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Hallan pistas de cómo un asteroide convirtió la Tierra en un horno para los dinosaurios

De acuerdo con los investigadores, el impacto fue tan potente que no solo desintegró el asteroide; también convirtió en vapor una enorme porción del terreno donde cayó y lanzó a la atmósfera millones de toneladas de roca, polvo y restos del propio meteorito.

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28 de julio de 2026 - 08:51 p. m.
Imagen de referencia - Hallan pistas de cómo un asteroide convirtió la Tierra en un horno para los dinosaurios
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Foto: EFE - Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) de Uruguay
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Cada vez son más los estudios que han intentado reunir pistas para armar el rompecabezas de la extinción de los dinosaurios, que prevalecieron en la Tierra durante decenas de millones de años. Una de las preguntas que más ha inquietado a los científicos es qué pasó después del impacto del asteroide que cayó en lo que hoy es la península de Yucatán (México) hace unos 66 millones de años.

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Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Biogeosciences aporta nuevas pistas para responder esa pregunta. De acuerdo con los investigadores, el impacto fue tan potente que, además de desintegrar el asteroide, convirtió en vapor una enorme porción del terreno donde cayó y lanzó a la atmósfera cantidades enormes de roca pulverizada, suelo y restos del propio meteorito. También destruyó la flora y fauna que se encontraba en la zona.

Después del impacto, explicó al diario El País Brandon Johnson, experto en cráteres e impactos planetarios de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) y autor del estudio, el material expulsado no cayó de vuelta a la Tierra de la misma forma. Es decir, los pequeños fragmentos de roca y vapor siguieron trayectorias diferentes.

Entonces, las esférulas, que son pequeñas bolas de roca que se forman cuando un material sólido se derrite por un calor extremo y luego se enfría rápidamente, se encargaron de ayudar a calentar la atmósfera cuando cayeron de nuevo a la Tierra.

En este punto, aparece uno de los hallazgos clave del estudio, de acuerdo con Johnson, pues gran parte del material más fino, incluido parte del asteroide, no se transformó en esférulas. En cambio, permaneció suspendido como una nube de polvo que envolvió el planeta como una especie de manta y atrapó el calor, desencadenando cambios climáticos extremos.

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“Toda esa enorme energía cinética tiene que ir a alguna parte y, al final, se transforma en calor”, añadió Johnson. Para entenderlo mejor, basta con ver un ejemplo: un carro está estacionado bajo el sol y con las ventanas cerradas. En este escenario, la luz entra y el calor queda atrapado. Al final, la temperatura en su interior aumenta.

Un escenario similar habría ocurrido en la Tierra, según los autores del estudio, quienes plantean que la nube de polvo impidió que parte de ese calor escapara al espacio y lo devolvió hacia la superficie, haciendo que el planeta permaneciera extremadamente caliente.

Para llegar a esta conclusión, el equipo se dio a la tarea de analizar las propiedades físicas de las partículas individuales de polvo y de la nube para determinar cómo absorbían y retenían el calor. Alexandria Johnson, profesora en el departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias de Purdue y coautora del estudio, fue la encargada de realizar esta tarea.

“Descubrimos que la capa de polvo era tan impermeable a la radiación que atrapó prácticamente todo el calor generado por la caída de las esférulas cerca de la superficie del planeta. Es como si el polvo actuara como la tapa de una olla”, dijo a El País.

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De acuerdo con los investigadores, quienes lograron sobrevivir a estas altas temperaturas fueron los animales que consiguieron refugiarse bajo tierra, como los primeros mamíferos, los peces que habitaban en aguas profundas e incluso algunos dinosaurios aviares.

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