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25 Jul 2021 - 2:00 a. m.

¿Qué pasará con los escombros del metro?

Se vienen grandes obras para la ciudad, que requieren grandes espacios para la disposición de los residuos de construcción. Mientras el Distrito confía en que hay dónde arrojarlos, expertos creen que la mejor alternativa será aprovecharlos.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
Los escombros de las casas demolidas invaden los andenes sobre la avenida Cali.
Los escombros de las casas demolidas invaden los andenes sobre la avenida Cali.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga

Los preparativos para la construcción del metro ya se comienzan a sentir en algunas zonas de Bogotá; en especial, por donde quedará el trazado de la primera línea, dado que en los últimos meses se ha hecho el traslado de redes de servicio público (agua, gas y electricidad) y se ha comenzado a demoler las viviendas que adquirió el Distrito. Pero lo que más ha llamado la atención son los lugares donde han sido vandalizadas las casas desocupadas, donde han quedado grandes cantidades de escombros y, de paso, inseguridad para los vecinos.

No importa si es de día o de noche. En redes circulan videos de cómo personas ajenas al Distrito rompen vidrios y deshacen paredes, para quedarse con los marcos de las ventanas, puertas, cables, baterías sanitarias y todo lo que pueden aprovechar para vender. Andan con carretas, en grupos y no hay quién les pueda decir algo, porque además de intimidar a los vecinos se han aprovechado para ocupar estos predios.

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“Están más organizados que la misma empresa Metro”, dijo John Velásquez, presidente de la junta de acción comunal del barrio Abraham Lincoln, quien asegura que hay personas que solamente llegan a encargarse de la electricidad, el agua o el gas, mientras que vecinos han visto como a las decenas de personas dedicadas a hurtar estas viviendas desocupadas, les pagan personas que llegan en camionetas de alta gama. “Se vinieron y se posesionaron de esas viviendas. Quitan la placa fácil, los perfiles, las columnas, las placas de concreto y pelan eso para sacarle el hierro. Los vecinos que quedaban los han sacado prácticamente obligados porque todas las noches les pasaban por las tejas, les partían llaves dentro de las chapas. Hasta del salón comunal nos tocó salir corriendo; más nos demoramos en sacar la última silla, que ellos en meterse a las malas”.

A quienes se han quedado les han robado las tapas de los registros y hasta las rejas y de hecho, aun quedan grupos que se turnan a la espera que desocupen las cinco casas que quedan en pie para seguir saqueando. Los habitantes de la zona aseguran que varias personas han entrado en pánico, mientras una joven tuvo que recibir atención hospitalaria por un ataque de asma como consecuencia del polvo de las demoliciones ilegales y aunque señalan que la empresa Metro declaró la emergencia y están recogiendo los escombros, temen por la invasión de casas que fueron abandonadas, semi demolidas, pero que están en procesos de saneamiento para su compra y que son aprovechadas por terceros para consumir droga.

“Ahorita si han estado al tanto de traer máquinas y hacer demoliciones, pero eso fue después de una pelea difícil. Aun así se les siguen metiendo en los barrios y no sabemos por qué con el precedente no detienen eso. A nosotros la policía nos dio la espalda, los llamábamos y solo pasaban a mirar. Varias veces acorralamos a esas personas en las viviendas, llamamos a la Policía, pero no hicieron nada con ello”, indica Velásquez.

Esto se ha presentado principalmente en la localidad de Kennedy, cerca del sitio donde se construirá en los próximos meses el patio taller, así como en Los Mártires y Puente Aranda. Los vecinos insisten en que no solo se han llevado todo lo que pueden vender, sino que, además, han puesto en riesgo sus vidas, pues dejan los escombros en los andenes y han tumbado parte del cableado eléctrico de las zonas. En Villa Luz hubo una intervención del Esmad, pero luego de eso volvieron a ocupar la zona.

En algunas vías principales, como la avenida Ciudad de Cali con Américas, junto a la biblioteca El Tintal, apenas se ve el esqueleto de casas de más de dos pisos y dentro los escombros que a diario revisan los recicladores, a la espera de hallar algo bueno para llevarse. O como ocurre en la avenida NQS, cerca de la avenida 1° de Mayo, donde las casas vandalizadas están al lado del río Fucha, por lo que el temor es que los residuos hayan terminado en el afluente.

La empresa Metro ha dicho que detrás de la vandalización de predios están grupos organizados, que han afectado alrededor de 135 predios adquiridos por el Distrito. Ante esto, ya hicieron la denuncia en la Fiscalía y entregaron pruebas suministradas por los encargados de la vigilancia y los habitantes de los barrios afectados, que demostrarían la comisión de delitos como concierto por delinquir, invasión de tierras y edificios, y hurto agravado.

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Como parte de la solución, primero se declaró la urgencia manifiesta, con lo que se llegó a un acuerdo con la empresa de aseo Ciudad Limpia, para la recolección y el traslado de los residuos generados por las actividades irregulares de demolición, a pesar de que esta no se encarga de la recolección y disposición de grandes cantidades de escombros. Finalmente, el pasado 9 de julio se firmó un contrato por $22.328 millones con el Consorcio Infraestructura Metro, para la demolición, limpieza y el cerramiento de los predios adquiridos por gestión predial, con prioridad de los sectores vandalizados. Esta empezará en agosto.

“El contrato se implementará hasta agotar el presupuesto. El contratista recibirá los predios y se encargará de su cerramiento, mantenimiento (limpieza, poda, siembra, tala y fumigación) y vigilancia, hasta que la interventoría y la empresa Metro entreguen al concesionario Metro Línea 1 SAS los terrenos para las obras, según las fechas establecidas en el contrato”, indicó la empresa.

Junto a esto, se le encargó al consorcio disponer los escombros en sitios que tengan las autorizaciones y permisos vigentes y recuperar los residuos de construcción y demolición (RCD), bajo los lineamientos que dicta la Secretaría de Ambiente, para los generadores de grandes residuos. Pese a ello, en el proceso de contratación primó más la propuesta económica que la experiencia en estas labores.

“En un principio, la demolición de las propiedades se realizaría por manzanas completas. Sin embargo, ante la situación de vandalismo, y en respuesta a las solicitudes de la ciudadanía, el Consorcio Infraestructura Metro se dará conforme a las necesidades presentadas”, señaló la Empresa Metro.

¿A dónde se llevarán los escombros?

Lo que viene con respecto a la recolección de los residuos de construcción de la obra del metro será de grandes proporciones. Tan solo la demolición de las edificaciones por donde cruzará la primera línea generará 295.123 m³ de escombros de excavaciones y explanaciones, a lo que se suman 606.000 m³ de material excavado que se generarán del patio taller. Es decir, en total serán 901.123 m³ de RCD, suficientes para llenar 360 piscinas olímpicas.

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En principio, Bogotá tendría la capacidad para disponer de estos residuos, ya que hay 82 puntos de disposición, de los cuales cinco son de disposición final, que podrían aceptar esta carga, a los que se suma uno más autorizado en Soacha. Los más grandes, de Máquinas Amarillas y Cemex, tienen capacidad para recibir 4,5 millones de metros cúbicos de escombros. Pese a ello, acá se deben tener en cuenta otros factores, como que en la ciudad también se generan constantemente residuos de construcciones de vivienda y que en las proyecciones de la empresa Metro no están contando los residuos que generarán obras como el deprimido de la calle 72 y otras de gran calibre, como la troncal de Transmilenio por la avenida 68 y el Regiotram de occidente. Si bien el Distrito asegura que a la fecha hay capacidad, el problema estaría en el caso de requerir lugares en municipios cercanos, ya que no son muchos los que estarían dispuestos a ceder estos espacios.

A pequeña escala, los encargados de la recolección de los RCD de pequeños productores, como por ejemplo los desechos de obras dentro de las viviendas (remodelación del baño o la cocina), están bajo la tutela de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). Así, los ciudadanos pueden marcar a la línea 110 para solicitar a los operadores de aseo la recolección de los escombros. En el caso de los grandes generadores es la Secretaría de Ambiente la que regula la disposición, pues además de tener un plan de manejo ambiental, deben disponer los residuos en alguno de los puntos habilitados dentro o fuera de la ciudad.

Según Ómar Oróstegui, director de Futuros Urbanos, lo preocupante aquí es que no hay un plan de aprovechamiento de escombros en la ciudad, por lo que se corre el riesgo de que la mayoría de estos residuos terminen enterrados. “En las cinco escombreras de la ciudad no hay una evaluación de la capacidad para las obras civiles que se vienen y que en gran parte se harán en suelo construido, por lo que generarán muchos escombros. Por el otro lado, tampoco se ha dicho qué se hará para controlar el material particulado, por la cantidad de polvo que se va a generar. ¿Mojarán eso?”.

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Al respecto, Alberto Uribe, experto en residuos, considera que la mitigación del impacto en el aire está en el mismo plan y es puntual. “No se genera continuamente, sino que es de un instante, como ocurrió con la implosión del edificio del Ministerio de Defensa”. Con respecto a lo que se debe hacer con los escombros plantea reutilizarlos, pues se pueden triturar y emplear en mezclas de concreto o bases granulares de obras viales.

“Ya hay estimativos del IDU, la empresa Metro y el Acueducto, que para sus grandes obras se podrían llegar a producir entre cuatro y cinco millones de m³ al año, por lo que no todo se puede enterrar y desde ya se plantea la implementación de más centros transitorios de aprovechamiento. ¿Cuánto va a ser? Dependerá de la calidad de residuos que retiren y de los procesos que se logren, sobre todo, por la alta demanda”, indicó Uribe.

Con el plan de crear puntos móviles de recolección no solo se tendría previsto aplicar en grandes obras sino que se incluyó en el POT, para atender de forma rápida y temprana la demanda de pequeños generadores y así evitar la conformación de puntos críticos de residuos mixtos, que en este momento son más de 700 identificados en toda la ciudad. “En este momento hay opciones de aprovechamiento, pero tienen que crecer en la medida que crece la demanda, porque el problema ahora es que terceros se benefician a nombre propio, como está ocurriendo en los predios para la primera línea del metro”, señaló Uribe.

Por su parte, la Secretaría de Ambiente indicó que, desde agosto de 2017, todas las obras deben cumplir con el 25 % de aprovechamiento de escombros y, en caso de no poder hacerlo, tienen que sustentar las razones, dado que el Distrito opera centros cuya obligación es garantizar las 3R: reducir, reciclar y reutilizar. Sin embargo, como el volumen de residuos a generar lo define quien lo ejecuta y por etapas, no tienen datos de los volúmenes proyectados por obras.

En cuanto a los residuos que han dejado las demoliciones ilegales, señalan que se exigió el retiro inmediato de los RCD, así como les hacen el seguimiento . Por lo pronto, la primera necesidad está en garantizar la limpieza de las zonas invadidas por escombros, mientras, con el avance de las obras, se espera que se garantice tanto la disposición como el aprovechamiento de los residuos.

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