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9 Feb 2021 - 6:53 p. m.

Paul Naranjo, imputado por feminicidio por la muerte de Ana María Castro

La Fiscalía no aceptó el cambio de imputación que propuso la defensa de Naranjo, que planteó que los cargos fueran por homicidio culposo. Naranjo era el conductor la camioneta en la que viajaba Ana María Castro minutos antes de su muerte y, según el ente acusador, actuó con furia y celos contra la joven occisa.
La Fiscalía solicitó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario para Naranjo, argumentando que habría peligro de obstrucción a la justicia.
La Fiscalía solicitó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario para Naranjo, argumentando que habría peligro de obstrucción a la justicia.
Foto: Fiscalía

Paul Naranjo fue vinculado de manera formal a la investigación que se adelanta por los hechos ocurridos durante la madrugada del pasado 5 de marzo, que derivaron en la muerte de Ana María Castro, de 21 años. Este martes, Naranjo fue presentado ante una jueza con función de control de garantías, para la audiencia en la que primero se legalizó su captura y luego la Fiscalía le imputó cargos y solicitó medida de aseguramiento en su contra.

Sobre la imputación había expectativa dado que la defensa de Naranjo tenía como estrategia concertar un cambio de cargos. La Fiscalía, que tiene como hipótesis que la muerte de Ana María Castro fue violenta, ha manejado el proceso como un feminicidio. No obstante, para el abogado John Cadena, quien representa los intereses de Naranjo, ”no hay cómo probarlo y, como mucho, es un homicidio culposo”, según dijo hace unos días a este diario.

>Lea: Muerte de Ana María Castro: Fiscalía habla de feminicidio y los defensores, de imprudencia fatal

Ese era el cargo que la defensa buscaba que se le imputara a Naranjo. No obstante, la Fiscalía no aceptó la solicitud de Cadena e imputó al joven por feminicidio agravado, cargo que no aceptó. Respecto a los hechos jurídicamente relevantes, el delegado del ente acusador argumentó que los hechos que derivaron en la muerte de Ana María ocurrieron entre la 1:30 a.m. y la 1:45 a.m. del 5 de marzo de 2020.

Ana María Castro, Paul Naranjo, Julián Ortegón y Mateo Reyes salieron de un establecimiento ubicado en la zona de bares de la calle 116, luego de una noche de fiesta que empezó hacia las 6:00 p.m. Los cuatro jóvenes, tras visitar dos bares de la zona e ingerir grandes cantidades de alcohol, se montaron en la camioneta de Paul Naranjo, en la que se dirigían hacia el apartamento de Julián Ortegón. Aunque Mateo Reyes no era amigo de ellos, Ana María Castro se negó a dejarlo solo y finalmente los cuatro partieron hacia la vivienda de Ortegón, ubicada en el barrio Pontevedra.

>LEA: Caso Ana María Castro: Paul Naranjo busca que imputación sea por homicidio culposo

La hipótesis que maneja la Fiscalía es que, sobre la calle 80, se presentó una pelea entre los ocupantes del vehículo. Paul, quien conducía el carro y al parecer pretendía a Ana María, se molestó al ver por el retrovisor que ella y Mateo venían besándose. Luego de esto, según expuso el fiscal, Ana María “fue privada de su libertad de locomoción, golpeada y luego lanzada en la vía pública, donde sufre un politraumatismo (...) luego emprenden la huida, dejándola a su suerte”.

Las razones del delegado de la Fiscalía para imputar a Naranjo por feminicidio fueron que el joven habría ejercido “control y dominio por celos, porque Ana María bailó y se besó con Mateo”. Según dijo, se trató de un feminicidio debido a que los coautores (Ortegón y Naranjo) actuaron bajo estereotipos de género sobre los comportamientos de una mujer en sociedad.

>Lea: Alguien está mintiendo en el caso de Ana María Castro Romero

La defensa de Naranjo, quien reconoció que el fiscal es libre de imputar los cargos y agravantes que estime, reiteró su llamado a no imputar cargos por feminicidio, remitiéndose a una sentencia de la Corte Constitucional que habla de “un propósito, una motivación y un móvil” para establecer ese delito. Circunstancias que, de acuerdo con el abogado, no están muy claras en este caso.

Luego de que Naranjo y su abogado revisaran la situación, el joven imputado no aceptó los cargos y la audiencia se suspendió. Tras la reanudación, el fiscal hizo un resumen de los hechos de acuerdo con las pruebas y testimonios recopilados mediante entrevistas a algunas de las personas que departieron esa noche con los cuatro jóvenes.

El fiscal delegado allegó, entre otras pruebas, el informe de necropsia que da cuenta de múltiples traumas, hematomas, fracturas y laceraciones en la cabeza, costillas y muslos de Ana María Castro. También, el audio de la llamada que se hizo al número de emergencias 123, a la que alguien reportó que vio cómo una joven salió expulsada de un vehículo. “Sobre la calle 80, antes de llegar a la Av. Boyacá, lanzaron a una chica de un carro y está botando mucha sangre”, avisó el joven que llamó a la línea hacia la 1:40 a.m. de ese 5 de marzo.

Por esto, el fiscal infirió no solo que la víctima fue arrojada de la camioneta, sino que se trató de un feminicidio porque hubo violencia basada en estereotipos de género y que los dos imputados se habrían aprovechado del estado de indefensión de la víctima, quien estaba en un alto estado de alicoramiento.

La Fiscalía solicitó detención preventiva en establecimiento carcelario contra Naranjo, argumentando que habría peligro de obstrucción a la justicia. Para esto, enumeró algunas dilaciones que a su modo de ver ha realizado el joven, como las demoras para entregarse, la pérdida del celular de Ana María Castro o haber dejado a la víctima en plena vía pública, huyendo del lugar.

En su defensa, el abogado de Naranjo pidió investigar a los testigos que tiene la Fiscalía pues sugirió que sus versiones son inexactas, confusas y poco soportadas. Respecto al celular perdido de la víctima, Cadena afirmó que al ser un equipo de alta gama alguien pudo habérselo robado en medio de la confusión. Reiteró que, a su modo de ver, no se trató de un feminicidio y replicó que los posibles comportamientos machistas de Naranjo no implican que él sea un riesgo para las mujeres y la sociedad.

Por tanto, en cuanto a la medida de aseguramiento idónea, solicito una alternativa “menos invasiva”, como el arresto domiciliario y que el joven se presente cada ocho días a la Fiscalía. Debido a la extensión de los argumentos de ambas partes, la jueza reprogramó la audiencia para el miércoles.

Una muerte con múltiples versiones

Sobre lo ocurrido el 5 de marzo de 2020, las versiones de Julián Ortegón y de Paul Naranjo siempre han sido muy similares y giran en torno a que la fatídica madrugada del crimen de Ana María Castro transitaban en la camioneta de Paul sobre la calle 80 con carrera 69, a la altura de la estación de Transmilenio de las Ferias. El vehículo, en el que además de los dos amigos viajaban Ana María y Mateo Reyes, se dirigía hacia Pontevedra, donde queda el apartamento de Julián. Allí iban a continuar la fiesta que había iniciado horas antes en la zona rosa la Calle 116, en el norte de Bogotá.

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Cuando estaban sobre la calle 80, Paul se dio cuenta que Mateo y Ana María estaban besándose en la parte de atrás del carro, así que decide detenerse y bajar a ambos. Lo que sucedió después es en donde las versiones toman rumbos diferentes. Según ese relato, Julián, quien era el copiloto, se bajó para sacar de la camioneta a Ana María y Mateo. Al final, se montó de nuevo al vehículo y continuaron el recorrido original hacia el apartamento.

Esa teoría la soporta el testimonio de Mateo, quien es el único que no ha sido vinculado al caso. A pesar de que su primera versión fue que él iba en un taxi detrás de la camioneta de Paul y vio cómo arrojaron a Ana María del vehículo, después, cuando habló con la madre de Ana María, aceptó que también iba en la camioneta. Desde ese momento Mateo sostiene la versión de que Paul y Ana María discutieron por celos y por eso los bajaron a ambos del carro. Según dijo, la discusión siguió, de repente Paul arrancó muy fuerte, Ana María dio unos giros y cayó al suelo.

Otra es la versión que tiene la Fiscalía: Paul habría frenado la camioneta para sacar a Mateo, posteriormente cerraron la puerta del vehículo y continuaron con la ruta, dejándola incomunicada con Mateo. De acuerdo con la hipótesis, hubo una discusión al interior del vehículo, uno de los dos jóvenes le propinó un golpe certero en el rostro a Ana María y luego la lanzaron de forma violenta de la camioneta.

Para soportar esa teoría, la Fiscalía tiene como pruebas el testimonio del conductor de una plataforma de transporte que venía atrás de la camioneta y que dice haber visto cómo lanzaban a una mujer desde un vehículo en movimiento “como si fuera un muñeco de trapo”, además de la llamada a la línea de emergencias 123.

Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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