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Este fósil conservó tejidos blandos durante más de 450 millones de años

Un fósil de 450 millones de años de antigüedad logró conservar en buen estado parte de su tejido blando. Para los paleontólogos, este hallazgo es clave para estudiar cómo vivieron y evolucionaron algunos de los primeros animales de arrecife de la Tierra.

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13 de julio de 2026 - 10:48 p. m.
Este hallazgo, aseguraron los investigadores, constituye la evidencia más antigua conocida de pies ambulacrales en crinoideos y apenas el segundo caso documentado de estas estructuras conservadas en el registro fósil.
Este hallazgo, aseguraron los investigadores, constituye la evidencia más antigua conocida de pies ambulacrales en crinoideos y apenas el segundo caso documentado de estas estructuras conservadas en el registro fósil.
Foto: Universidad de Oklahoma
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Cuando hablamos de animales que vivieron hace millones de años, suelen venir a nuestra mente los dinosaurios, pues tendemos a pensar que estuvieron entre los más antiguos de la Tierra. Sin embargo, mucho antes de su aparición, hace más de 452 millones de años, ya habitaban los océanos los crinoideos, que son los parientes antiguos de las estrellas de mar y los erizos de mar.

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El estudio de estos animales, que estuvieron entre las primeras criaturas que prosperaron en los antiguos ecosistemas de arrecifes, es clave para los científicos. Una de las principales razones es porque les permite comprender cómo evolucionaron y obtener nuevas pistas sobre los orígenes de la vida compleja.

Pero su investigación no ha sido una tarea sencilla, pues los fósiles conocidos hasta el momento conservaban principalmente las estructuras más duras de estos animales, mientras que los tejidos blandos (como la piel) y gran parte de su biología seguían siendo un misterio. Ahora, un hallazgo realizado por un grupo de paleontólogos de la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos, parece descifrar esa incógnita.

Lena Cole, paleontóloga de la Universidad de Oklahoma, explicó en un comunicado que la conservación intacta de estas estructuras es poco frecuente, pues, tras la muerte del animal, la piel, los ojos y otros órganos internos son los primeros en descomponerse.

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Entonces agregó que “la mayoría de los fósiles se componen únicamente de partes duras, como huesos, dientes o conchas. Los tejidos blandos solo se conservan cuando el entorno actúa casi como un refrigerador natural o una envasadora al vacío, condiciones que son increíblemente raras”.

El fósil de Dendrocrinus simcoensis, que conserva estos tejidos blandos, permaneció durante años en el Museo de Paleontología y Evolución de Montreal. Sin embargo, durante una visita de investigación, Cole y David Wright, también especialista en crinoideos, propusieron llevar a cabo una revisión más profunda.

Tras una serie de análisis, el equipo identificó pies ambulacrales o tubulares, conocidos por ser pequeñas estructuras fundamentales para la alimentación de los crinoideos, su interacción con las corrientes marinas y la forma en que ocupan distintos espacios dentro de los ecosistemas.

Para Wright, estos pies ambulacrales se pueden comparar con los dientes de los mamíferos, pues considera que sus características pueden revelar información sobre la alimentación y el entorno de una especie. “Las diferencias en su estructura nos indican en qué tipo de ambientes vivía una especie y cómo se alimentaba”, agregó.

El equipo después comparó el fósil con crinoideos que viven actualmente y encontró que había una serie de diferencias en su anatomía; por eso, sugirieron que los ejemplares más antiguos pudieron desarrollar funciones ecológicas o formas de alimentación distintas.

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Este hallazgo, aseguraron los investigadores, constituye la evidencia más antigua conocida de pies ambulacrales en crinoideos y apenas el segundo caso documentado de estas estructuras conservadas en el registro fósil. Los resultados fueron publicados en la revista Royal Society Open Science.

Para Wright, paleontólogo de la Universidad de Oklahoma, es “increíble que estos tejidos blandos hayan sobrevivido más de 450 millones de años” y resaltó que los resultados podrían ofrecer nuevas pistas sobre la ecología de los océanos del Paleozoico temprano, cuando los crinoideos se encontraban entre los animales primitivos que prosperaron en los antiguos ecosistemas de arrecifes.

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