un poco más abajo de la mitad, cuando escuché que alguien me dijo ‘las joyas o se lo pego’. Era un joven de unos 25 años que me estaba apuntando con un arma en la cabeza. Le respondí ‘tranquilo, fresco’. Mientras me iba quitando todo”.
Una cadena, dos anillos, un reloj y un celular fue lo hurtado. Cámaras de seguridad de la zona dejan ver entonces cómo la víctima decide perseguirlos, mientras los asaltantes huyen en la moto.
“Los niños estaban gritando. Les pregunté si estaban bien y les pedí que se calmaran. Subí los vidrios y decidí perseguirlos; cuando el joven que iba de copiloto me apuntó nuevamente con el arma, seguíamos a unos 100 metros de distancia. Yo me asusté, agaché la cabeza y frené. Fue cuando sentí el impacto. La bolsa de aire se activó”, agregó el conductor.
El choque múltiple ocurrió en la tarde del jueves 15 de enero en la avenida carrera 68 con calle 72. La motocicleta impactó contra un automóvil gris que circulaba por el carril, quedando incrustada entre las latas del mismo. Uno de los asaltantes murió. Ese vehículo, a su vez, colisionó contra una volqueta de carga pesada. Ahí viajaba la pareja hacia una cita médica. Él murió casi al instante, mientras que Clara Lucía alcanzó a ser llevada a un centro asistencial, donde no resistió.
Mientras tanto, la camioneta conducida por la víctima del robo se volcó lateralmente y terminó chocando a otro automóvil que transitaba en la zona. Por fortuna, no hubo heridos de gravedad.
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“Yo me acerco y observo que había dos adultos mayores. Yo estaba ido. Me sentí mareado. Ver esta escena me causó mucha frustración, sentí que el mundo se me venía encima”, concluyó el conductor.
El hombre de 34 años oriundo de Boyacá, se encuentra vinculado al proceso penal. Según abogados expertos, las pruebas serán las que indiquen una imputación de cargos de la Fiscalía por homicidio doloso o culposo.
El peligro de la justicia por mano propia
Daniela Restrepo, socióloga con énfasis en derechos humanos, explica que toda vía de hecho para imponer justicia viola el principio de inocencia y el derecho a defenderla, que radica en todas las personas y el cual, hace parte de la matriz misma del sistema penal acusatorio colombiano. “Agredir a alguien por la sospecha o flagrancia de un delito, elimina toda garantía y da vía a libre a un castigo físico e, incluso, vital, que no está incluido en la libreta punitiva de la legislación colombiana”.
De hecho, en casos de reacciones colectivas, ocurren situaciones psicológicas y situacionales que escapan de la mera intención de evitar el delito y se convierten en una fuga de pasiones, emociones y comportamientos espontáneos, que buscan ejercer la violencia por la simple violencia y no como un medio de justicia.
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“Aquí tenemos a gente que reacciona, instantáneamente, y que solo busca agredir a la persona y atribuirle todo un patrón de inseguridad y social que afecta a la ciudad. Es como si esa persona encarnara a toda la inseguridad, y por eso debiera ser eliminada”, explica la experta.
En cualquier caso, así haya una atisbo de culpa en la persona agredida, la justicia por mano propia viola todo un marco institucional encargado de impartir justicia y cuyo funcionamiento, además, ya contempla unos castigos para sancionar este tipo de delitos. Expertos coinciden en que, al desencadenarse este punto de quiebre, ocurre una ruptura de confianza entre los ciudadanos, las instituciones y las autoridades.
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