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Un grupo de investigadores analizó fósiles hallados en La Guajira, específicamente en la mina de Cerrejón, y reconstruyó las características de uno de los ecosistemas más primitivos del mundo. Se trata de un denso bosque húmedo tropical, considerado el más antiguo documentado hasta ahora, que existió hace aproximadamente 60 millones de años, poco después de que extinguieran los dinosaurios.
Restos fósiles de hojas, frutos, tallos y animales permitieron a los científicos reconstruir cómo era este ecosistema, en el que predominaban ríos extensos, pantanos y vegetación exuberante. Algunos de los hallazgos más emblemáticos de la zona han sido un fósil de Titanoboa cerrejonensis, la serpiente más grande conocida que ha habitado la Tierra, así como fósiles de la tortuga gigante Carbonemys cofrinii, una de las especies que dominó el ecosistema luego de que desaparecieran los dinosaurios.
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Pero en el área no solo se han dado descubrimientos paleontológicos, sino también arqueológicos. Fragmentos de cerámica y vasijas encontrados “evidencian la presencia y dinámicas culturales de antiguas comunidades humanas en el territorio”, comunicó la Universidad del Rosario.
Esta investigación se ha dado en el marco de una alianza entre dicha institución educativa y la empresa Cerrejón, dedicada a la extracción, transporte y exportación de carbón en La Guajira desde 1984.
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“Nuestra operación convive con un territorio que tiene un enorme valor arqueológico, paleontológico y natural. Por eso trabajamos para que cada hallazgo sea protegido y estudiado por expertos”, aseguró Juan Pablo Lozano, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón. La empresa, según informó, ha implementado protocolos especializados para identificar posibles restos antes de realizar sus intervenciones en el terreno.
Ahora, el objetivo de la Universidad del Rosario es llevar a un público más amplio estos descubrimientos y el conocimiento generado a partir de ellos. El proyecto Ecos de Gigantes inició hace unos días en Bogotá y presenta un museo itinerante, abierto de manera gratuita, para acercar la paleontología a todos sus visitantes. Incluso, ofrece la oportunidad que pocas veces puede tener un ciudadano que no esté relacionado con esta ciencia: tocar un fósil.
“La iniciativa busca destacar el valor de la investigación científica, la protección del patrimonio paleontológico y arqueológico, y el papel que pueden cumplir las alianzas entre la academia y el sector productivo para generar conocimiento sobre la historia natural de Colombia”, apuntó la universidad.
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En suma, la institución resaltó otras apuestas ambientales que se han adelantado. Una de ellas es la megaparcela de investigación del bosque seco tropical, desarrollada en alianza con el Instituto Humboldt, y que actualmente es considerada un referente para la investigación ecológica en América Latina. Es, en palabras sencillas, un laboratorio natural que permite monitorear la recuperación de los ecosistemas, así como comprender la dinámica de este ecosistema.
“En esta plataforma científica se han identificado 115 especies de plantas pertenecientes a 91 géneros y 34 familias botánicas, incluidas 21 especies nuevas registradas para La Guajira, información clave para fortalecer procesos de restauración ambiental en la región”.
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