Bogotá

2 Dec 2020 - 4:10 p. m.

Transmicable, el sistema de transporte público más valorado en Bogotá

Así lo revela un estudio realizado por Luis Ángel Guzmán y Olga Lucía Sarmiento, profesores de la Universidad de los Andes. Ahorro de tiempo en los desplazamientos, uno de los puntos que más valoran los habitantes de la zona de influencia.

Santiago Valenzuela- Periodista del Centro ODS

Hace un año, durante el paro nacional del 21 de noviembre, la Alcaldía local de Ciudad Bolívar estaba en alerta por posibles disturbios y enfrentamientos con la Policía. En el peor de los casos, pensaban los funcionarios, el Transmicable de la localidad, inaugurado en diciembre de 2018, podría sufrir serios daños por vandalismo. Sin embargo, líderes locales y familias de los barrios aledaños salieron a la calle a protegerlo. Este es el relato de un operador del cable, quien se mostró sorprendido por el cariño que la comunidad le tiene a esta obra.

El aprecio a este componente del sistema de transporte es un tema recurrente en la investigación ‘Transmicable: transformación urbana, salud e inclusión’, elaborado por Olga Lucía Sarmiento y Luis Ángel Guzmán, profesores de la Universidad de los Andes. Los resultados de esta investigación se presentarán este jueves, a las 4:00 p.m., a través de las redes sociales del Centro ODS para América Latina y el Caribe (CODS). El proyecto busca comprender cómo el sistema y las transformaciones urbanas que lo acompañan impactaron la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

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El estudio, desarrollado entre 2018 y 2020 con habitantes de Ciudad Bolívar y San Cristóbal, presenta datos novedosos: por ejemplo, mientras el promedio de tiempo de viajes de los residentes de Ciudad Bolívar en otros modos de transporte público es 59.3 minutos por trayecto, el promedio de viaje con Transmicable disminuyó 22 minutos por trayecto. Por otro lado, la satisfacción con el transporte público en Ciudad Bolívar subió de 4,4/10 a 5,4/10. Además, como lo demuestra la investigación, la satisfacción con el cable es de 8,7/10, un nivel que no alcanza ningún otro modo de transporte en la ciudad.

De acuerdo con uno de los residentes entrevistados para el proyecto, “antes teníamos un recorrido de 45 minutos, pero con Transmicable tenemos un recorrido de 13. Nos está quedando un lapso de 30 minutos para descansar. En mi caso, salía a las 4 a.m. a coger transporte y ahora puedo salir divinamente casi a las 5 a.m.”. Según una encuesta aplicada a 2.052 habitantes de la zona de influencia en 2018, con la construcción el 41% de los residentes aumentaron su satisfacción de vivir en el barrio y el 19% de los participantes identificaron parques que antes no conocían. De hecho, los participantes reportaron un aumento en el tiempo dedicado a actividades que no son trabajo ni tareas domésticas.

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Otros datos importantes que devela el estudio son los siguientes: en el año 2018, las concentraciones promedio anuales de PM2,5 (material particulado fino) en el aire de la zona fueron de 20µg/m3, lo cual excede la norma anual permitida por la Organización Mundial de la Salud. Entretanto, la exposición a PM2,5 en las cabinas de TransMiCable fue de 10,2 µg/m3, una exposición bastante menor comparada con los otros modos de transporte en la zona. Por otro lado, la calidad de vida relacionada con la salud aumentó en 3.9 puntos en los participantes encuestados de Ciudad Bolívar, principalmente en las mujeres.

La percepción de inseguridad también disminuyó. En el estudio, los residentes reportaron una disminución en el número de hogares víctimas de hurto y robo tras la implementación del sistema. Para ahondar en los resultados de esta investigación, el Centro ODS entrevistó a los profesores Luis Ángel Guzmán y Olga Lucía Sarmiento.

¿Cómo surgió este proyecto?

Olga Lucía Sarmiento (OS): Empezó en 2017, cuando ganamos un proyecto de SALURBAL, estudio financiado por una entidad de Reino Unido que se llama Wellcome Trust. Uno de los objetivos consiste en evaluar políticas públicas que directa o indirectamente inciden en la salud de los habitantes. El transporte, por ejemplo, es un determinante social de la salud y esa fue una de las razones por las que elegimos Transmicable. Entonces, en el año 2018 recolectamos la línea base de información y en 2019 hicimos un seguimiento que culminamos en marzo de 2020, antes de la cuarentena. Posteriormente, durante la pandemia, hicimos un seguimiento a través de plataformas virtuales. Vale la pena señalar que el proyecto también está financiado parcialmente por la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, a través del Sistema General de Regalías; por la Universidad de los Andes, y la Universidad del Norte.

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¿Cómo ha influido el cable en la calidad de vida de los habitantes de Ciudad Bolívar?

OS: El cable cuenta con tres estaciones: Juan Pablo II, Manitas y Paraíso. Para los usuarios que se bajan en Paraíso, que es la más distante del portal El Tunal, la disminución de tiempo de viaje puede ser hasta de 50 minutos. Y, en promedio, la reducción de tiempo de viaje es de 22 minutos. Volviendo a los usuarios de Paraíso: ellos nos contaban que antes de la construcción podrían demorarse hasta hora y media para llegar a sus casas.

Cuando se reduce el tiempo de viaje, queda más tiempo libre para los usuarios y ese factor es muy importante cuando hablamos de calidad de vida. Pensando en las mujeres cabeza de hogar, pueden pasar más tiempo con sus hijos. Muchas se despiertan entre las 4:30 y 5:00 a.m. para salir a trabajar y agradecen esta reducción de tiempo en el regreso, porque pueden pasar más tiempo con sus familias. Adicionalmente, hemos visto una transformación urbana que surgió a raíz del proyecto y que tuvo en cuenta a la comunidad. Las calles pavimentadas, la renovación de los parques, el desarrollo de un museo. Todos estos cambios son apreciados por la comunidad.

Luis Ángel Guzmán (LAG): Esto es muy importante. En este proyecto de transporte, a diferencia de otros, se contempló con renovación urbana y participación ciudadana, entonces en la localidad vemos mejoras en el espacio público, nuevos centros culturales, un Supercade (en construcción), entre otras renovaciones que hacen que el proyecto sea muy exitoso. El cable no es solo un proyecto de transporte, sino uno de transformación urbana enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas.

Ustedes también hablan de aportes del proyecto a la salud. Cuéntenos más sobre este punto

OS: La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, reconoce determinantes de la salud que no necesariamente están en el sector salud y el transporte es uno de ellos. Cuando se presentan renovaciones urbanas como en el caso del TransMiCable, surgen cambios en los indicadores de salud. En el estudio encontramos, por ejemplo, que las personas de la zona sienten mejoras en su calidad de vida con el funcionamiento del cable. Por otro lado, el cable es eléctrico, es energía limpia, entonces encontramos un cambio sustancial en la exposición de la población a contaminantes, que pueden causar enfermedades respiratorias. En niños menores de cinco años encontramos que se han presentado menos enfermedades respiratorias tras la construcción del cable y la renovación urbana en la zona.

Otro aspecto relacionado con la salud son los homicidios y los índices de mortalidad. Con el cable encontramos que su funcionamiento ha coincidido con la disminución de homicidios y se presenta una tendencia a seguir disminuyendo, sobre todo en las zonas aledañas al cable. Por otro lado, quisiera resaltar el aumento de actividad física, tanto por la renovación de los parques como por el tiempo libre que ahora tienen los usuarios.

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¿Ha cambiado la percepción de seguridad?

OS: Sí, de hecho encontramos que existe mayor satisfacción en términos de seguridad y transporte. Encontramos, además, mayores beneficios en las mujeres y esto podría estar relacionado con el mayor tiempo que se ha generado para estar en familia.

LAG: Además, vale la pena añadir que estas zonas, antes de que comenzara a funcionar el cable, presentaban índices altos de vulnerabilidad. Antes del cable encontramos que las personas estaban más preocupadas por el transporte, que por el dinero para llegar a fin de mes. Hoy vemos que las preocupaciones han venido cambiando y se siente una satisfacción importante con el sistema.

Ustedes mencionan en el estudio la importancia de la movilización ciudadana para defender el cable. Cuéntenos un poco más al respecto…

OS: En el estudio nos remitimos al caso de Medellín, cuando en 2007 les propusieron a los habitantes un cable y la comunidad se unió para abogar por este proyecto y lo consiguieron. En el caso de Ciudad Bolívar, durante 2015, hubo una participación comunitaria importante para conseguir el cable. Cuando se presentó un cambio de administración y el proyecto estuvo propenso a cambios, fue la comunidad la que exigió la continuidad. De hecho, llegaron al Concejo de Bogotá exigiendo los recursos para el proyecto. Por eso, cuando hablas con los habitantes, se sienten orgullosos y dicen: “nosotros logramos el cable”.

LAG: Este punto es muy importante, porque demuestra que esa planeación urbana que se impone, sin tener en cuenta a la comunidad, está mandada a recoger.

Este último punto, el de oír a la ciudadanía, ¿puede estar relacionado con la impopularidad de Transmilenio?

LAG: Si usted se fija, la ciudadanía tuvo una luna de miel con Transmilenio durante los primeros años. Luego el sistema se politizó y empezó una discusión que persiste hasta estos días sobre los trenes versus los buses. A esto habría que sumarle el descuido que sufrió el sistema y la falta de inversión. Aquí el aprendizaje es claro y es: con el Transmicable quedó claro que este proyecto es principalmente de la gente, no hay que dejar de invertir en él porque lo haya gestionado algún político. De hecho, en una escala de 1 a 10, este sistema tiene una valoración de 8,7 y Transmilenio hoy está por debajo de 5.

OS: De la experiencia de Medellín también podemos aprender. Allá llevan años con su cable y lo siguen queriendo mucho. En Ciudad Bolívar hemos visto que el operador ha hecho inversiones importantes en atención al usuario y la gente se siente segura cuando se sube a las cabinas, siente que es un sistema diferente, mucho más amable.

LAG: También vale la pena resaltar que la mayoría de empleados de Transmicable son de la zona.

A Transmilenio lo afecta la gran demanda de pasajeros que tiene ¿Qué pasa con el TransMiCable?

LAG: Antes de la pandemia, el cable estaba moviendo cerca de 22 mil personas al día y tiene una capacidad para 50 mil, entonces todavía hay espacio para crecer.

OS: También agregaría que en la pandemia el cable ha sido muy importante. En este sector de la ciudad, como lo sabemos, la informalidad es alta y la gente ha tenido que salir a trabajar y a movilizarse de alguna manera, por eso el cable durante cuarentena movió cerca de 15 mil personas al día, con todas las medidas de bioseguridad.

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¿Qué recomendaciones tienen para el cable que posiblemente construyan en San Cristóbal?

OS: El tema de la renovación urbana, de nuevos parques y lugares de esparcimiento es fundamental. Yo creo que el Transmicable de Ciudad Bolívar es un buen ejemplo para desarrollar proyectos similares en el futuro. Uno piensa: ¿Qué habría pasado con Ciudad Bolívar sin el cable durante la pandemia? Esta fue la localidad en donde vimos trapos rojos, donde la pobreza y la informalidad son altas; por eso han adquirido especial relevancia todas esas transformaciones urbanas que llegaron con el cable.

¿Creen que el cable de Ciudad Bolívar se puede convertir en un atractivo turístico como sucede con el cable de Medellín?

OS: En la comunidad se habla de ese potencial, pero yo creo que el turismo habría que reglamentarlo muchísimo. No olvidemos que en Medellín hay mucho turismo sexual y las niñas y mujeres en riesgo son de poblaciones vulnerables. La comunidad en Ciudad Bolívar dice que ahora los visitan más y eso es bueno, pero habría que ver qué tipo de turismo podemos tener y cuáles serían los efectos sobre la población de esta localidad.

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