Antaño rivales, pero hoy forzados a cooperar por la providencia de la voz electoral, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, dispusieron de un espacio durante un evento de Foros El Espectador, denominado “Movilidad y Transporte: futuro estratégico”, para hablar sobre el futuro de las conexiones entre Bogotá y el departamento. Lejos de las rencillas políticas de hace unos años, los mandatarios decidieron sentarse en la misma mesa para dialogar sobre cómo solucionar los dilemas que aquejan a la locomoción de 13 millones de personas en al área de influencia conurbana de la capital del país.
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Los panelistas que los antecedieron abonaron el terreno al hablar de las posibilidades de conectar mejor los distintos medios de transporte en la región.
Galán y Rey llevaron la conversación a las decisiones pendientes: terminar obras, definir las tarifas de los transbordos y conseguir recursos para operar los sistemas cuando entren en servicio.
La primera advertencia vino sobre el proyecto más importante del país: la Primera Línea del Metro de Bogotá. Galán situó el avance de construcción en 82,33 % al cierre de agosto, pero reconoció atrasos en estaciones, espacio público y traslado de redes. “Necesitamos que el consorcio Metro Línea 1 ponga más personal”, dijo el mandatario distrital, quien agregó que la Empresa Metro ya hizo el requerimiento por escrito. Pese a esas dificultades, sostuvo que todavía se puede cumplir la meta de operar en marzo de 2028.
La cuenta que sigue después de la obra
Rey propuso que la Nación aporte recursos para cubrir los déficits de operación de los sistemas masivos. Galán respaldó la discusión y afirmó que el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) de Bogotá debe cubrir una diferencia de casi COP 3,4 billones entre el costo del servicio y el recaudo por pasajes, sin precisar desde cuándo enfrentan este déficit.
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La propuesta apunta a apoyar un gasto diferente al de construir una vía o comprar un tren: se trta del costo de mantener el servicio operando cada día.
La ley vigente permite a la Nación cofinanciar, por una sola vez y bajo condiciones, inversiones específicas como infraestructura o ciertos vehículos en sistemas de transporte que ya operan. Sin embargo, no contempla una contribución permanente para subsidiar la diferencia entre lo que cuesta movilizar un pasajero y la tarifa que realmente pagan los usuarios. Esa es la discusión que Rey quiere impulsar en el próximo Plan Nacional de Desarrollo.
Un viaje regional todavía exige dos pagos
La financiación importa, porque de ella depende, entre otras cosas, cuánto terminará pagando en transporte alguien que viaje desde los municipios aledaños a la capital. Actualmente, en Bogotá, no solo existe una ventana de 125 minutos para hacer transbordos sin costo adicional, sino una tarifa integrada para movilizarse entre buses zonales, TransMiCable y Transmilenio (hasta Soacha), así como esperan también aplique para el metro, gestión en la que se trabaja, según Galán. No obstante, ese beneficio, de momento, no aplica para quienes viajen en los futuros trenes regionales. Aunque Rey aspira a que exista “un solo sistema regional integrado de transporte”, admitió que esa integración tarifaria no se ha definido, pero será tema prioritario para la futura agenda conjunta.
Soacha busca aliviar su entrada a Bogotá
Sobre la movilidad entre Bogotá y Soacha, el gobernador Rey contó que las fases II y III de Transmilenio ya alcanzan el 80 % de ejecución. Espera que los primeros articulados lleguen al patio taller de El Vínculo en diciembre y que el corredor opere con normalidad entre marzo y abril de 2027, meta que sigue sujeta a la terminación de las obras y a la llegada de la flota para poner en marcha el servicio.
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A esto, según Rey, se suma otra conexión clave: el puente Tibanica, que unirá la avenida Terreros, en Ciudad Verde, con la avenida Ciudad de Cali, en Bosa. La adjudicación del contrato para sacar adelante el proyecto está programada para el 30 de septiembre. Una vez terminen la obra, se convertiría en un acceso adicional a la capital, aliviando el complejo flujo de la Autopista Sur.
Cables, trenes y una ampliación en la calle 80
Para los barrios de ladera de Soacha, Rey mencionó un cable aéreo cuya factibilidad ya se radicó ante el Ministerio de Transporte. Estimó su costo en COP 900.000 millones, cuya financiación está por gestionarse. Sobre el cable entre Bogotá y La Calera, espera recibir los estudios antes de terminar el año y dijo que la eventual participación de la Empresa de Acueducto de Bogotá sigue en análisis. En ambos casos habló de proyectos en estructuración, sin fecha de inicio de obra.
En el occidente, el gobernador planteó construir un tercer carril entre el puente de Guadua y Siberia, en un tramo concesionado de la calle 80. La posibilidad de hacer obra pública sobre infraestructura concesionada ya figura en la ley. Para esta intervención todavía habría que concretar los acuerdos entre las entidades responsables, la financiación y las condiciones con el concesionario. Rey también mencionó que entre agosto y septiembre de 2027 esperan adjudicar el Regiotram del Norte, con una inversión de COP 17,4 billones.
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Aunque esta fecha ya se había ventilado, aprovechó el foro para hablar sobre las conversaciones que debe tener con Bogotá, para que haga parte de la estructuración del proyecto.
En resumen, el foro y las fechas que se anunciaron permitirán seguirles la pista a proyectos tan importantes como el metro, la ampliación de Transmilenio y al Regiotram del Norte, así como otros modos de transporte que garantizarán la movilidad en la región. No obstante, los mandatarios aún deben seguir dialogando para ver cómo logran una verdadera integración multimodal y tarifaria que beneficie a todos los habitantes de la ciudad región. Mientras esto no se logre, los viajeros, encontrarán una red mejor conectada, pero pagando más pasajes para disfrutarla.
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